Intenso fin de semana por Madrid (2/2).



Tras un viernes pletórico en todos los sentidos llegó la hora de levantarse el sábado… Cómo bien habréis intuido, con unas ganas de beber cerveza más bien nulas. Pero ya se sabe que no hay mejor remedio para la resaca que seguir bebiendo (si lee esto alguien de Alcohólicos Anónimos me declaran persona non grata de por vida…) así que aún con bastantes dudas, a ello nos dispusimos.

Si hacéis un poco de memoria, se nos había quedado pendiente La Tape por cuestiones técnicas. Así que llegó la hora de disfrutar del que a raíz de dicha visita se ha convertido en nuestra opinión en una de las dos referencias cervecero-gastronómicas de Madrid junto con el Animal.


El local, con una agradable iluminación natural proveniente de sus grandes cristaleras, es de esos sitios que transmiten buen rollo y no sabes bien el porqué. De estética moderna, pintado en tonos blancos y verdes muy suaves, algo de madera, ladrillo… muy agradable y que incitaba a sentarse pero no a marchar. Con un poco de suerte pudimos pillar mesa (el local estaba abarrotado) y tras pedir de comer nos decidimos por acompañar la manduca con la opción del Tasting de 4 cervezas de 20cl, todas de barril, por 10€. Una buena opción para probar los barriles a buen precio. En cuanto a referencias en botella, aún habiendo cosas muy interesantes, mejor centrarse en las delicias de barril.

 Los barriles disponibles aquel fin de semana.

Con el cuerpo aún un poco quejoso llegó el primer plato: una burrata di Andria (un queso de vaca fresco similar a una mozzarella por fuera pero cremoso por dentro, realmente delicioso) acompañado con una Loverbeer Madamin. La cerveza, una sour ale de precioso color rojizo que ya os adelanto que se va para las mejores cervezas del mes, acompañada del queso, nos devolvieron a la vida en un solo bocado. El festín siguió con un humus bastante conseguido y una dupla “estupenda” para cuando el estómago está en horas bajas: unos callos (había que probarlos…) y unas croquetas de boletus (muy buenas), todo acompañado por un seguro de vida cómo es Nøgne, y más concretamente, su rica Imperial Brown Ale.


Arriba la burrata con la Loverbeer. Abajo las croquetas y los callos con la Nøgne.



Con los callos aún en la mesa nos llegó la tercera cerveza, una Domus Aurea, la cual tengo que reconocer que la vimos muy venida a menos respecto a anteriores veces. Quizás fuera por estar tirada en hand-pump (no me convenció demasiado este mecanismo para esta cerveza) pero la vimos mucho más plana en comparación con la bestia de lúpulo que era antaño. Tras esta, cerramos la velada (os recuerdo, en horas bajas…) con una imperial stout, la Left Hand Wake Up Dead, riquísima, muy fácil de tomar para el estilo, y que acompañó maravillosamente bien a una tarta casera de melocotón (la repostería de este local es la estrella). Una auténtica comilona que desde aquí recomendaría a todo aquel que se acerque por Madrid y preste atención al buen manducar además de a levantar el codo con buena birra.

 No será el mejor maridaje, pero no hay duda que cada cual por su lado estaba alucinante.


Y como quien no quiere la cosa, y cómo si el ayer no existiera, tras una reparadora siestecilla nos fuimos hacia el Labirratorium, dónde nos esperaba Juan (JAB  en el mundillo blogger), otra de las personas con las que habíamos intercambiado algo más que impresiones por la red y que teníamos muchísimas ganas de conocer.


Entre cervecitas, buena conversación, un poco de queso (alucinante el queso de cabra cuyo nombre no recuerdo acompañado con mermelada Yria), y todo ello frente a un pequeño calentador (no lo había dicho aún pero el frío de esos dos días por Madrid fue de armas tomar, y no sólo para dos valencianos acostumbrados a termómetros altos…). Un muy buen rato hablando de todo un poco con los tres artífices de este proyecto que aún siendo muy joven apunta muy, muy alto… Sus estanterías rebosan calidad, un número de referencias que para haber empezado hace muy poco no tiene nada que envidiar a otras tiendas con más recorrido. Todas y cada una de las cervezas pensadas y elegidas a consciencia: clásicos belgas y alemanes, un nutrido surtido de británicas, nórdicas y bastantes estadounidenses, así como unas tentadoras baldas con unas Baladin recién llegadas (algunas de las cuales con paso por tentadora barrica), entre otras, eran las referencias. Chicos, ya sabéis lo que dicen los italianos: “piano, piano se va lontano”… Mi más sincera enhorabuena por el ilusionante proyecto.


Arriba, los 3 artífices: David, Álvaro y Juan. Abajo, un rincón alucinante



Pero se hizo la hora de empezar a calentar barras y a ello nos dispusimos JAB y los dos Lúpulos con un objetivo: la zona Bilbao, y cómo primera parada el viejo Oldenburg (del nuevo ya os hablé en el anterior post). Este local era muy pequeñito, rebosante de breweriana, luces y placas de anuncio, centenares de botellas… ofreciendo un ambiente muy acogedor (quizás en hora punta y/o con temperaturas más calidas puede llegar a ser una olla a presión). Las cervezas elegidas, un triplete de la belga Boon en botella:  Kriek(2010), Oude Gueuze a l’ancienne(2007-2008) y Mariage Parfait, siendo la primera y la última las que más gozo nos dieron.


Arriba, los interiores, sin un centímetro libre de breweriana. Abajo, el atractivo triplete espontáneo.



Con el ritmo mucho más pausado que el día anterior y con el buen Juan ejerciendo magníficamente de anfitrión por la Beer Mile, nos fuimos para L’Europe, otro de los clásicos locales para cervecear por Madrid. El interior del local, cómo sacado de un cuento, directamente nos teletransportó a algún lugar entre Alsacia y Baviera, con una decoración clásica pero muy cuidada, y también igual que el anterior local, rebosante de calidez. Muy buen ambiente. En cuanto a cervezas, una carta clásica y poco atrevida en comparación con otros locales más nuevos, pero aún así merece la pena.

 Los cuidados interiores.

Allí nos juntamos con el homolúpulo David y el gran José (Teddybeer), ésta vez acompañado por Eva, su mujer (que no se diga que la birra es sólo cosa de hombres…). Tras los saludos nos pusimos con una St. Peter’s Bitter y una Brooklyn Lagerpor nuestra parte, mientras que los demás eligieron otra St. Peter’s, y de barril una Tongerlo Bruin y una Charles Quint Ambrée, además de una cerveza de frutas cuyo nombre no recuerdo. Buenas opciones para "empezar" a calentar motores. Tras ellas vino hora de asegurar: 4 de las 6 cervezas fueron Orval (un seguro de vida que enamora más a cada sorbo, en ello coincidimos unos cuantos…), además de una Urthel Saisonnere y otra cerveza de frutas. Y para amortiguar el líquido, una ronda de salchichas y unos bocaditos bávaros (algo así cómo trocitos de pechuga de pollo empanados).

 ¡¡A la batalla!!

Se hacía tarde y faltaba una de las referencias imprescindibles de la escena cervecera madrileña, el Animal Picar & Beer, para lo cual desgraciadamente tuvimos que despedir al camarada Juan, agradeciendo su efímera pero muy agradable compañía. Tras poco más de dos minutos a pie (literal), entramos en este local que vio la luz el pasado septiembre, pero a pesar de ello, y cómo decía, se ha ganado el título de visita obligada en cualquier escapada cervecera por Madrid.


A la cabeza, Tibor Domenech, un catalán con muy buen gusto musical (mal que le pese al homolúpulo David), y con una propuesta a mi entender encomiable: juntar la buena cerveza y el vino con comida de calidad. Lo mejor, a parte de la comida, una buena carta de cervezas en botella y barril. Lo menos bueno, que los precios eran un poco elevados, aunque según nos contó Tibor, durante esa semana les había dado un buen recorte.

 Cuidadito con la comida…

En este sentido, y a pesar de haber rebasado la media noche, nos dimos una re-cena cómo quien no quiere la cosa (no me iba a marchar de Madrid sin comer en Animal!!). Así llegaron una sobrasada con un pan de otro planeta, unos chipirones de toma pan y moja… regado todo ello por unas rondas de barril (un par de alucinantes Kernel Export India Porter, además de Dougall’s Invierno, Yria Brown Ale, Mikkeller Saphir Wet Hop, Mikkeller Fair Bar…).


Arriba, una de las neveras más tentadoras. Abajo, la deliciosa Kernel Export India Porter de barril.


Pero antes siquiera de pensar en elegir botellas, Tibor nos sedujo con una tentadora carrillera de ternera que no olvidaré en muchísimo tiempo (los pocos que no la probaron, con mucho esfuerzo, lo prometo, la comieron con unos ojos que se salían de sus órbitas).

 Este plato bien merece repetir unas cuantas veces la visita al Animal, ¿eh, mr. Homo Lúpulo de manos cruzadas?


Y con el estómago lleno, llegó la hora de las botellas (en plural, sí, un plural bastante dilatado...). Y bendita hora… Tras una primera joya estadounidense, The Bruery White Oak (una barley winehecha a  partes iguales con y sin añejado en barrica de Bourbon, que dejó sin palabras a todos los comensales), llegaron cortesía de Tibor una Stone Self Righteous (maravillosa black IPA, lúpulo americano en todo su esplendor), Toccalmatto Italian Strong Ale (una barleywine rebosante de fruta confitada y dulzona por el envejecimiento en barricas de Grappa) y Alvinne Undressed Monbazillac (para la Reina Lúpula, ésta sour ale extraordinaria envejecida en barrica de Monbazillac, un vino blanco y dulce, fue la mejor con diferencia de toda la noche).

 

Con las papilas extasiadas (en aquel momento podría haber llegado el fin del mundo y nosotros tan tranquilos…), y disfrutando de una buena tertulia, llegó José con una Hoppin Frog DORIS The Destroyer(una Russian I.stout para quitarse el sombrero), abriendo así la caja de los horrores al invitar al personal. Y ya sabéis, si alguien empieza, los demás no se quieren quedar atrás… con lo cual se desató otro desfile de birrotes, a cual más alucinante… En este orden y seguidos con un “a esta invito yo”, llegaron Fantôme Pissenlit (¿quién dijo que una saison no puede ir detrás de todas las bombas anteriores?), Jester King Noble Hop (otra saison, en este caso yankie, sugerentemente lupulada al tiempo que equilibrada) y AleSmith IPA (varios coincidimos en que ésta bomba de lúpulo no estaba precisamente en su mejor momento, haciendo al pobre Tibor comprobarlo con una segunda botella…). Y hasta aquí puedo leer. Bueno, por el medio Tibor nos sacó alguna cosa más de comer (embutidos catalanes para ponerse a llorar de placer, un pica pica a base de salmón que voló en pocos segundos…) haciendo más llevadero aún el “sufrimiento” vivido/bebido.


 Nadie puso pegas al segundo “resopón”… Abajo, el crack de Tibor con algunas de las cervezas que cayeron a lo largo de la noche.


Y así dimos por finiquitado un sábado que empezó tal que así “Hoy no vamos a abusar. Lo de anoche fue demasiado…” y terminó con las manillas del reloj apuntando hacia unos números que hacía siglos que no veía (si sois futboleros, apuntando entre los dorsales que Xavi e Iniesta llevan en el Barça…). Una velada colosal en todos los sentidos, repleta de joyas para morirse de placer, con una compañía aún mejor, que nos dieron un fin de semana que decidí calificar de intenso para el título del post por no hacerlo con algo más fuerte y que nos encerraran a todos en un manicomio. En resumen, merece y mucho, muchísimo, la pena ir de birras por Madrid.

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Aquí se ha terminado el post. Seguir leyendo la parte más melodramática es responsabilidad vuestra, solamente vuestra. Avisados estáis. ¿Aún seguís ahí?

Cómo ya me conocéis, no podía cerrar sin daros las gracias a todos y cada uno de vosotros: a mi querido Jorgecín (enorme el sacrificio que hiciste por compartir velada con nosotros dándonos innumerables momentos de risa y placer), a Diego (siempre nos quedará Paris… quiero decir, Munich), a José y su mujer Eva (corazón gigantesco el vuestro, y una ceja levantada sarcásticamente que nunca olvidaré), a los Labirratorios(Álvaro, por la velada del viernes y el trato de amigo; Juan porque por fin te pudimos conocer en persona… que ya iba siendo hora y vete buscando una excusa para vernos otra vez; y David por aguantarnos todo el fin de semana, y si hubiera continuado allí seguirías…), a Tíbor y su Animal por hacernos sentir mejor que en casa (volveré, lo juro, para comer hasta que no te quede nada en la nevera), a Aurora y Antonio (la próxima que vengáis a Dénia no os libráis de nosotros… especialmente tú, Antonio, para una ración de fonética… :P), a Raúl de Irreale (como te dije, me quedé con ganas de charlar más…) y también, aunque a penas compartimos un cachito de fin de semana, a la gente de La Tape, Fábrica Maravillas, La Buena Pinta, Cervezorama, L’Europe, El Pedal y Oldenburg por hacernos disfrutar, lo cual no es nada sencillo para alguien que iba con ciertas reticencias hacia Madrid (ya sabéis, por aquello de nacer y vivir en eso que algunos califican como “la playa de Madrid”, lo cual no es nada fácil de digerir…). Bueno, y también y para que no se me ponga nadie celoso, también gracias a vosotros por estar ahí leyendo mis cuentos del abuelo cebolleta (por qué seguís ahí, ¿no? :P).

Intenso fin de semana por Madrid (1/2).



Algo más de una semana después de volver de nuestra escapada por Madrid (en la que por cierto casi nos quedamos tiesos y no precisamente por sed…), vamos con la primera parte de nuestra crónica (tranquilos, que solo serán dos… enormes, titánicas, casi bíblicas… pero dos…). Muchas ganas de pasarlo bien y de disfrutar de la cerveza sin tomar tantas notas, ligado a un inesperado olvido de la libreta en la que lo anotamos casi todo, nos ha ahorrado la revisión de apuntes y de paso agudizar la memoria pero con todo esperamos poderos transmitir qué se cuece por Madrid en lo que respecta a cerveza.


Todo empezó el viernes, tras descargar los bártulos y bajar a la calle sin perder un solo segundo. La primera parada fue Cervezorama, que nos quedaba realmente cerca de dónde nos alojábamos.


Una tienda alucinante, pequeña en dimensiones (aunque más grande de lo que imaginábamos), pero enorme en contenido. Muchas, muchísimas referencias, abarrotaban este pequeño espacio, desde elaboraciones de nueva ola (yanquis, nórdicas, británicas…) a clásicos que nunca pasan de moda (alemanas, inglesas, belgas…) así como también un amplio surtido de artesanas locales. Detrás del proyecto, David y desde hace poco también Ernesto (Yria), los mismos protagonistas de Guinea-Pigs. El único punto un tanto sorprendente es que tuvieran cervezas en una neverita pero no se pudieran tomar allí... ¿entonces para qué las quiero frías si en mi casa también las puedo enfriar...?

 Sin duda, un rincón para perderse…

Tras las pertinentes compras nos fuimos a comer a La Tape, aunque ciertos problemillas en los barriles nos obligaron a dejar la visita para el día siguiente. La otra opción para comer por la zona Bilbao (la conocida como Beer Mile de Madrid), el Animal, estaba cerrado así que junto con el amigo Diego (Unacervezaaldía) decidimos ir al nuevo Oldenburg.


Este cálido local rebosante de madera, muy luminoso gracias a las grandes cristaleras que rodeaban dos de sus cuatro flancos, poseía una carta de cervezas clásica, con belgas y alemanas como estandarte, pero con algunas pinceladas más actuales. En barril, las tentadoras Chimay triple y Schneider Aventinus impidieron que tuviéramos que pensar mucho cuáles serían las primeras cervezas a tomar. En cuanto a comida, un clásico como las salchichas, pero también patés, cecina… conformaban una oferta nada extravagante pero no por ello carente de interés. La segunda ronda para regar la manduca fue un cervezón como S. Smith Taddy Porter, una apuesta segura como Flying Dog Gonzo y una decepcionante blonde, Ommegang de Gouden Carolus.


Arriba las birras (sí, aunque la foto de la izquierda todo son vasos de Schneider, juro que había una Chimay de barril…). Abajo, parte del picoteo.



Una de esas charlas en buena compañía que invitan a beber más cervezas nos llevó al buen Diego y a la pareja de Lúpulos hasta el mercado de San Fernando, en el castizo barrio de Lavapiés. Allí, nos habíamos citado con el amigo Jorge (Cerverianao también conocido como “el señor de las mayúsculas”…) para visitar La Buena Pinta, una tienda muy sencilla en cuanto a los acabados, pero con bastantes referencias artesanas locales (Medina, Dougall’s, Domus, Cibeles…) y también tentadoras opciones foráneas (bastantes Mikkeller, algunas estadounidenses…). A la cabeza del proyecto está Juanma, quien tuvo la genial idea de abrir este local con una neverita y unas mesas fuera para que así la gente se pudiera dar un buen homenaje rodeado de paraditas de pescado, verduras y carne. Encima, si tienes mucha suerte puede que un nano impertinente lance un pelotazo asesino al grupo mientras te tomas un cervezote. Pero repito, eso es mucha suerte…


Dougall’s Haití, Medina Tropical IPA, Medina 9 maltas, Left Hand Sawtooth, Coopers Best Extra Stout y Mikkeller Wet Hop Kellerbier, divididas en dos rondas, fueron las elegidas. Especialmente destacables la Dougall’sy la 9 maltas.


Llegó la hora de despedir a Diego (cuento los días para el reencuentro de aire teutón… :P) y saludar a José (Teddy Beer) y Antonio (ex. Lúpuloamansalva). A este último ya tuvimos el placer de conocerlo en persona hace un tiempo, pero con José, un coloso de altura considerable y de corazón aún más grande, era nuestro primer encuentro. El lugar de la reunión, El Pedal, un local pequeño con todo el encanto de un clásico bar de barrio, pero con neveras y barriles que sin ser ningún edén, no tenían nada que envidiar a ningún otro local. A la cabeza, Javier y Alba, a quienes felicitamos por el local no sin olvidarnos de un pequeño tirón de orejas por los precios un tanto subidos de algunas referencias. Nuestras dos elegidas, Mikkeller Wheat is the new hops(ni fu ni fa…) y Mikkeller K:rlek Vinter(una APA muy refrescante).


Arriba los artífices, abajo los cuidados interiores.



Tras esta ronda nos fuimos a Fábrica Maravillas, un brewpub de estética muy moderna, todo de color blanco impoluto, líneas rectas, muy elegante, ya sabéis…. En este local, el más abarrotado de todos los que pudimos disfrutar a lo largo del fin de semana, nos juntamos con los “labirratorios” Álvaro y David. Tras la barra estaban Dave y Thierry, de Chicago y pelirrojo el primero, francés y espigado el segundo, quienes nos sirvieron sus “retoños”: una alucinante IPA con hop rocket que tenía un curioso toque láctico pero muy agradable que el gran Jorge no dudó en adular haciendo que nos desternilláramos con una de las frases de la noche (“me echaría ésta birra por encima… yo quiero oler a esto…”), una scotch ale sorprendentemente bebible y adictiva, y una saisoncorrecta sin más, fueron las cervezas bebidas en un triplete de rondas. El único pero de éste local, que no esté en Valencia para ir todas las semanas.


Aparentemente clásico por fuera… rebosante modernidad por dentro. Abajo la joya de la corona y la foto de equipo.

 
(Jorge, ¿qué cara me pones??)

Pasadas las 12 de la noche, bastante entonados ya, nos fuimos todos a cerrar velada en el Irreale, un pub muy próximo al anterior, con estética también moderna, sin muchos rodeos en cuanto a la decoración pero cierta calidez aportada por la tenue luz. A la cabeza, Raúl (Inbirraveritas), con quien ya habíamos compartido algún que otro mail y comentario antes de que se lanzara a la vorágine de la hostelería y ya teníamos ganas de conocer. En cuanto a la carta, sin ser muy extensa en botella, había suficientes referencias tentadoras y a precios mucho más ajustados que en otros locales de Madrid.


Arriba, la entrada. Abajo, la cueva de las maravillas…



Mientras el personal iba haciendo sus elecciones de barril, David y los dos Lúpulos nos lanzamos sin pensarlo mucho a por una tentadora colaboración entre Lost Abbey y New Belgium, llamada Mo Bretta, Bretta, la cual nos dejó un tanto indiferentes (y estoy siendo muy benévolo). Se trataba de algo a caballo entre una saison y una triple sin demasiada gracia y nada de Brett (no estábamos para muchos trotes a estas alturas pero varios coincidimos en que todo el Bret se quedó en el nombre…).

 Con ese arte, a ver quien le dice al homolúpulo que no la sirva...

Tras comer en plan picoteo (unas minihamburgesitas muy mini, unas ricas croquetas, unos nuggets que volaron en pocos segundos, entre otras cosas…), que regamos cruzando vasos con todos, llegó la hora de compartir otra cerveza con el Homolúpulo y Labirratorio David, una Left Hand Wake Up Dead, esta sí, un auténtico birrote de textura mascable, con mucha fruta oscura, regaliz, chocolate… Para comerla a cucharadas.


Charlando de lo divino y lo humano, y sin esperarlas, nos llegaron unas copitas de un hidromiel de la cervecera estadounidense Kuhnhenn, los cuales nos dejaron realmente alucinados, difícilmente encasillables, pero que gustaron mucho a casi todos.


Bien entrados en la madrugada (me abstengo de decir la hora…), y con toda la cuadrilla aguantando infatigablemente, es más, aún se apuntó Aurora (de La Tape, y pareja de Antonio “lupuloamansalva”), llegaron dos rondas bien oscuras. La primera, uno de esos 100 en Ratebeer que algunos no dudan en adular mientras que otros se quedaron esperando algo más, AleSmith Speedway Stout, un pelotazo negro para los sentidos; y La Pirata Blackblock, de la cual habíamos leído muy buenas críticas y al menos por mi parte las comparto letra por letra. Dos auténticos petrolacos.

 

Aún pudimos probar alguna otra cosa pero con la madrugada muy avanzada llegó la hora de las despedidas, para lo cual reconozco que no valgo. Por ello, tras los abrazos y besos, tras agradecer a todos aquellos con los que ya no íbamos poder disfrutar el día siguiente, no tuvimos otra opción que aceptar la propuesta del incombustible homolúpulo de irnos a tomar alguna cosilla más en su tienda, el Labirratorium, de la cual os hablaré en el siguiente post… Si es que somos gente muy fácil… ;).


El cuerpo no estaba ya para muchos trotes, pero aún así pudimos paladear con mucho gozo dos auténticas joyas (y van unas cuantas a lo largo de la tarde-noche…): Gouden Arend 125 Anniversary, una triple maravillosa, alucinante tanto en nariz cómo en boca, para perderse horas disfrutándola; y Beer Here Kremlin Crude, otro petrolaco inmenso, cremosa, achocolatada y con un punto ahumado para volverse loco con cada sorbo.



Y con éstas dos auténticas barbaridades que ganan muchos puntos para entrar directas al listado de las mejores cervezas del mes y posiblemente del año, cerramos una tarde-noche-¿mañana? muy larga. De las temibles consecuencias que nos podían aguardar al día siguiente (o más bien, pocas horas después) os hablaré en el siguiente post… Sólo os adelanto que al contrario de lo que pueda parecer, no nos achantamos precisamente… Los agradecimientos, también me los guardo para cerrar las batallitas del sábado.

Ternera Stroganoff con Alaskan Smoked Porter.



Con el hígado trabajando bajo mínimos tras un fin de semana épico por Madrid y antes de empezar a narraros nuestras batallitas con los correspondientes post, vamos primero a engrosar la sección de El Lúpulo Cocinero  con una receta en la cual utilizamos Alaskan Smoked Porter (una de las cervezas con más galardones en el GABF) como ingrediente y cómo maridaje.


Ingredientes (6 personas).


Las cantidades indicadas abajo son para unas seis personas aproximadamente, pero en la foto podéis ver los ingredientes para unas tres personas (o dos con mucha hambre...).

- 1 Kg. de una buena carne magra de ternera.
- 2 cebollas medianas.
- 1 chalota picada.
- 225 g. champiñones.
- 36 cl. Smoked Porter.
- 37,5 cl. caldo de carne (ternera).
- 50 cl. nata/crema agria calentada ligeramente (*).
- 500 g. pasta (nosotros elegimos gnocchi).
- 2 cucharadas de aceite de oliva.
- 2 cucharadas de mantequilla.
- Pimienta negra.
- Sal.


Procedimiento.

1. Cortamos la carne en trozos de unos 2,5 cm de lado. En una sartén grande, calentamos el aceite de oliva a fuego medio-alto. Agregamos la carne y la sal al gusto, y salteamos hasta que esté dorada. Retiramos la carne y reservamos los jugos en la sartén.

2. Añadimos la mantequilla a los jugos de la sartén y la cocinamos a fuego medio-alto hasta que burbujee. Entonces añadimos la cebolla y la chalota picadas y salteamos hasta que estén traslúcidas, alrededor de unos 3 minutos. Agregamos los champiñones y salteamos todo 2 minutos más. Añadimos la carne y los jugos que ésta haya soltado en el plato también a la sartén.

3. Mientras tanto, habremos calentado la cerveza en una olla pequeña hasta que empiece a humear. Añadimos el caldo de carne, removiendo hasta que esté todo bien mezclado.

4. Añadimos el caldo a la mezcla de carne y cocemos a fuego lento durante 30 minutos (cubrir la sartén los primeros 20 minutos). Luego agregamos la crema agria previamente calentada y removemos hasta que quede bien integrado. Cocinar a fuego lento, tapado, otros 10 minutos.

5. Finalmente corregimos de sal y pimienta y servimos junto con pasta al gusto. Nosotros elegimos acompañarlo con gnocchi por su textura cremosa y porque son como una esponja al acompañarlos con salsa.



Maridaje.

Si maridar una carbonade flamenca con la misma cerveza con la que cocinas es un éxito asegurado, era de suponer que en este caso el resultado no sería muy distinto. Si además, sacas la receta y el maridaje de un libro que la Reina Lúpula me regaló hace unos meses, es apostar sobre seguro.


Centrándonos en la combinación, el punto seco, torrefacto y achocolatado de la Alaskan Smoked Porter, junto con un amargor persistente pero nada molesto, combinan excelentemente bien con una carne tan salseada y con tanto sabor como lo tiene la carne estofada. Al festín se le suman el punto ahumado nada excesivo, y unos deliciosos recuerdos a panceta, dando el toque de gracia final. Lo malo de la combinación, porque hay algo de malo, es que se termine tan pronto la botella.


Una auténtica delicia de plato que aunque requiere un poco más de trabajo que otras recetas que hemos sacado en el blog, merece y mucho la pena. Si os animáis ya nos direis.


* La nata agria o crema agria no es lo mismo que la crême frâiche, aunque en algunos sitios los tratan como tales. Ésta última es más grasa y sin el punto agrio. La nata agria se puede encontrar en algunos supermercados cómo panna agrao sour cream.

Barcelona Beer Festival 2013: Lebe die Deutsche Bier!



Un mes. Nada más y nada menos eso es exactamente lo que queda para el Barcelona Beer Festival 2013. Para ir abriendo boca, el equipo organizador ha confiado en diferentes blogs para que os hablemos de algunas cervecerías y de las elaboraciones que allí tendremos disponibles. En mi caso he tenido la gran suerte de poderlo hacer de cinco cerveceras alemanas, país que adoro por numerosas razones, y de ahí el título del post, que se podría traducir tal que así: ¡Viva la cerveza alemana!


A diferencia de lo que ocurría tiempo atrás, por suerte en la actualidad la oferta de cerveza alemana que nos llega es cada vez más amplia e interesante, pudiendo demostrar así a todos aquellos escépticos que allí se elaboran cervezas que van mucho más allá de ser simples clones aburridos.


Un buen ejemplo es Braustelle , una nanocervecera que se fundó en 2001 y que posee el brewpub más pequeño de Colonia. A lo largo de todos estos años ésta brauerei ha ido martilleando el panorama cervecero alemán con elaboraciones digamos que atrevidas ya que cómo bien sabréis actualmente la cerveza alemana es poco dada a cambios bruscos o experimentos extraños y por ello cerveceras cómo ésta llaman mucho la atención. Dejando a un lado elaboraciones más excéntricas cómo su dunkel con romero, o una ale infusionada con hibisco o incluso la única Alt elaborada en Colonia, su Kölsch sin ir más lejos no estaría acogida por su denominación de origen simplemente por no estar filtrada. Pero todo eso no les importa en absoluto, es más, les autoafirma en sus convicciones que de tanto en tanto chocan con la famosa Reinheitsgebot, o ley de Pureza de la cerveza alemana, pero otras veces sus cervezas perfectamente podrían estar acogidas por la citada ley.

En el BBF podremos encontrar:
- Helios -  La citada Kölsch sin filtrar. 4,8%.
- Ehrenfelder - La primera Alt Bier alemana elaborada fuera de Düsseldorf. Sin filtrar. 4,8%.

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Las instalaciones de Braustelle han servido de nicho en el que se han gestado varios proyectos paralelos entre los cuales destaca Freigeist Bierkultur, una cervecera fundada en 2009 por Sebastian Sauer y Peter Esser, éste último, el maestro cervecero de Braustelle. Sebastian, además de trabajar como manager en Braustelle, posee una de las empresas de importación y distribución más conocidas de Alemania, Bierkompass. En cuanto a las cervezas, Freigeist elabora algunos de los productos más interesantes del panorama cervecero alemán, recreando estilos antiguos cómo por ejemplo las Deutscher Porter, o jugando con ingredientes cómo el café o el cacao.

En el BBF podremos encontrar:
- Abraxxxas – Se trata de una recreación de una "Lichtenhainer", estilo del que os hablamos en este blog, similar a una Berliner Weisse pero elaborada con malta ahumada. 6% alcohol.
- Sour Porter - - Una Porter con sal y ácido láctico. 6%.

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Pero no conformándose con todo lo anterior, y ejemplificando muy bien lo que sería un cervecero multiempleado, Sebastian está también detrás de otro proyecto, The Monarchy (anteriormente llamado “Monarchy of Musselland” o “MoM”), como única cabeza pensante y actuante. Éste proyecto salió a la luz el pasado 2012 y entre sus elaboraciones encontramos varias reinterpretaciones de estilos antiguos. Las cervezas en este caso se elaboran en Vormann Brauerei, situada en Hagen-Dahl, unos 90 km al noreste de Colonia.

En el BBF podremos encontrar:
- Grätzer – Una recreación de un estilo de cerveza antiguo llevada a cabo por The Monarchy junto con los holandeses Jopen y los historiadores cerveceros Ron Pattinson y Evan Rail. El nombre de este estilo que dejó de elaborarse en 1993 proviene de la población polaca de Grodzisk Wielkopolski, pero era conocida cómo Grätz cuando el área pertenecía a Prussia. Está elaborada 100% con malta de trigo ahumada en roble, posee los mismos grados Plato (7,7º, 3,3% alc.), las mismas unidades de amargor (35 IBU), lúpulo y la levadura original.
- Son of a Batch Apple Wood – Se trata de una interpretación de una Dark Gose. De las Gose ya os hablamos también por el blog (en este post y en este otro), y se trata de un antiguo estilo de cerveza de Leipzig que contiene trigo, sal, coriandro y ácido láctico. En este caso se trata de una versión oscura con sal de lava de Hawaii, coriandro y chips de madera de manzano. 5,2%.

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Otra de las brauerei muy relacionada con las anteriores es Fritz Ale, un proyecto nacido en 2009, igual que Freigeist, aunque en este caso elabora en la también citada Vormann Brauerei. El proyecto está comandado por Fritz, amigo del citado Sebastian Sauer, y a diferencia de las anteriores cerveceras, en este caso la inspiración viene del mercado estadounidense, encontrando así entre su portafolio Imperial Stout, India Pale ale…


En el BBF podremos encontrar:
- India Pale Ale. Según palabras de la organización del BBF, se trata de una de las 10 cervezas que más ganas tenían de conseguir para la este año, por ser pionera en la revolución cervecera en Alemania. En 7,2% alc.

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Y para terminar con el post dejamos Colonia y sus alrededores para adentrarnos en lo más profundo de Baviera. Allí, en pleno corazón de la mayor zona productora de lúpulo de Alemania, se encuentra Wolnzach Bürgerbräu. Ésta cervecera se fundó en 1999, lo cual es muy reciente si lo comparamos con muchas de sus brauereivecinas, algunas de las cuales se encuentran entre las más antiguas del mundo. Pero aunque reciente, ésta cervecera tiene una curiosa historia detrás y es que Wolnzach antaño tuvo una fábrica, la cual tristemente tuvo que ser demolida a principios de 1990 dejando atrás una dilatada tradición cervecera. Entonces el pueblo no quiso quedarse de brazos cruzados y empezó a planear el montaje de una nueva fábrica, la cual pudo ver la luz cómo decíamos a finales de la década por la ayuda no solo del pueblo, sino también gracias a la difusión de los medios que consiguieron que la inversión llegara también del resto de Alemania. Acualmente ésta cervecera está apoyada por 1100 accionistas, 500 de los cuales son gente del pueblo.

En el BBF podremos encontrar:
- Hell Naturtrüb – Munich Helles sin filtrar. 5,1% alc.
- Hopfenperle – Lager monovarietal con lúpulo Hallertau Perle. 5,3% alc.
- Aktionator – Doppelbock. 7,8% alc.

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Además de todas las anteriormente citadas, también tendremos la posibilidad de degustar otras elaboraciones venidas de Alemania cómo Schlenkerla (Heller Brauerei), Aktien, St. Georgen Brau y Weihenstephan.



Así que ya sabéis, disfrutad de las numerosas y tentadoras elaboraciones que tendremos en el Barcelona Beer Festival de este año, pero no os olvideis de darle una oportunidad a las varias y tentadores opciones del país teutón.

¡Prost!

¡Nos vamos a Madrid!



El título no puede ser más aclarador. Éste próximo fin de semana nos vamos a hacer una sesión intensiva por los locales cerveceros de Madrid: bares, brewpubs, tiendas… Ya sabéis, birro-turismo del bueno.

 Fijaros en el elemento que luce el oso junto al madroño desde hace unos pocos meses…


Aunque ya os lo hemos comentado a varios de vosotros, si cualquiera se quiere apuntar tanto el viernes cómo el sábado por la tarde a compartir un buen rato, ruta cervecil, mesa o barra, o todo ello junto y revuelto, que sepáis que una pareja con cabeza de lúpulo andará por Madrid. Eso sí, ciertos principios de uno son inamovibles, por lo que no me busquéis cerca de La Cibeles… ;)

¡¡Madrid, here we come!!

Mejores cervezas del mes: Enero’13.



No hace nada os hablábamos de aquellas cervezas que más nos sorprendieron a lo largo del pasado 2012 y casi sin darnos cuenta nos hemos plantado en el último día de enero, con lo que esto implica: hacer balance de las mejores cervezas que han desfilado por nuestras copas.


La primera parte del mes estuvo monopolizada casi sin excepción por cervezas de temporada, elaboraciones navideñas e invernales de las cuales ya os dimos nuestro particular podio en la interesante propuesta de los colegas Observatorio Cervecero. El resto del mes no ha sido tan prolífico pero aún así hay un cuarteto que brilla con luz propia.


En primer lugar, hablar de Sint Bernardus es hacerlo de toda una institución en Bélgica. Pero hasta un clásico cómo éste sabe adaptarse a los nuevos tiempos, y cómo ejemplo, St. Bernardus Tokyo. Para quien crea (cómo yo lo hice a bote pronto) que se trata de un simple lavado de cara pensando en coleccionistas, sin duda se equivoca. Y mucho. Muchísimo. Los numerosos cambios y las referencias al mercado japonés de la cuidada presentación de ésta botella de 75cl. esconden en su interior una de las mejores witbiers que he probado jamás. Y eso es decir mucho para alguien que adora las cervezas de trigo. Tras admirar el arquetípicamente suntuoso y suculento aspecto, nos maravilla su nariz, rebosante de lógicas notas a trigo y ésteres afrutados así como notas cítricas, pero curiosamente no se perciben los clásicos toques a coriandro. En boca, lo esperable, plátano, pan, naranja, textura cremosa...pero con una redondez encomiable, un ligero especiado por la levadura, muy elegante, acompañado por un punto herbal lupulado muy fresco que termina por pulir una cerveza sublime dentro del estilo. Alucinante.


Pero no abandonemos el océano Pacífico y bajemos un poco más hacia el sur, hasta ese paraíso terrenal, y también cervecero, llamado Nueva Zelanda. Hasta el momento son pocas las muestras que nos llegan desde allí, aunque algunas de ellas con mucha calidad. Si de lúpulo hablamos, ésta maravillosa isla es un edén: Motueka, Nelson Sauvin, Pacific Gem, Pacific Jade, Riwaka... Numerosas variedades que se han convertido casi en un clásico entre las elaboraciones actuales. Por ello no es de extrañar que existan joyas cómo la Mike’s Organic IPA, una de las mejores cervezas probadas en los últimos meses en lo que a lúpulo se refiere. En aspecto, bonito color anaranjado, turbidez media-baja, espuma beige cremosa y persistente. En aroma, una explosión de fruta (piña, limón, manzana, uva, lichi, un ligero toque a melocotón), terrosa y resinosa, todo ello sobre una buena base de biscuit. Muy sugerente. En boca entra muy fuerte el lúpulo, otra vez con notas a fruta tropical, pero dominan más los cítricos y los recuerdos resinosos muy persistentes, que junto con una cierta calidez proveniente del alcohol y un final resinoso y seco, hacen de ella un auténtico cervezón para disfrutar lentamente de cada sorbo. Tratándose de lúpulo ya se sabe que nada cómo hacerlo cuanto más fresca, mejor, y mejor aún sería hacerlo en un paraíso cómo es Nueva Zelanda, pero por el momento nos conformaremos con una humilde butaca en el salón ;).


La “rareza” del mes viene desde Dinamarca, lo cual es prácticamente decir el nombre del elaborador: Mikkeller. Pero a diferencia de las “inmundicias” de las que os hablábamos hace tan solo unos días, Orange Yuzu Glad I said Porter, un pequeño petróleo elaborado con naranjas Yuzu, es una auténtica revelación. Su color negro azabache opaco y la espuma marronácea muy cremosa y persistente nos anticipan un buen festín, pero es en nariz dónde empiezan las gratas sorpresas, con notas cítricas, naranja, limón, confitura de naranja amarga, piel de pomelo… y de fondo, torrefactos y algo de café. Muy sorprendente al tiempo que sugerente. En boca vuelven los cítricos pero rápidamente dejan paso a los torrefactos, café así como también en menor medida cacao. Final seco, muy medicinal, como astringente, pero también fresco. Textura sedosa realmente deliciosa, carbonatación media y cuerpo medio-bajo que dan como resultado final una cerveza muy curiosa pero muy fácil de beber, refrescante y bien compensada. Aunque un tanto dado a los experimentos raros, hay que reconocer que de tanto en tanto Mikkel se saca alguna joyita de las manos.

Es una pena que no salga entera la peculiar tira cómica de Keith Shore.

Y cerramos el círculo del citado cuarteto como lo empezábamos, con el edén cervecero belga. La culpable es Liefmans Goudenband, una cerveza que aún cruzándose numerosas veces en nuestro camino no habíamos caído en sus tentadoras fauces hasta hace varios meses, y desde entonces ha estado aguardando su momento adecuado, hace unos pocos días. Todo lo que pueda decir de ésta cerveza es poco y todos los calificativos que había leído de ella, más que merecidos. Se trata de una oud bruin asombrosa, realmente bien atada por todos los flancos, rebosantes notas avinadas, uva tinta, cereza y frambuesa, vinagre de módena, mucha madera vinosa, manzana verde pero también limón en menor medida. Al tomar temperatura aparece un toque láctico que la termina de redondear. La acidez, bien compensada, la carbonatación, presente en su justa medida pese a que la frágil espuma y poco persistente apuntaba a que fuera menor. Una cerveza excelente envuelta con una presentación inmejorable… todo ello a un precio realmente ajustado. ¿Se puede pedir algo más?



Y así, con un par de belgas, una neozelandesa y una danesa, termina nuestro particular podio de este mes. Veremos qué nos deparan los próximos meses.