Expectativa en Cannes por “Carancho”, de Pablo Trapero

La película protagonizada por Ricardo Darín está generando grandes expectativas en uno de los festivales más renombrados del cine. El film, que combina el "film noir” y una historia de amor para revelar el negocio turbio que gira en torno a los accidentes de tránsito, mañana entrará en la competencia Un Certain Regard.

El público francés ya conoce la intensidad del cine de Trapero debido a que el director argentino había participado en 2001 en Un Certain Regard con "El bonaerense”, su segundo largometraje, y regresó en 2008 para competir por la Palma de Oro con "Leonera”, en la que Martina Gusmán encarnaba a una joven embarazada acusada de un crimen, que tenía a su hijo en la cárcel.

Para Trapero, "estar en este Festival es alucinante. Que `Carancho` arranque su carrera internacional en Cannes es muy importante, porque si a la película le va bien significa que toda la prensa y los factores del cine se van a ocupar de ella".

"Si le va bien en la proyección, en horas el mundo entero sabe que la película merece la pena”, sostuvo en charla con Télam.

Protagonizada por Gusmán y Ricardo Darín, "Carancho” es un thriller vertiginoso sobre las mafias de los "rompehuesos”, que narra la historia de Sosa, un ex abogado en decadencia que busca víctimas de choques y otros accidentes de tránsito para iniciar demandas y juicios a las compañías de seguro, y de una médica que trabaja de noche en una ambulancia y se enamora de él.

"La película nació como una historia de amor entre dos personas muy diferentes y en un mundo muy particular, como si fuera una historia de amor en la guerra. Y por otro lado, hace tiempo que me conmueve mucho todo lo que pasa con los accidentes de tránsito y siento que es algo de lo que se habla bastante poco”, explicó.

Trapero en relación a la génesis de su sexto largometraje. Con respecto a los accidentes de tránsito que se producen en la Argentina, el director de "Mundo grúa” señaló que "simplemente con remitirse a las cifras de cualquier estadística, sin mucha investigación, se encuentran unos números que son espeluznantes”.

"Es enorme lo que sucede, no solamente por las muertes sino por todas las cosas que provocan los accidentes, desde parálisis e incapacidades, dejan a su paso un reguero de desgracias. Por eso -añadió- existen estos abogados y este sistema de acciones legales contra las compañías de seguros de los responsables”.

Para el realizador, "el sistema en principio está bien pensado, y es absolutamente legal y honesto asistir a las víctimas de los accidentes de tránsito. Pero en el medio -advirtió- existe esta mafia de los `rompehuesos` y otras cosas por el estilo, como gente que cobra dinero por dejarse romper una mano o una pierna para simular un accidente”.

Luego de sumergirse con "Leonera” en el drama de las mujeres que deben criar a sus hijos en la cárcel, Trapero construye un policial negro que gira en torno a la relación entre una médica de un servicio de emergencias y un ex abogado carroñero que busca víctimas de accidentes para quitarle dinero a las compañías aseguradoras.

"Carancho” transcurre en las calles del conurbano bonaerense y dentro de algunos hospitales públicos de la provincia, muchos de los cuales -según muestra la historia- tienen graves problemas de mantenimiento y funcionamiento, a pesar de lo cual Trapero intenta mostrarlos como un lugar donde muchas personas se juegan el pellejo para ayudar a los demás.

Antes de este ansiado desembarco en Cannes, la cinta llegó a 73 salas argentinas el pasado jueves 6 y en apenas cuatro días en cartel rozó una impactante convocatoria de casi 100.000 espectadores.

Semejante suceso se explica a partir de la combinación entre el reconocimiento a la obra de Trapero y a la presencia de Ricardo Darín, suerte de actor emblema del cine argentino de impacto planetario, también protagonista de "El secreto de sus ojos” que en marzo último obtuvo el Oscar a la mejor película extranjera.

Fuente: El Argentino

Biblioteca Nacional: Política de nombres

Por Horacio Gonzalez

Durante muchos años, se les ha pedido a sucesivos directores de la Biblioteca Nacional, que procedan a cambiar el nombre de la Hemeroteca, denominada Gustavo Martínez Zuviría. En mi caso personal, recibí durante cinco años este reclamo por parte de numerosas organizaciones y personas. Se trataba de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados –en dos oportunidades-, de importantes intelectuales de nuestro país y del exterior, y de instituciones vinculadas a la memoria del Holocausto. En todos los casos, hemos respondido con prudencia y llamando a una profunda reflexión sobre este caso.

El prolífico escritor Martínez Zuviría fue durante un cuarto de siglo Director de la Biblioteca Nacional, y durante todo ese período –desde su despacho en el primer piso de la calle México 564-, impartió vehementes opiniones militantes de carácter discriminatorio. Su antisemitismo de combate fue notorio y no se limitó a sus novelas. El investigador Boleslao Lewin fue impedido de entrar a la Sala del Tesoro para realizar sus investigaciones por su condición de judío, y en forma humillante se lo limitaba a la sala general. Un modesto progrom se realizaba así en las instalaciones bibliotecarias. Lewin fue autor de decisivos trabajos sobre Tupac Amaru y la independencia sudamericana, revisando los archivos de la Inquisición en el Perú. Este investigador polaco exilado en la Argentina, dedicó su vida a estudiar la emancipación de nuestros países desentrañando la veta inquisitorial que subyace en la profundidad de nuestras sociedades históricas y que nunca deja de llegar largamente hasta nosotros.

Martínez Zuviría, que escribía bajo el conocido pseudónimo de Hugo Wast, publicó novelas antisemitas, como Kahal y Oro, en las que cuenta una conspiración judía para apoderarse de Buenos Aires en 1950 con técnicas alquimísticas para fabricar oro y arruinar las finanzas capitalistas. Estos folletines, que en su momento contaron con numerosos lectores, tenían un ameno desarrollo basado enteramente en la superchería de los Protocolos de los Sabios de Sión, modelo esencial del relato conspirativo universal. A punto de ser traducida masivamente en la Alemania de los años 40, la novela es finalmente vetada por las editoriales nazis de la época pues tiene un final “medieval”. Una joven judía era redimida de sus pecados por el héroe cristiano. El nazismo, en su demasía absoluta, no coronaba sus propias pesadillas con este tipo de redenciones. Más comedido en sus afanes, podríamos decir que Hugo Wast pensaba en lo que Borges, con frase que tomamos de La muerte y la brújula, denominaba irónicamente un “progrom frugal”.

Martínez Zuviría-Wast pertenecía a los sectores más reaccionarios de la Iglesia argentina y había negado la participación eminente y esencial de Mariano Moreno en la fundación de la Biblioteca Nacional hace exactamente 200 años, entonces llamada Biblioteca Pública de Buenos Ayres. Ya en la época de su presencia en la Biblioteca, abundaron las polémicas sobre sus opiniones y decisiones. El poeta César Tiempo, secretario de la Sociedad de Escritores de aquel momento, escribió un gran folleto sobre el tema, sin duda patrocinado por Leopoldo Lugones, presidente y fundador de la Sade. Esta institución era lindera a la Biblioteca y Lugones conocía bien a Wast. El autor de Lunario sentimental podrá ser cuestionado por muchas de sus opiniones políticas, pero supo en su momento repudiar dignamente la folletería antisemita surgida de espíritus curialescos y atrabiliarios.

Otro gran escritor de la época –y de todas las épocas- Ezequiel Martínez Estrada, al observar el oscurantismo moral e intelectual al que estaba sometida la Biblioteca, en su magnífica obra La cabeza de Goliat (1940), escribió que todo parecía indicar que el busto de mármol de Mariano Moreno situado en la sala principal de lectura, estaba cabeza para abajo.

Llegó el momento de poner a Mariano Moreno sobre sus pies. Estamos en fecha propicia. El actual nombre de la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional será cambiado esta semana por el de Ezequiel Martínez Estrada, escritor universalista de la condición argentina, inventor de formas narrativas y ensayísticas emancipadas, autor de estudios decisivos sobre el Martín Fierro, la pampa y la ciudad, Kafka y Montaigne y la turbada historia nacional, también partidario de una teoría de la lectura –la lectura conmocionante y curadora- que se entrelaza con las más modernas perspectivas de la crítica literaria actual.

No tomamos exultantes esta decisión. Actuamos según la enseñanza spinoziana: No reír, no lamentar, no detestar, sino comprender. Así encaramos esta decisión necesaria y pendiente, reclamada por el parlamento y sectores plurales de la sociedad. Nosotros mismos la habíamos demorado por diversas consideraciones. No íbamos a responder al negacionismo con una ocultación de nombres y un desconocimiento de la ruda facticidad de lo histórico. Martínez Zuviría es parte de la historia de la Biblioteca Nacional –así lo atestiguan numerosos y no suprimibles indicios-, pero concluimos que no debe ser el nombre de una de sus salas principales.

En efecto, como bibliotecario, Martínez Zuviría fue un tipo de erudito que tiene notorios representantes en la historia de la cultura, que unió archivismo y conspiración, bibliofilia e inquisición. Reconocidamente, se le debe la publicación de documentos capitales de la historia colonial argentina –que ya habían sido recopilados por el empeñoso sacerdote Saturnino Segurola y el polígrafo Pedro de Ángelis-, y la compra de la colección Foulché-Delbosc, uno de los patrimonios más valiosos de la Biblioteca Nacional. Nada de esto será desconocido, ni ignorado, ni olvidado. Al contrario, todo está a la vista, apto para la meditación y el estudio. Pero fuera del signo vital de las conmemoraciones, que son lo que una comunidad crea y recrea en lo más profundo del espíritu colectivo. El máximo tótem del antisemitismo argentino, expuesto como señal conmemorativa, ofende finalmente a quienes buscan de todas las formas posibles los nuevos cimientos para reconstruir una democracia avanzada, igualitaria y no discriminativa en la Argentina. No la habrá sino recogemos los signos dispersos del pasado para una nueva meditación convocante, para un nuevo juicio que piense serenamente desde tantas y múltiples heridas.

Mucho deliberamos antes de tomar esta medida de justicia frente a la esquiva y difícil memoria nacional. Acudió repentinamente a nosotros la frase de Nietzsche en Zarathustra, dirigida a los comuneros de París en 1871: “no tiréis columnas, que volverán más seductoras a su lugar”. Pesaba también el hecho de ser justos con los nombres que invitan a reflexiones profundas sobre la existencia y la reparación de las vidas conculcadas, sin ser injustos con una complejísima institución nacional. Pero repentinamente, y al calor de estas épocas que invitan a construir nuevas columnas morales e intelectuales –con reconocibles dificultades a la vista-, como si resurgiera el espectro de Tupac Amaru desde las páginas de Boleslao Lewin, una voz de la historia susurró que había que reponer un hilo que uniera las partes rotas del memorial argentino y que sirviera también como un llamado reflexivo hacia nuestra vida cultural, hacia los lectores e investigadores y hacia los propios trabajadores de la Biblioteca Nacional.

Fuente: Informe Urbano

Entrevista al cantautor brasileño Ed Motta

“En Brasil no hay un Spinetta”

La Trastienda domingo 16/5 a las 21 horas

Referente del soul y del funk, el músico carioca se declara fan del rock argentino y del Flaco en particular. En su nueva visita a Buenos Aires, presentará su CD Piquenique, que implica su regreso al pop y a la pista de baile.

Por Yumber Vera Rojas

Aunque la Biblia le estampó una connotación maligna, el seis es el número del equilibrio. O por lo menos así lo creyeron el matemático griego Euclides, quien lo supuso como perfecto por ser igual a la suma de sus divisores; la Cábala, debido a que le adjudicó el podio de la belleza; y hasta San Ambrosio, que lo convirtió en el símbolo de la armonía sublime. No obstante, el escéptico y el supersticioso, aparte de la tribu funky porteña, tendrán esta noche a las 21 la chance de comprobar el carácter eurítmico y cadencioso del guarismo una vez que Ed Motta suba al escenario de La Trastienda, ya que concretará su sexta actuación en Buenos Aires.

Luego de enumerar sus incursiones porteñas y de recordar los escenarios en los que se presentó, el cantautor brasileño se jacta de su estrecha relación con la Argentina. “Mi primer recital fue en 1995, en un espacio del Hotel Bauen llamado Oliverio Always”, evoca. “Desde entonces, mi conexión con la cultura local ha sido muy estrecha, principalmente con la música. Me gusta desde el jazz que se hace allá y que siempre coleccioné, hasta el rock argentino, que es el más interesante de América latina.”

Esto último podría quedarse en el mero y convencional piropo si no fuera porque Motta ostenta una colección de 30 mil discos. “Te mentiría si te dijera cuál es mi disco favorito de entre todos los que atesoro, mas sí puedo destacar algunas rarezas argentinas que conservo como, los primeros álbumes solistas del bajista Alfredo Remus o el segundo trabajo de Pescado Rabioso”, afirma esta figura insigne del soul, del funk y del jazz que se cultiva en el vecino país. “En realidad, de Spinetta tengo todo. Almendra, Invisible y Spinetta Jade, que es la etapa que más me gusta.” Pero su devoción por el Flaco es tan magnánima que no encuentra parangón en la inmensa iconografía musical de Brasil. “No existe nadie igual acá”, se lamenta. “Sería culturalmente muy bueno para nosotros que tuviéramos un Spinetta. Si bien es inconfundible su personalidad lírica, musicalmente es muy rico. Lo que más recuerdo de mi último recital en Argentina fue mi necesidad de conocerlo. El también tocó en el mismo Personal Fest en el que yo actué (2007), y fui hasta su camarín para saludarlo. Es lejos uno de los grandes artistas de América latina. De México para abajo el asunto es con él.”

Desde su Río de Janeiro natal, en el departamento que alberga el espeso muestrario de títulos que apenas le permite tener una televisión y un sofá, Ed Motta atiende esta entrevista. En realidad, se trata de una suerte de oficina. Al mismo tiempo que se desarrolla la tertulia telefónica, en su hogar se encuentra su esposa, la caricaturista Edna Lopes (autora del fantástico libro de comics Amanha ao Deus dará), quien coescribió las letras de las canciones del nuevo disco del exponente carioca, Piquenique (2009), que expone a la audiencia local (el primer show en La Trastienda fue anoche y hoy repite). El dato curioso es que la química compositiva entre la pareja surgió tras 20 años de matrimonio. “A pesar de que nunca lo hicimos, surgió espontáneamente. Comenzó como una broma mientras estábamos en casa tomando vino. Ella fue una gran influencia en este álbum.” Y es que los temas emanan esa sensación de historietas. “Considero mis discos como películas. Puedo hacer uno ambientado en una época, otro de investigación científica, de drama o incluso un western. Tengo un sentido bien cinematográfico de la música. Este trabajo es una oda a la alegría, un disco de música claramente pop y encarado concienzudamente de esa manera.”

Tras editar el acústico Chapter 9 (2008), Piquenique denota el regreso de Ed al pop y a la pista de baile. Fue recibido con tanta alegría en Brasil que su vigor fue comparado con el de Manual pratico para festas, bailes e afins, Vol. 1 (1997), considerada su mejor producción. “Manual pratico... fue mi disco más vendido. Sin embargo, Dwitza (2002) y Aystelum (2005) son los álbumes que mejor trato tuvieron por parte de la crítica europea, estadounidense y japonesa. De hecho, el último de éstos fue estudiado en la Universidad de Los Angeles. Sucede que la prensa brasileña les da más importancia a mis trabajos comerciales y la extranjera a los conceptuales.” Esta décima entrega discográfica, que tiene a Rita Lee como coautora en el tema “Nefertiti” (título elegido para tributar al homónimo clásico del jazz de Miles Davis, publicado en 1967) y donde deslumbran duetos junto a María Rita y Mayra Bravo, simboliza la insaciable curiosidad sonora de este cantautor del “gigante del Sur”. “Ya yo hice muchas cosas diferentes: música para teatro y cine, discos inspirados en el free jazz y otros de pop y funk. Espero no haber agotado todo lo que me falta por descubrir musicalmente.”

Sobrino del legendario Tim Maia, Ed Motta se convirtió en uno de los seguidores de su legado al fundir, a través de una actitud lúdica y al mismo tiempo experimental, los géneros urbanos afroestadounidenses con el samba y la MPB. Este año, que se cumplen 25 del lanzamiento del volumen uno de Racional –una de las producciones más representativas del desaparecido iconoclasta de la música brasileña–, su sobrino lo recuerda. “Racional es un álbum que se hizo muy conocido gracias a los coleccionistas de todo el mundo. Creo que la rareza de sus letras, el enfoque con el que se encaró, la secta que lo inspiró y todo lo extramusical que lo envuelve fue lo que le dio ese status de disco de culto. Pero sonoramente no es el más simbólico. El mejor trabajo de Tim fue uno homónimo que hizo en inglés en 1976.” A pesar del heraldo que legó Maia en las nuevas generaciones de músicos brasileños, a Ed no le interesan los sucesores. “Acompaño poco y nada la escena actual. No me inquieta lo que está pasando en Nueva York o Buenos Aires en este momento. Me interesan más Crucis o La Máquina de Hacer Pájaros. Prefiero escuchar lo que se generó en los sesenta y setenta.”

Músico de hard rock devenido hacia la mixtura groovera, el cantautor carioca no sólo es indiferente a los flamantes sonidos sino a las manifestaciones artísticas actuales. “El arte en estos días es un reflejo de nuestro mundo”, ajusticia. “Estamos desprovistos de valores intelectuales tanto en la música como en el cine. No me interesa mucho el pensamiento contemporáneo, por eso siempre me pregunto cómo puedo vivir en el Brasil de hoy. Básicamente, sobrevivo (ríe).” Crítico gastronómico solícito (se lo puede leer usualmente en varias revistas brasileñas), Motta suspira porque en esta visita no podrá hacerse de un asadito. “Infelizmente, desde hace dos años no como carne de res. Estoy cumpliendo una promesa, así que sólo consumo pato, pollo y pescados. Lo que adoré, mientras logré probarlo, fue la molleja. Además me volvía loco con el chinchulín.” Lo que sí se permitirá en esta oportunidad es el armado de un set que hará vibrar hasta al más apático. “El recital que presentaré creo que es el más bailable que llevé para allá. Los otros tuvieron una mayor influencia del jazz. Estoy seguro de que a la nación funky porteña le encantará."

Fuente: Página 12

Llega el diario "Tiempo Argentino"

Roberto Caballero - Foto: Horacio Paone

En tiempos de vacas muy flacas para el periodismo gráfico, mientras un diario como Crítica de la Argentina dejó de salir por su inviabilidad económico-financiera, florece el grupo editorial cuyo socio-gerente es Sergio Spolsky. ¿Cómo se financia? Básicamente con publicidad estatal. Muchos sospechan que no será diferente Tiempo Argentino, su más reciente creación.


JORGE HÉCTOR SANTOS

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El 17 de noviembre de 1982 se puso en marcha Tiempo Argentino. El diario importaba a la Argentina la tendencia en boga en el mundo: el arrevistamiento. Es decir, un diseño con fotografías a gran tamaño y con suplementos que usaban la técnica de las revistas semanales. El diario Tiempo Argentino fue imaginado para competir con el diario Clarín. Su fracaso consistió en que nunca alcanzó a estabilizarse en la cantidad de ejemplares de venta neta paga que precisaba semejante emprendimiento. Varios años después repitieron ese error los diarios Perfil (hoy día bisemanario) y Crítica de la Argentina.

Raúl Eugenio Burzaco, fundador y director de Tiempo Argentino, llegó a intentar repetir la experiencia, y volvió a fracasar, reciclando El Cronista Comercial en un diario de interés general cuando Eduardo Eurnekian era dueño del matutino.

Por esos días también intentó competir con Clarín, Jacobo Timerman, quien tuvo el control del vespertino La Razón, y lo hizo matutino, aunque más tarde, por presión de los distribuidores de diarios y revistas, recuperó 1 de las 2 ediciones vespertinas. Pero Timerman no podía repetir la experiencia del diario La Opinión (porque no había periodistas equivalentes) ni podía hacer Clarín (porque desconocía una agenda tan popular).

También esa fue la ambición del diario La Prensa, cuando lo tuvo Amalia Lacroze de Fortabat y le pidió al ex Clarín, Marcos Cytrynblum, que lo dirigiera.

Las experiencias siempre fracasaron porque Clarín compite con un valor agregado comercial clave: su posicionamiento en el mercado de avisos clasificados y agrupados, extraordinario negocio que se lo quitó al diario La Prensa hace varias décadas.

Página/12 estuvo más cerca de avanzar sobre parte del nicho de Clarín, en sus comienzos, cuando era un producto muy novedoso, tenía plumas notables y contaba con un espacio prometedor. Pero entre la falta de visión comercial de Fernando Sokolowicz y Jorge Lanata, y su incapacidad para profundizar el producto, Página/12 terminó controlado por Clarín, quien le puso un candado a la posible expansión.

Hoy día Página/12 es un diario paraestatal, tal como muchos sospechan será Tiempo Argentino, haciendo honor a su rótulo de Made in Spolsky.

Hasta ahora, la experiencia más interesante de competencia con Clarín la protagonizó Diario Popular, que en su comienzo fue un reemplazo del diario Crónica, que estaba clausurado. Pero el desplazamiento de Clarín hacia lo popular (más páginas de noticias policiales y más páginas de deportes), acercaron su posicionamiento al segmento mencionado, pero 'el Popu' logró resistir, algo que no pudo hacer Crónica.

¿Qué cabe esperar para la 2da. etapa de Tiempo Argentino?

Cuando la prensa mundial atraviesa uno de sus peores momentos en virtud del avance de Internet y la consecuente caída abrupta de su circulación, con la consiguiente declinación de la inversión publicitaria, en la argentina nace un nuevo diario, Tiempo Argentino, que naturalmente será solventado por los dineros públicos manejados arbitrariamente por los Kirchner y puestos a disposición, como si fueran propios, de su reelección.

La reforma demorada en su aplicación de la Ley de Medios, pone a la pareja del poder y el dinero, en condiciones de poder manejar a su antojo cerca del 80% de los medios audiovisuales que de una u otra forma estarán bajo su control y el de sus empresarios amigos. Les queda la prensa gráfica. Fueron y seguirán yendo contra Papel Prensa. Van ahora por más medios periodísticos gráficos con tal de controlar toda la información que circule en el país.

Muchos son ya los medios impresos que responden a Kirchner, ahora se agrega el diario Tiempo Argentino, del cual la revista Veintitrés del operador ultrakirchnerista Sergio Spolsky lo denomina a su salida, “Una buena noticia” (cómo no ser así si Tiempo Argentino lo maneja en realidad Sergio Spolzski) y le hace una entrevista a su director ¡oh casualidad! Roberto Caballero, el ex director Veintitrés que termina siendo el flamante director del nuevo diario.

Eva Perón mira desde el retrato que Caballero llevó a todas las oficinas que le tocó ocupar. El desafío no es menor: el veredicto lo darán los lectores. Que así sea.

Fuente: Urgente24

El abuso a la adolescente: Manuel Puig y el retrato de un General Villegas que nunca cambió

Manuel Puig.

El abuso a la adolescente

El autor de ‘El beso de la mujer araña’ nació allí, donde "lo que daba prestigio era la prepotencia", donde no importaba que las cosas pasaran sino que se supieran. General Villegas, años después, se resiste al paso del tiempo.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). General Villegas es una localidad del noroeste de la provincia de Buenos Aires, tiene cerca de 19 mil habitantes y su principal actividad es la agropecuaria.

La ciudad ha dado varios 'hijos ilustres'. Entre ellos se encuentran el conductor Antonio Carrizo y los futbolistas Aníbal Matellán (Arsenal de Sarandí) y Juan Carlos Falcón (Racing).

Pero el más famoso y reconocido de todos ellos es el desaparecido escritor Manuel Puig. El autor de ‘El beso de la mujer araña’ vivió allí hasta los 13 años cuando tuvo que mudarse a la Capital Federal para ir al secundario, porque en Villegas no había escuelas medias.

Más tarde se mudó a Nueva York, donde inició su 1ra novela, ‘La traición de Rita Hayworth’.

Volvió a Buenos Aires y estuvo hasta que las amenazas de la Triple A lo obligaron a exiliarse. En 1980 se radica en Río de Janeiro, Brasil, pero morirá 10 años más tarde en México.

Nunca volvió a General Villegas.

Esta ciudad bonaerense, que no deja de poseer las características de un pueblo, hoy conmociona a todo el país por el caso de la menor de 14 años abusada por 3 hombres. Lo que más llama la atención es la reacción de una parte de los habitantes. Cerca de 250 personas alzaron su voz en una manifestación a favor de los acusados con el pedido de que la víctima se fuera de allí.

Manuel Puig, el hijo pródigo de General Villegas, siempre guardó un lugar importante en su corazón para su ciudad natal, aunque no de la forma en que muchas personas suelen hacerlo. Sus 1ra novelas ('La traición de Rita Hayworth' y 'Boquitas pintadas') estuvieron ambientadas en un pueblo ficticio llamado 'Coronel Vallejos', una deformación de 'General Villegas'.

"Crecí en la pampa en un mal sueño o más bien un mal western" decía Puig sobre Villegas y no ocultaba su disgusto por ese lugar donde no importaba que las cosas pasaran sino que se supieran. Además, el escritor era homosexual, lo que no generaba la simpatía de sus vecinos.

Y el General Villegas de hoy no dista mucho de aquel que Puig rememoraba hace ya varias décadas. Sus habitantes no se avergüenzan al admitir que casos como el que sacuden hoy a la ciudad suelen ocurrir, aunque nunca salen a la luz. Y el horror se desencadena, como creía Puig, no cuando ‘eso’ ocurre, sino cuando toma trascendencia.

Un ejemplo de este 'Fuenteovejuna' bonaerense se ve en los medios locales que no recogen declaraciones de los familiares de la víctima, que se manifiestan a través de los capitalinos. Los diarios locales ya no hablan del delito a todas luces, sino de la "enorme tensión que se vive en la ciudad" después de haber aparecido en todos los medios nacionales.

A finales de los 70 Puig definía a General Villegas de su juventud como "la vigencia total del machismo" donde "lo que daba prestigio era la prepotencia". El autor encontraba el origen de ese "sistema" en la pareja. "En los hogares había un señor muy nervioso que mandaba y una señora que, o se hacia la sorda, o acataba las ordenes", contaba.

Puig rechazaba todo ese standard de vida y prefería refugiarse en el cine, donde encontraba lo que él mismo definía como "mi realidad".

Pero la realidad en General Villegas es otra y para quienes la padecen no hay refugio posible.

Fuente: Urgente24