Viaje por Baviera (8): Weihenstephan y Andechs.


En esta octava entrega de la serie bávara he querido juntar las visitas que hicimos a dos clásicos como son las abadías cerveceras de Weihenstephan y Andechs, en Freising y en la población del mismo nombre, respectivamente.



En cuanto a la primera, Weihenstephan Brauerei, como bien sabréis, está considerada como la cervecería en activo más antigua del mundo ya que oficialmente se fundó en 1040 (menuda barbaridad…), aunque otro documento del año 768 ya hace referencia a un campo de lúpulo en sus inmediaciones. Está claramente especializada en cervezas de trigo aunque también elabora entre otras cervezas una doppelbocksublime llamada Korbinian y recientemente ha abierto una línea de exploración en colaboración con la Universidad Técnica de München, que tiene uno de sus campus en Weihenstephan, más en consonancia con la línea por la que se mueve el mercado en la actualidad (“Hoplosion” o “Pale ale” por ejemplo).

Llegamos a la colina de Nährberg, sobre la cual se asienta la cervecería, tras la estupenda jornada vivida en Nürnberg, aprovechando que Freising nos venía de paso de vuelta a München.

Esta especie de perro, oso o fraile (observar la cabeza),
o todo ello junto, nos recibe en la entrada.

Como llegamos algo tarde, tras recoger al amigo Diego en la estación de tren fuimos directos hacia su biergarten. Comparado con otros gigantescos como por ejemplo el del Hirschgarten o el de la torre china en Munich, este biergarten parecía más la terraza veraniega de un restaurante, pequeño y tranquilo pero con un ambientazo espectacular pese a estar algo apartado del centro de la ciudad, con unos cuantos árboles bordeando los límites del jardín y con una bonita puesta de sol que hizo la visita más mágica aún si cabe.

Por aquí me temo que el suelo no estaría igual de impoluto...

Centrándonos en la cerveza, y como ya conocíamos más que sobradamente las Weihenstephan (a quien no, le recomiendo encarecidamente probar su Hefeweissbier), nos decantamos directamente por dos de sus joyas, Vitus y Korbinian, y también por una Dunkel cuya existencia desconocía y que tras buscarla por la red creo que se llama “Tradition”.

Korbinian, Vitus y Tradition.

Vitus es una Weizenbock realmente alucinante, con bastante más cuerpo que una típica weizen rubia, con las clásicas notas a plátano, chicle y clavo acompañadas por algo de alcohol pero muy bebible en su versión de barril. Aún sigo dando las gracias a mi querida Cerveseria Quintana por dármela a conocer hace ya unos cuantos años. La Korbinian es una doppelbock que rinde homenaje a uno de los monjes fundadores de la abadía y es una auténtica delicia, como marcan los cánones del estilo rebosa notas dulzonas y maltosas, caramelo, pasas, algo de regaliz, y a pesar del cuerpo no era nada empalagosa en su versión de barril. Tradition, como toda buena dunkel que se precie, tenía un trago muy fácil, con un buen equilibrio entre el caramelo y los frutos secos por un lado y el amargor por otro. Sin duda tres magníficas cervezas.

Para amortiguar estos elixires nos acercamos al self-servicesituado en uno de los lados del biergarten para pedir una ensalada de pollo, un schweinshaxe (el famoso codillo de cerdo) y unas costillas también de cerdo. Como veis, todo ligerito y sin nada de grasa… ;)

Odio tener que usar el flash...
pero hay veces que es imposible obviarlo...

Y así, disfrutando como enanos, entre risas y contándonos batallitas hasta que el biergarten empezó a quedarse vacío, despedimos una jornada estupenda.

Para quienes dicen que los alemanes no tienen sentido del humor...
Genial este comedero para perros y también sus cartelitos... XD
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Días después, de vuelta tras otra magnífica jornada por la zona de Berschtesgaden, en el extremo sureste de Baviera y en plenos Alpes, lindando con la frontera austríaca, decidimos parar en la abadía cervecera de Andechs, en alemán Kloster Andechs Brauerei. Y es que pese a que esta cervecera tiene un local en pleno centro de München, en una callejuela situada entre la Frauenkirche y el Neues Rathaus, decidimos visitar la abadía situada unos 40 Km. en dirección suroeste por aquello de buscar la tranquilidad y alejarnos del turismo y el bullicio atronador de las grandes ciudades.

La abadía de Andechs se encuentra pegada al lago Ammersee y al igual que Weihenstephan se encuentra sobre otro monte, en este caso llamado Heilige Berg (monte sagrado), el cual junto con la silueta de la abadía son los protagonistas del logo de la cervecera que tenéis a continuación.


Tras dejar el coche en su enorme parking (por lo visto esta abadía es un centro de peregrinaje bastante reconocido) y ascender por la corta pero empinada cuesta llegamos al complejo dispuestos a disfrutar de una jornada épica.

Preciosa iglesia.

En este caso había varios biergarten, cada cual con su ambiente, además de un restaurante interior, una zona donde servían la cerveza, otra para la comida, y por encima de todo esto la iglesia de estilo rococó. Tras pillar asiento en una de las numerosas y gigantescas mesas comunales fuimos a por la cerveza.

Andechs Spezial Helles y Doppelbock.

A pesar de conocer también su extenso portafolio empezamos con ganas pidiendo su Helles y su Doppelbock, ambas servidas de un artilugio que no terminó de quedarme claro si funcionaba por gravedad como las maravillosas Augustiner de München o si en realidad había algún mecanismo dentro. La Helles tenía un sabor maltoso intenso cortado por lúpulo cítrico y también muy herbal, muy rica aunque en mi opinión un escalafón por debajo de la celestial Augustiner Helles. La doppelbock, lógicamente muy maltosa y con mucho caramelo, melaza y regaliz, algo de caramelo quemado, sorprendentemente equilibrada y para nada empalagosa pese a ser corpulenta. Una gratísima sorpresa de barril.

Se aceptan apuestas:
¿servida por gravedad o no?

Disfrutando como enanos de repente vimos como la tranquilidad reinante se rompía con hordas de jovenzuelos corriendo a por cerveza. Asombrados y algo extrañados por si se iba a pinchar alguna cosa especial o estacional terminé con brío mi maß para recibir el jarro de agua fría de que a las 20.00h dejaban de servir cerveza. Tras encajar la noticia, con más mala leche que otra cosa, las cosas como son, pedimos algo de picoteo en un self-service bastante sencillo y tras esto nos marchamos con el rabo entre las piernas de nuevo a München... Lo bueno es que allí nos aguardaban unas buenas cervezuelas frescas en la nevera para cerrar el día como tocaba... ;)

Aún hoy sigo sin entender como puede ser que a las 20.00h de la tarde, con el sol bien arriba en el horizonte, con un tiempazo de escándalo y con varios biergarten bastante repletos de gente consumiendo, decidieran cerrar. En fin, cosas de vivir en un lugar donde en verano la gente difícilmente sale a tomar algo antes de las 21h o las 22h, supongo…

Con lo bien que esperábamos pasárnoslo aquí...

En resumen, una visita inesperadamente fugaz que no hubiera merecido nada la pena de no ser por el encanto que tiene tomarse una cerveza en un lugar tan mítico como es esta abadía, alejado de las aglomeraciones. Pero más allá de eso, tanto por el sinsentido del horario (quizás en fin de semana lo alarguen) como por la vuelta en coche o tren a Munich en mi opinión no compensa demasiado hacer esta excursión, al menos por la tarde.


Y así doy por cerrado este post algo más corto de lo habitual con la visita a dos abadías que tienen mucho en común: ambas están situadas a unos 40km de Munich, están construidas sobre una colina y producen magníficas cervezas. Ah, y aunque en nuestro caso fuimos a ambos sitios en coche, quizás os interese saber que ambas cerveceras están bastante bien comunicadas en tren con el centro de Munich.

BBF2014: Cervesa La Pirata.

Al igual que hiciera el año pasado, el equipo del Barcelona Beer Festival se ha vuelto a poner en contacto con los diferentes blogs cerveceros para que les echemos un capote desvelando algunas de las cervezas que podremos disfrutar durante los próximos 11, 12 y 13 de abril en el Museu Marítim, en las antiguas Drassanes, lugar elegido para celebrar este año el BBF.

Si para el BBF 2013 os hablamos de varias cerveceras alemanas, para esta edición, y casi sobre la bocina, me he decidido por las elaboraciones de La Pirata, una micro de Súria (Barcelona) que me ha dado muy gratas sorpresas y que muchos de vosotros seguramente conoceréis por el nivel mostrado. A continuación os dejo algunas preguntitas que le he hecho a Aran Leon, su cervecero, para que nos cuente algo más sobre sus inicios y las cervezas que podremos disfrutar en el BBF2014.


¿Quiénes formáis La Pirata y cómo y cuándo se gestó el proyecto?

La Pirata es un proyecto que se ha ido gestando a lo largo de 8 años y en el que han participado,de una u otra forma, diversos compañeros. Aprendí a cocinar cerveza de la mano de Jordi Llevaría (actual brewer de CCM) en Granada, mientras él realizaba una Séneca. Poco después, a su vuelta coincidí con él y Adrià ??? de Maquis en Barcelona. A partir de ese momento adquirí un kit de 20 litros todo grano para empezar a elaborar en mi casa, en Súria. Fueron pasando los años y con ellos diversas elaboraciones y cambios de domicilio. Y en un centro social okupado de Manresa fue donde coincidí con Paco Lucena (actual cervecero de Son, Cordoba). En ese momento ya no sólo elaborabamos para amigos y ya nos pedían para algunos eventos así que decidimos hacernos un equipo más grande nosotros mismos. Paco marchó al sur y yo seguí fabricando... Al cabo de un tiempo mi hermano Eric se interesó por la cerveza y se unió al proyecto. Fue un tiempo de cada vez más fabricaciones, nuevas recetas y llegó la primera feria, la TCAC de Molins, que organizan nuestros amigos los “zuloboys”. Y luego Mediona y luego Noblejas... Y finalmente la primera elaboración legal, de 500 litros. Comenzaba una segunda etapa para La Pirata. Las elaboraciones de 500 dejaron paso a batchs de 1000, 1500 y 3000 litros. Al cabo de un año, Eric fue padre y después arrancó su negocio: una fantástica taberna en Súria con cerveza de calidad y pinchos. Así queda en estos momentos vuelvo a pilotar la nave solo, aunque quién sabe por cuánto tiempo!

Aran Leon. Foto de CerveTV tomada de Facebook.

¿Por qué el nombre de "La Pirata"?

Como decía, La Pirata pasó una época larga sin tener registro sanitario, de forma "clandestina" (con permiso des Les Clandestines de Montferri). Es decir, La Pirata era pirata, ilegal o por lo menos alegal.

Hasta hace poco elaborabais en Ca L'Arenys (Guineu) por lo que la pregunta lógica es si tenéis previsto montar instalaciones propias viendo la buena acogida que han tenido vuestras cervezas allá por donde han estado.

Así es. Excepto alguna fabricación concreta y la colaboración con Son todo ha sido fabricado en Ca l'Arenys por dos motivos: proximidad y porque me gusta la maquinaria. Hemos elaborado ya muchos litros allí y comienza a ser momento de independizarse, pero como todos sabéis, montar una micro no es barato y en este país no es fácil conseguir financiación. A pesar de las dificultades caminamos en ese sentido.

Foto tomada del Facebook de Aran.

¿Qué cervezas de La Pirata podremos probar en el BBF?

Estoy muy orgulloso de poder llevar tres birras al BBF. Son tres cervezas muy distintas y algo innovadoras, al menos en el mercado nacional.

La "Mayo 15:37" que fabricamos con Cervezas Son la hemos refermentado con Brettanomyces dando como resultado una saison más libre, con un punto salvaje y muy refrescante.

La "Tremenda" es quizás la menos original en este sentido, pero es una cerveza por la que he apostado mucho y una de la que mejor aceptación entre la gente ha tenido. Es una birra que creo que ha evolucionado y que presenta muchos matices.

Por último, guardamos un barril de "Black Block" envejecida en barricas de Peinado, un brandy excelente de Tomelloso, Ciudad Real. Además, se ofrecerá a la par de otro barril de Black Block sin barrica.


¿Cómo y cuando surge Mayo 15:37, la colaboración con la micro cordobesa Son, y a qué hacen referencia los números 15:37? ¿Por qué el estilo Saison?

La Mayo es la celebración del hijo de Paco, que se llama como yo y los números es la hora a la que nació. Lo del estilo fue en primer lugar porque nos apetecía probar con un estilo que nos gusta mucho y con el que en la península todavía no se ha experimentado mucho. Y por oro lugar casaba muy bien para la época del año en que iba a salir a la luz.


¿Cómo se te ocurrió usar Brett en la variación de Mayo?

Pues es fruto de una prueba un poco a boleo. En una feria nos encontramos con Paco y nos tomamos la colaboración del Birrificio del Ducato con 3 Fonteinen, la cual nos encantó. Al día siguiente envasabamos la Mayo y quisimos probar de usar ese culo de levadura. Al cabo de unos cuatro meses nos volvimos a encontrar para fabricar y la abrimos. La leva de 3 Fontaine le había dado un toque que nos encantó! Así que decidimos infectar un tanque con brett.

¿Y qué nos puedes contar de la Black Block Barrel Aged?

Es una imperial stout envejecida durante 6 meses en barricas de brandy Peinado, uno de los mejores brandys de la península. Barricas que me costaron meses encontrar y que tengo que agradecer a Alberto, de Cerveza La Petra. El brandy le ha dado complejidad, toques a vainilla, licor, madera, más alcohol (12,5%)...


¿Cuál de todas ellas ha supuesto un mayor reto a la hora de elaborarla?

Trabajar con barricas ha sido difícil, sin una experiencia previa y sin herramientas adecuadas, pero la Black Block en general es complicada. Conseguir una densidad de 1114 con un mínimo de rendimiento no es fácil... Aunque creo que es más difícil para la levadura jeje

En mi humilde opinión algunas de tus etiquetas son de las más originales y más trabajadas del mercado, ¿nos puedes decir quién es el/la artífice que está tras ellas?

La imagen es algo que ya desde un principio hemos querido cuidar mucho, apostando a la vez por gente joven, por eso hemos encargado cada etiqueta a un ilustrador o ilustradora distinto. Así, por ejemplo, la Black Block es obra de Joan Negrescolor, la Tremenda de Edjimn y la Black Storms de Sandra Sucarrats. Creo todas ellas maridan de forma genial con sus cervezas!


¿Algún proyecto futuro que nos puedas adelantar?

Hay varias cosas en mente, pero prefiero tenerlas más atadas antes!

Y para finalizar, ¿cómo ves el presente y futuro de la cerveza de aquí?

¡Pregunta para mojarse! Están naciendo infinidad de marcas y micros en la península y esto es un hecho. Y pienso que va a haber sitio para todas siempre y cuando la calidad esté a un mínimo cosa que ahora no siempre pasa. Lo que el consumidor acepta hoy no lo aceptara mañana y creo que quien no trate de mejorar su producto continuamente se verá obligado a abandonar el barco. Por otro lado está el problema de la estandarización del producto. Una cosa es hacer un producto artesano y otra muy diferente que no sepamos elaborar la misma birra varias veces. Ahí es donde iremos sumando nuevos amantes de la cerveza artesana.


Muchas gracias por todo, Aran. Para quiénes leáis esto, que sepáis que Aran ha tenido que sacar tiempo de donde no lo tenía para escribir esta entrevista, ya que ahora mismo está de viaje por Estados Unidos. En cuanto a sus cervezas, quienes conozcáis La Pirata ya sabéis lo que os espera en el BBF2014, y a quienes no solo os puedo decir que no las dejéis escapar. Palabra que no os defraudarán.


Brau Kunst Live! 2014.


Alemania es un país sobradamente conocido por la infinidad de cerveceras que posee pero aún así los festivales cerveceros tal y como los conocemos en otros países como Bélgica, Reino Unido o Estados Unidos, por ejemplo, siguen siendo una tarea pendiente. Y es que a pesar de que la cerveza es venerada como pocas cosas en el país teutón por lo visto mucha gente desconoce la realidad más allá de las cerveceras de su entorno. Para cambiar eso un grupo de gente decidió montar en 2012 un festival en Munich al que llamaron Brau Kunst Live! en el que se reunieron hasta 41 cerveceras, no solo alemanas sino también italianas, belgas, holandesas, británicas, austríacas... Y con todo llegaron a congregar hasta 2500 visitantes, lo que fue considerado un auténtico éxito. Pero no contentos con eso para la edición de este año se han superado con creces, al menos a priori.

Cervecerías. 

La edición del Brau Kunst Live! 2014 ha conseguido reunir hasta ¡¡118 cerveceras!! de todo el mundo: 49 bávaras, más de 20 del resto de Alemania, y un buen grupo de cerveceras foráneas tanto de Italia (Grado Plato, Toccalmatto, Brewfist...), y hasta 10 austríacas (Schrems, Stiegl, Eggenberg, Brauunion...), británicas (Fullers, BrewDog, St. Austell), holandesas (De Molen, Jopen,), danesas (Midtfyns, Oerbaek), noruegas (Nogne), francesas (Mont Salève)y estadounidenses (Sierra Nevada y Urban Chestnut). Por su no fuera suficiente habrá un stand de la Brewers Association con 21 cerveceras, entre ellas Abita, Dogfish, Firestone, Founders, Lagunitas, Odell, Stone, Victory... ¡Una auténtica barbaridad! En este enlace podéis ver el listado completo. 

Fechas y horarios.

Aunque ya es un poco tarde, dado que el festival se celebra del 21 al 23 de este mismo mes de febrero, igual a alguno de vosotros os viene bien acercaros.

Viernes 21: de 16.00 a 23.00h.
Sábado 22: de 14.00 a 22.00h.
Domingo: de 13.00 a 19.00h.

Precios.

Los tickets van desde los 20 para un día, 35 euros para dos días y 45 euros para tres días y ese precio incluye servicio de autobus de ida y vuelta desde la parada de metro de Giesing. También incluye cuatro vales de degustación de 10 cl cada uno. Lo que no he conseguido descubrir es el precio para más degustaciones.

En las taquillas donde se pueden comprar los tickets también estará disponible un vaso teku personalizado del festival al precio de 5 euros.

Localización.

El festival tendrá lugar en el MVG-Museum, en Ständlerstraße 20, 81549 München.


Para más información: http://www.braukunst-live.com/home/

A continuación tenéis un video de la primera edición.



Sin duda este año me lo tengo que perder por haberme enterado demasiado tarde pero viendo el cartel haré lo posible por asistir el año que viene sin ningún tipo de dudas. "Ich liebe deutsches bier!!!"

Viaje por Baviera (7): Zoiglstube Gänstaller Drei Kronen.


Hoy vuelvo a la carga con los post de Alemania (ya quedan muy pocos…) y esta vez el protagonista es uno de esos locales que entran directos a mi lista de las mejores experiencias vividas alrededor de la cerveza.

Todo empezó varios meses antes del viaje, cuando estábamos planeando la visita a Bamberg. Sabíamos que nos íbamos a tener que quedar allí a dormir sí o sí ya que por un lado el kilometraje que nos separaba de vuelta en coche hasta Munich en condiciones no muy adecuadas lo recomendaban, y por otro eso nos permitiría disfrutar más tiempo de la ciudad y de sus numerosos encantos. Pero cual fue nuestra sorpresa cuando vi que en Ratebeer ponían un brewpub llamado Zoiglstube Gänstaller Drei Kronen como el mejor destino de toda Baviera, algo sorprendente por estar situado en un pueblito minúsculo de algo más de 500 habitantes llamado Schesslitz-Strassgiech y a pocos kilómetros de Bamberg cuyo nombre, estaréis conmigo, no es precisamente famoso. Extrañados y tras leer algunas referencias muy positivas sobre el lugar no dudamos en cuadrar horarios, reservar hotel cerca y esperar la llegada del día de la visita.

Pero en realidad no diría toda la verdad al afirmar que el nombre de Gänstaller me pillaba completamente por sorpresa ya que existe una rauchbier que tenía fichada de haberla visto en varios libros y sobretodo en numerosas webs donde acapara numerosos elogios. Hablo de Affumicator, elaborada por Gänstaller en exclusiva para un templo como es el Ma Che Siete Venutti a Fà de Roma. Así que si uno de los mejores bares del mundo tenía alguna relación con esta cervecera alemana poco conocida debía ser por alguna razón…

Llegamos a Schesslitz-Strassgiech (o eso decía el GPS, porque ni el nombre ni la pinta de barrio periférico daban ninguna certeza de ello…) sobre las 19h tras la jornada maratoniana en Bamberg que relaté en el post anterior. Tras descargar los bártulos en una acogedora pensión muy cercana al local nos fuimos sin muchos rodeos a ver qué nos deparaba la cervecera de “las tres coronas”.


Fue cruzar la puerta principal y rápidamente supimos que no íbamos a vivir una jornada cualquiera. El local rebosaba calidez y encanto, con mucha madera en el suelo, las paredes, el techo y todo el mobiliario, bañado por una luz tenue proveniente de algunas velas en las mesas y algunas lámparas en el techo, y en cuanto a los parroquianos todo era gente mayor, alemanes auténticos y no como en otros sitios clásicos en los que los turistas abarrotan las mesas. De verdad, un sitio con un encanto especial y en el que podrías estar simplemente sentado sin hacer nada más que admirar la postal que desfila ante tus ojos.


Al poco de sentarnos vino Andreas, con quien había compartido un par de mails para evitar la más mínima posibilidad de encontrarnos las puertas del local cerradas. Ya entonces me pareció un tipo de pocas palabras aunque en el cara a cara coincidí con Rosana en que se trataba de ese tipo de gente que no necesita de palabras para hacerte sentir como en casa, de hecho tuvimos esa extraña sensación que ocurre con aquella gente que tienes la impresión de conocer de toda la vida con un primer encuentro, que transmite mucho afecto y muy buen rollo con una simple mirada y una sonrisa. Tras hablar con él y explicarle qué hacíamos en aquel pequeño pueblo nos dejó con su mujer, mucho más parlanchina y tratando de hacer lo imposible por explicarse en un inglés que no terminaba de dominar.

En cuanto a cervezas empezamos eligiendo la Zoigl y la Kellerbier. La Zoigl estaba alucinantemente fresca, con mucho lúpulo, floral, cítrico y herbal, que descansaba sobre una base muy cerealosa que a su vez compensaba un final seco y amargo. ¡Tremenda! En cuanto a la Kellerbier tenía poco cuerpo, era muy bebible y refrescante y tenía al cereal como principal protagonista aunque acompañado por un lúpulo suave, cítrico y herbal, y también una ligera acidez.


Tras terminar la primera ronda nos animamos con otra pero esta vez para acompañar la cena. En este punto he de reconocer que se me pasó apuntar lo que comimos y tras seis meses no consigo recordar mucho más que un pincho de cordero con una salsita muy rica y por otro algo parecido (si no era directamente eso) a un schnitzel… Aún así entre mi libreta he encontrado la frase “comida sublime” lo cual creo es suficientemente ilustrativo… ;).


Aunque las fotos dejan mucho que desear, son lo mejor que pude sacar…


Gozando entre excelente comida y cerveza, y en un ambiente, repito, inmejorable, fue terminarnos la comida y volvió Andreas pero esta vez con una sorpresita en forma de dos botellas entre las manos. La primera, Kultura Scura, elaborada para el citado Manuele de Ma Che Siete Venuti A fà en Roma, muy bebible pese a ser bastante maltosa, con caramelo, recuerdos a frutos secos, un punto ahumado ligerísimo y con un final lupulado. La segunda nos dejó sin palabras, una colaboración con De Molen, Närke y Jacobus, una doppelbock llamada Europa-Bier Elevator que bien podría pasar por una imperial stout por el color, el elevado amargor, las notas a café, torrefactos y chocolate, y un marcado toque herbal tan propio de algunas De Molen… ¡Magnífica!


Foto pésima, botella sin etiquetar…
Todo compensado por un contenido sublime…

En ese momento una pareja con ropa de ciclista se unió a la mesa al escuchar que no éramos alemanes. Nos contaron que ellos también eran tenían un blog y que venían desde Praga en bici y, casualidades de la vida, también conocían a Max (el filósofo). Entre pintas terminamos charlando de lo humano y lo divino hasta las tantas, y cuando llegó la hora de despedirnos nos soltaron que no tenían donde dormir pero que no les preocupaba, que alguna solución encontrarían… (según me dice el amigo Google Translate al traducir su post, un arroyo fue su cama…). En fin, sin palabras. Y así, con esta curiosa situación que un amigo de Madrid hubiera firmado con uno de sus famosos arqueamientos de cejas dimos por terminada una jornada que empezó en Bamberg (sí, aunque parezca increíble) y que finalizó en una taberna celestial hablando con unos checos ciclistas en plena madrugada. Lo que consigue la cerveza desde luego no lo hace nada más…

Y para cerrar el post lo lógico hubiera sido recomendar que no os perdierais este auténtico templo escondido en la Franconia más profunda ya que sin duda fue una de las mejores experiencias del viaje, pero cual fue mi sorpresa cuando buscando el enlace de Ratebeer para adjuntarlo en este post vi que lejos de aparecer entre los mejores destinos de Baviera lo que había hecho es cerrar, concretamente el pasado 4 de enero. Según parece por lo dicho en su Facebook el cierre del restaurante es temporal y mientras la cervecera continuará elaborando. Esperemos que vuelvan a abrir porque sin duda es uno de los mejores sitios en los que he tenido el placer de disfrutar de buena cerveza, buena comida y también buena compañía.

Microtecnología aplicada a la clasificación y reconocimiento de cervezas.


Hace unos días me topé con un artículo bastante interesante llevado a cabo por un grupo de investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona y publicado en la revista Food Chemistry en el que se explicaba un método para identificar y/o clasificar cervezas según su estilo.

El experimento se basa en algo a lo que llaman “lenguas electrónicas” y que en realidad son diferentes electrodos selectivos para un tipo concreto de iones del mismo modo que funcionan las papilas gustativas de la lengua. En concreto se utilizaron 21 electrodos diferentes para aniones y cationes característicos de la cerveza (amonio, sodio, nitrato, cloro...) y antes de introducirse en las diferentes muestras las cervezas analizadas fueron sometidas a un agitador magnético para eliminar la espuma de las muestras y facilitar así su detección.

Foto de Manel del Valle (c).

Tras obtener los datos y aplicar un nuevo mecanismo de análisis de sistemas el mecanismo fue capaz de acertar en un 82% de precisión las marcas comerciales para las que había sido "entrenado".

Según afirman, con este mecanismo podrían entrenarse robots con una especie de "sentido del gusto" y así poder suplantar al personal encargado de catar en la industria alimentaria y así mejorar la calidad y fiabilidad de los productos aptos para el consumo. También podrían utilizarse para discriminar diferentes estilos de cervezas o marcas comerciales, siempre que hayan sido entrenados para ello.

Para quien quiera más información el artículo original es "Beer classification by means of a potentiometric electronic tongue", y está escrito por Xavier Cetó, Manuel Gutiérrez-Capitán, Daniel Calvo y  Manel del Valle.

El fuego que mece la cuna de la cerveza por estos lares o estoy hasta las narices de todo…


Entre el gripazo que pillé a mediados de la semana pasada y que llevo un par de semanas mascando varios post que no termino de rematar lo cierto es que el blog se me ha quedado un tanto abandonado pero hoy vuelvo de nuevo con las pilas bien cargadas dispuesto a dar salida a unas cuantas reflexiones que se me han amontonado en la cabeza después de haber quedado algo molesto por demasiados comentarios desafortunados o directamente salidas de tono tanto en blogs como también en las redes sociales.

No me voy a andar con muchos rodeos… ¿De verdad y como decía un amigo asturiano nos estamos volviendo todos locos con esto de la cerveza?

Por ejemplo, con la famosa y fatigosa definición de cerveza artesana¿Tantas horas de debate, tantos post y tan importante debería ser el definir o rebatir su definición, excluyendo y separando en grupitos y tachando de buenos y malos a unos u otros en lugar de bastarnos si su contenido es o no de calidad? ¿A caso alguien duda de la calidad de Nøgne o Goose Island aunque hayan sido compradas por grandes corporaciones? ¿O Sierra Nevada o Samuel Adams producen cervezas menos buenas por mucho que sus infraestructuras sean tan grandes como algunas macros? Por Dios… dejémonos de tanta semántica…

Otra polémica y en este caso de hace tan solo unos días y por las redes sociales… Alguien compartió su gozo porque dos bares de Barcelona apostaban por el producto de aquí con dos propuestas atractivas y no tardaron en llegar algunos echando pestes y armando bulla tratando de exigir su medallita de pionero… ¿De verdad es necesario ponerse a lloriquear queriendo demostrar quien la tiene más larga (o más vieja en este caso…)? ¿Y tan mal estamos que nos tenemos que quejar hasta cuando alguien tiene una buena iniciativa aunque no sea el primero en hacerlo? Lo cierto es que un amigo ayer mismo me decía: “¿cómo estarán los grandes partiéndose el culo al ver cómo nos quitamos la piel a tiras?”… Pues eso…

Pero también en fin de semana y en Facebook, esta vez por parte de un blogger, ¿realmente era necesario tal ensañamiento y crear tanta polémica con un elaborador sin conocerle y sin haber probado su cerveza después de leer una entrevista en la que ese cervecero simplemente contaba que se había lanzado a vender su producto sin tener experiencia previa sobrada? ¿A caso es una novedad que un homebrewer se pase a productor con licencia del día a la noche? Y más importante aún, ¿ello debería ser un verdadero problema si su cerveza merece la pena?

¿Y los “debates”, palabra tan puesta de moda últimamente en algún blog que vilipendia su significado con titulares salsarosaque perfectamente podrían estar sacados de la prensa más sensacionalista y camorrista como por ejemplo “Pecados artesanales” u “Ocultación de información”? ¿Realmente debatir es polemizar de forma tan barata?

Y es que también las hay para los blogs… ¿De verdad soy el único que está harto de que se hable mal y de forma generalizada de los blogs de cerveza porque haya unos pocos que levanten polvareda y toda su mierda salpique a quienes con más o menos acierto intentamos entretener o informar o trasmitir nuestra pasión con humildad y respeto? Y no es que me crea mejor que nadie, ni mucho menos, pero siempre me he sentido orgulloso de un colectivo que ama la cerveza y le encanta compartir su pasión con los demás y que desgraciadamente a día de hoy se aleja muy mucho de aquello que me hizo empezar a escribir. Intercambiar experiencias, conocer gente apasionada por algo tan interesante, comentar en los blogs de los demás haciendo todo esto más interactivo y divertido, aprender disfrutando de la cerveza… ¿Dónde ha quedado todo eso? Aunque pueda ser tachado de abuelo cebolleta, hace cuatro o cinco años sobraba ilusión, ganas de compartir, interaccionar y divertirse y en cambio ahora lo que sobran son entendidos de etiqueta y con muchas ganas de autobombo y protagonismo, sobra tanto insulto y polemizar por polemizar sin más fondo que el de hacer ruido como sea, y también sobran maestros expertos en disciplinas tan variadas como el control de calidad, la mercadotecnia o la semántica… En cambio escasea muchísima más humildad, respeto y cuidar las formas… Pero por supuesto que no son pocas las excepciones a eso y que quede claro que cuatro comentarios desafortunados no deben llevar a creer a la gente (como he leído por algún blog amante de la polémica) que todos somos iguales. O al menos así lo veo yo. Pero algo sí está claro, y es que si la gente generaliza es que algo falla y eso nos salpica a todos…

Pero no quiero centrarme en debates aislados ni dar la sensación de que esto son rencillas personales, ¿de verdad, siendo realistas, no creéis que andamos con excesivas ganas de broncas absurdas e innecesarias últimamente? Que sí, que una cosa es que el consumidor tenga que hacer valer su opinión y no menos importante es dar salida a esa manida libertad de expresión que algunos creen ejercer por el simple hecho de pegar cuatro voces, y puede que mucha culpa de ello la tengan esos políticos que últimamente nos tienen encendidos hundiendo y precarizando el trabajo, la sanidad y la educación, ¿pero de verdad la cerveza también tiene que ser otra razón de broncas y debates encendidos? ¿El insulto gratuito con palabras como “bodrio” para definir una cerveza, o “estafa”, “engaño”, “mentira”… entre otros adjetivos, deben ser pronunciados con tanto libertinaje como los usa algún adalid de la verdad? Desde luego cuando llego a casa después de trabajar y me siento en el sofá a beberme una buena cerveza lo que menos me apetece es leer algunas de las broncas y riñas tremendas que he visto en algunos blogs y redes sociales y en las que la cerveza ha sido la triste protagonista.

Quizás sea un atributo derivado de toda moda (porque aunque tiene toda la pinta que la cerveza ha venido para quedarse, a día de hoy no deja de ser una moda, lo quieran creer algunos o no…) y quizás eso explique la necesidad de tener que hablar de lo que sea, para estar ahí, en la cresta de la ola, para exigir el trozo de tarta correspondiente, muchas veces gritando, ametrallando al personal a todas horas con su verdad absoluta, criticando, cuando no insultando, o haciendo demagogia barata adulando a sus “followers” (otro de los términos que tanto daño ha hecho no solo a la cerveza sino al mundo en general), y en ocasiones también haciéndose la víctima esperando reconocimientos… ¿Pero qué narices es esto? Claro que los debates (así como las críticas positivas y negativas) pueden ser constructivos y deben ser necesarios para crecer y mejorar, pero me da la impresión de que a día de hoy (y cada vez más) eso es lo menos importante y lo único que prima es vender un producto o directamente venderse a uno mismo sea como sea y le pese a quien le pese…

De verdad, hay días que me planteo por qué narices leo ciertas cosas que me ponen tantas ganas de mandar todo esto al garete y pasarme al bitter kas, también amargo y gasificado como la cerveza… Por dios, dejémonos de tantas tonterías, curremos, quejémonos menos, y sobretodo disfrutemos de la cerveza relativizando todo mucho más, que ya hay suficientes razones para estar de mala ostia solo viendo como están las calles como para buscar también brega en la cerveza…

Salut i bona birra!


Viaje por Baviera (6): Bamberg.


Cada vez son menos las balas que me quedan en la recámara del viaje que disfrutamos el pasado verano por Alemania y la de hoy es sin duda una de la que más ganas tenía de disparar. Hablo de la crónica de nuestra visita a una de las ciudades más míticas del planeta cerveza como es Bamberg, mundialmente conocida por una de sus cerveceras, Schlenkerla, pero con una oferta mucho más amplia. Sin más dilación vamos con la ruta que nos marcamos a lo largo de un día.

No podía fallar la típica foto...

Salimos de buena mañana de Munich en coche y tras dejarlo en uno de los baratos y bien comunicados Park & Ride a las afueras de Bamberg nos fuimos escopetados hacia el centro y más concretamente hasta una parada muy, pero que muy clara. ¿Alguien intuye cual? Exacto, ni turisteo ni atracciones varias como callejear más allá de lo que íbamos viendo sobre la marcha ya que no queríamos que la estrella, la visita a la mítica Schlenkerla (o Brauerei Heller, que es como realmente se llama), se hiciera esperar.

Cerveza y arte juntos de la mano...

Así que podéis imaginar nuestro desconcierto al ver que recién cumplido el mediodía, el local, laberíntico como pocos que haya conocido con infinidad de rincones interiores y exteriores, estaba abarrotado, sin un solo sitio libre en el que poderse sentar. Así que muy a nuestro pesar y tras pensarlo muy mucho decidimos volver a salir y dejar la visita para más tarde, temiendo que el remedio fuera peor que la enfermedad.


La elección fue un brewpub situado tres casas más allá, el Ambräusianum, y así podíamos ver lo que se cocía en un local menos clásico al tiempo que hacíamos tiempo para volver a lo que verdaderamente nos interesaba.



Como se ve en la foto, el local tenía un aire bastante moderno, aunque sin que se echara en falta la típica calidez de los locales germanos, con mucha madera clara y las instalaciones del brewpub visibles a la entrada. Para beber nos pedimos la estacional Sommer (verano en alemán), muy turbia y cerealosa con una marcada acidez, bastante refrescante; y una Dunkel bastante carbonatada, un poco plana y en la cual destacaban unos agradables toques a toffee y caramelo pero que no escondían un final agrio no muy agradable. Una visita quizás prescindible por sus cervezas pero interesante para ir más allá del sota-caballo-rey que conforman los locales más conocidos de la ciudad.


Tras terminarnos las cervezas, he de reconocer que con bastante celeridad, volvimos de nuevo a Schlenkerla esta vez con un nudo en la garganta por si lejos de mejorar el panorama seguía igual. Pero fue plantarnos en medio de la puerta principal y como si un tsunami hubiera arrastrado la casi la totalidad del gentío que antes abarrotaba el local tanto de pie como sentados, ahora el panorama era completamente distinto, respirándose un silencio y una calma sobrecogedora visto lo anterior, lo cual nos hizo sospechar que incluso iban a cerrar a mediodía. Pero lejos de cumplirse esos cantos agoreros nos dieron paso a uno de los cálidos y acogedores comedores rebosantes de madera oscura en los que entramos dispuestos a disfrutar. Un sueño hecho realidad y solo de pensar en aquel momento se me eriza el vello...


Nada más sentarnos en la mesa nos atendió una camarera poco versada en inglés y sin mucha conversación a la que pedimos dos medias maß de Schlenkerla Kräusen, una cerveza de temporada servida por gravedad directamente de una barrica de madera y que solo está disponible durante los meses de verano. Mezcla de la cerveza aún verde con la madura, lo cierto es que este elixir tan ligero como refrescante, sin mucha carbonatación y con un suave toque ahumado, a un precio tan alucinante como 2,5€ por los 50cl… Sin duda nos encandiló.

Schlenkerla kräusen: un elixir de dioses...

Íbamos con retraso con respecto al planning previsto de antemano pero tras el susto inicial que hizo temer nuestra estancia en este local decidimos disfrutar del momento y por ello quedarnos a comer aquí. Pedimos las famosas bamberger zwiebeln, un plato tradicional de Franconia consistente en cebollas al horno rellenas de carne salseada con rauchbier, y por otro lado el tipiquísimo eisbeino codillo asado de cerdo (creo que fue el único de todo el viaje), acompañado de las famosas y en este caso muy ricas kloß (unas bolitas de patata rellenas). Para beber esta vez pedimos una ronda de su excelente Märzen, también maravillosa.


Schlenkerla Märzen.

Tras terminar el festín y con el cuerpo entonado y listo para continuar la visita, de repente empezó a caer uno de los típicos aguaceros veraniegos bávaros que dejó las calles completamente vacías. Había que encontrar refugio y la más cercana e interesante propuesta, próxima al puente más fotografiado de la ciudad (el de la primera foto del post), fue Klosterbräu, fundada en 1533 (se dice pronto…).


El local estaba completamente vacío cuando llegamos, cosa que la lluvia se encargó de solucionar en pocos minutos. Lo interiores en este caso eran más elegantes, con aspecto más de restaurante que de taberna como en el caso de Schlenkerla, pero otra vez con el encanto y calidez propia de cualquier local germano.

Para beber en este caso nos decantamos por su Schwärzla (suave, de trago fácil, torrefacta y con un ligero final metálico) y Braunbier (una especialidad de la casa, de aspecto ambarino, con recuerdos acaramelados, a pan y muy bebible).


Tampoco queríamos alargar mucho más la estancia ya que nos aguardaban bastantes locales más así que decidimos continuar con nuestra ruta. Eso sí, para quienes visitéis este local os recomiendo muy mucho el minúsculo pero muy cuidado biergarten con jardín en el que disfrutar de las cervezas si el tiempo lo permite.

La lluvia, lejos de amainar, ahora iba asociada a una terrible tormenta eléctrica impidiendo no solo disfrutar de la ciudad sino también movernos a cualquier sitio así que decidimos ir a Brauerei Spezialpara así refugiarnos y que de mojarse algo fueran nuestras entrañas. Una curiosidad sobre esta cervecera es que junto con Schlenkerla son las dos únicas de la ciudad que siguen elaborando el característico estilo rauchbier en su ciudad de origen, un tipo de cerveza con carácter ahumado debido al secado de la malta sobre madera de haya.


En cuanto al local era pequeño pero muy acogedor y con muchísimo encanto, sobrado de madera y con unas banquetas comunales en las que se mezclaban desde viejetes jugando a cartas mientras tomaban su pinta ahumada, el clásico turista que viaja solo, los ubicuos japos y sus Nikon… De verdad un ambiente envidiable.


Ya se lo que quiero ser de mayor...

Aquí tomamos la Ungespundete (una de las mayores sorpresas de todo el viaje, muy lupulada tanto en nariz como en boca con recuerdos leñosos y herbales de lúpulos nobles, muy ligera y tremendamente bebible) y la Rauchbier Lager (muy equilibrada, con un suave ahumado y nada cansino, también muy bebible). Enormes cervezas en un local imprescindible si visitas Bamberg, en mi opinión de hecho el mejor de la ciudad.


Justo enfrente de Spezial se encuentra la Brauerei Fässla, un local peculiar, con un beergarten interior menos acogedor que los de Spezial o Schlenkerla, con un personal bastante áspero con los extranjeros (algo, por otro lado, bastante habitual en la mayoría de locales de Bamberg). De hecho al preguntarle por las cervezas que tenían se hicieron los suecos y nos sirvieron lo primero que pillaron, cosa sorprendente conociendo la enorme variedad de esta cervecera. Incluso los parroquianos no parecían muy felices de vernos por allí, y concretamente un grupo se quedó mirándome con cara de bastante malas pulgas por estar haciendo unas fotos del local... Pero centrándonos en la cerveza, lo cierto es que su Lagerbier nos encandiló, con un toque suave a cereal, ligeramente lupulada y, cómo no, muy bebible gracias a una carbonatación muy bien integrada.


Eran casi las seis de la tarde y el cuerpo no estaba para muchos más trotes (pensad que no tomamos nada en cantidades inferiores a 50cl) así que muy a nuestro pesar, con varios locales más pendientes, entre ellos el Café Abseits (según parece, de lo mejor de la ciudad), nos planteamos dar por cerrada la jornada. Además aún nos esperaba una excursión a un lugar no muy lejos de Bamberg en la que a la postre disfrutaríamos de una de las mejores experiencias del viaje. Pero de esto último ya os hablaré en otra ocasión... ;).

Así que resumiendo, la conclusión extraída de Bamberg es que se trata de un auténtico vergel cervecero, de los mejores destinos a los que alguien que ama la cerveza puede viajar por sus numerosos locales, pero dejando la cerveza a un lado creo que aún siendo muy bonita creo que hay otros destinos infravalorados cuyo conjunto está como poco al mismo nivel, sin ir más lejos Nürnberg.

Precioso lüftlmalerei.

Está claro que el mal tiempo y el bullicioso turismo de la mañana que deslucieron en gran parte nuestra visita son fácilmente subsanables en ambos casos evitando viajar aquí durante el verano, pero otra de las razones de que no disfrutásemos tanto como esperábamos fue la falta de la calidez humana presente en otras partes de Baviera. Quizás la explicación sea la barrera idiomática ya que aquí pocos hablan inglés (o no quieren hablarlo), cosa que más hacia el sur es completamente impensable vayas donde vayas. O bien se deba a que como leí por alguna parte en Franconia son muy suyos, no se si me explico… Lo cierto es que siempre hay gente que se muestra predispuesta a ayudar pero en general la impresión fue de que la gente era mucho más reservada con los extranjeros y en varios locales nos encontramos un trato dejémoslo en poco agradable. Pero como siempre, se trata de una experiencia personal y no se pueden sacar conclusiones de una sola visita, así que si alguien viaja a este auténtico must cervecero ya nos contará…