Concurso: fakes de Juego de Tronos.


Si hace un par de semanas os hablábamos de la cerveza oficial de El Señor de los Anillos, hoy volvemos a la carga con una serie de TV que está rompiendo índices de audiencia: Juego de Tronos. Pero en lugar de haceros babear con esa tentadora Ommegang que todos los seguidores de la serie ya tendréis más que vista, os queremos proponer una especie de juego o concurso con el que estrujar vuestras neuronas mediante unos curiosos y originales fakes que me encontré por la red.


 

Como veréis a continuación, en ellos se mezclan los diseños de las etiquetas de algunas macrocerveceras muy conocidas, con los nombres, lemas y algunas localizaciones que aparecen en dicha serie. Así que se trata ni más ni menos de que identifiquéis a qué cervezas corresponden los diferentes fakes.


 
 
 
 


Desgraciadamente al ganador solo le podré premiar con mi más sincera enhorabuena… Sí, ya se que es poco, pero menos da una piedra, no? :-). Así que espero que os animéis a participar ya que independientemente de que seáis o no fans de la serie, lo cierto es que algunos fakes son muy fáciles de adivinar. El próximo juevesrevelaremos quién ha sido el ganador y emparejaremos cada fake con la etiqueta original. ¡Mucha suerte a todos!


P.D. Los comentarios con las respuestas correctas quedarán ocultos hasta el próximo jueves.

Maibock, cerrando la primavera con cerveza.



Aunque ya hemos dejado atrás medio mes de mayo, no quería dejar pasar la oportunidad de hablar de uno de esos interesantísimos estilos estacionales que nos ofrece el calendario cervecero y así de paso también engrosar la sección de estilos históricos. Como anticipa el título del post, hablo de las Maibock, que evidentemente y como desvela su nombre se trata de Bock elaboradas para ser consumidas durante mayo.

Imagen tomada de aquí.


Historia y origen de las Bock.

Se cuenta que las Bock tienen su origen en Einbeck, ciudad alemana de la Baja Sajonia que durante la Edad Media pertenecía a la liga Hanseática. Esto último significaba formar parte de numerosas rutas de comercio, especialmente marítimas pero también terrestres, lo cual permitió que este estilo de cerveza se extendiera con suma facilidad por toda Europa al tiempo que se labraba una gran fama.

Algunas ciudades de la Hansa en el s.XV. Imagen tomada de aquí.

Pero en el sur de Alemania, allá por el s.XV, los ya por entonces reputados cerveceros muniqueses y también los nobles acaudalados que podían permitirse probarlas, admiraban y envidiaban a partes iguales esas elaboraciones norteñas. En 1540, el duque de Baviera Luis X, receloso de esa fama, consiguió que un maestro cervecero de Brunswick, ciudad vecina de Einbeck, viajara hasta Munich para intentar replicar con detalle esas Bock.

Posavaso de la Einbecker Brauerei.
Tomado de aquí.

Con el tiempo, y con mucho empeño también, los cerveceros bávaros fueron mejorando su propia receta pero no fue hasta 1612, con la liga Hanseática colapsándose y la consiguiente reducción de las exportaciones de Bock desde Einbeck hastaa Munich, cuando el por entonces duque de Baviera, Maximiliano I, invitó al mismísimo maestro cervecero de Einbeck, Elias Pichler, a su tierra. Lo que este último no imaginaba es que en lugar de recibirle con honores le iban a detener y obligar a reproducir con detalle esas Bock auténticas del norte para que por fin los bávaros pudieran gozar de Bock propias y de reconocida calidad. Tan solo dos años después, en 1614, las Bock elaboradas en la cervecera real muniquesa, la Hofbräuhaus, se habían ganado mucha fama y tenían poco que envidiar a las versiones sajonas aunque en lugar de ser Ales fuertes y oscuras elaboradas con cebada y trigo se tratara de versiones igualmente corpulentas pero con un color más claro, de baja fermentación y sin trigo.

Tal fue el éxito de las versiones de las Bock elaboradas en el sur de Alemania que un subestilo hoy en día tan conocido, las Doppelbock, nacieron en Munich allá por el s.XVIII, cuando unos monjes de la orden de Paula idearon una cerveza para las épocas de Cuaresma y Adviento en las cuales no podían comer nada sólido y una cerveza tan nutritiva les sería un sustento más que suficiente.

Posavaso de 1947 de Paulaner Salvator, la
considerada Doppelbock pionera. Foto tomada de aquí.


Maibock.

Las Maibock son un estilo muy reciente y muy probablemente tuvieran su origen a mediados del s.XIX, cuando los estilos de cervezas más claros empezaban a desplazar a los oscuros, siguiendo la moda empezada por las Pils y las lagers pálidas. Por ello, en aspecto no dejan de ser Bock en las que en lugar del color marrón o cobrizo, ofrecen un rango que va desde el dorado intenso al ambarino ligero debido al uso de maltas menos tostadas.

Se elaboraban en invierno para ser consumidas entre finales de abril y mayo y de hecho fue la Hofbräuhaus quien empezó con esta estacionalidad relacionando esta Bock más clara con la conocida fiesta del Día de Mayo celebrada alrededor del conocido Maibaum o palo de mayo.

Ketterer Maibock con el Maibaum de fondo. Poster HB tomado de aquí.

A diferencia de las Bock genéricas, una característica muy particular de las Maibock es que poseen un relativo protagonismo del lúpulo, el cual corta con un final más fresco las típicas notas acarameladas y tostadas de la malta, tan presentes en las Bock. Así tenemos un subestilo más ligero ideal para el tránsito entre el frío inverno y el verano en el que las protagonistas en los biergarten pasan a ser las Helles o las Weizen. Aún así no hay que olvidar que estamos hablando de un tipo de cervezas cuyo contenido alcohólico no es nada desdeñable, entre 6.3% y 7.4%.

Poster de Pschorr-Bräu tomado de aquí.


Helles Bock vs. Maibock.

En principio y aunque ambas denominaciones se mantienen con el paso de los años, entre Maibock y Helles Bock no hay más diferencia que la temporalidad. Las Maibock se elaboraban para tomarse en mayo, como decíamos entre el tránsito de finales del invierno y principios del verano, y de ahí sus características más suaves que otras Bock. Pero con el tiempo y su popularización, su consumo se fue extendiendo más allá del citado mes de mayo y se decidió directamente tratarlas como lo que son: Bock más claras o Helles Bock (Helles = clara en alemán).

Lowënbräu Heller Bock de 1962.
Etiqueta tomada de aquí.
Löwenbräu Mai Bock.
Etiqueta de Jorge Solana, blog Cerveriana.


En realidad los más puristas afirman que las Maibock poseen un color más ambarino que las doradas Helles Bock, pero como decía, ambas denominaciones muchas veces se utilizan como términos equivalentes al igual que ocurre con otros estilos como las Märzen y las Oktoberfestbier.


Simbología y nombre.

Independientemente del subestilo, todas las Bock comparten una misma simbología, una cabra levantada sobre sus patas traseras, ya que Bock significa cabra en alemán y de ahí que por ejemplo en las Doppelbock (doppel = doble) aparezcan dos cabras.

Poster de Frankfurter Bürgerbräu Bock tomado de aquí.

Pero como comentábamos al principio, el término Bock proviene de una derivación del nombre de su ciudad de origen, Einbeck, y de hecho “Ein Bock” es como se pide esta cerveza en alemán. Pero a pesar del más que razonable parecido, hay quienes insisten en relacionar el nombre y su símbolo caprino a través de leyendas e historias a cual más increíble. Una de ellas explica que el uso de la cabra como símbolo tendría su origen en el hecho de que las Bock se elaboraban en la época correspondiente al signo del horóscopo Capricornio, que en definitiva es una cabra. Pero más curiosa es una anécdota según la cual el duque de Baviera retó a un caballero de la norteña Brunswick a beber Bock en el casco de su oponente. Tras unas cuantas rondas el caballero no pudo aguantar mientras que el duque se mantuvo imperturbable, y como excusa el caballero no tuvo otra ocurrencia que culpar de su debilidad a una cabra que se había encontrado de camino.

Sea cual fuera el origen, y a pesar de su aparente inocencia, este símbolo no estuvo exento de polémica desde sus inicios ya que a los monjes bávaros no les gustaba por aquello de que la cabra siempre fue un animal relacionado con temas satánicos. Aún así, el símbolo logró rebelarse a los embates de la iglesia y hoy en día se sigue usando tanto en Alemania, como en otros muchos países, especialmente en los Estados Unidos, donde las Maibock gozan de una segunda juventud.

Maibock de Capital Brewery. Etiqueta tomada de aquí.
Berghoff Maibock elaborada con miel.
Etiqueta de Jorge Solana, blog Cerveriana.


A continuación os dejo unas cuantas joyas en papel, todas ellas alemanas y detalle de Jorge Solana del blog Cerveriana, buen amigo y grandísimo coleccionista a quien agradezco la ayuda con las etiquetas para el post.

Etiquetas de Jorge Solana, blog Cerveriana.


Y con esto damos por cerrado este post sobre las Maibock. Espero que os haya gustado y recordad que aún estáis a tiempo de probar alguna de estas cervezas antes de que el tórrido verano llegue a nuestras neveras o sino tendréis que esperar al año que viene…

"Nada mejor que una buena Maibock!!"
Imagen tomada de aquí.


Algunas de las fuentes consultadas.

- El libro de la cerveza. M. Jackson (1994).
- The Brewmaster’s Table. G. Oliver (2003).
- http://allaboutbeer.com/learn-beer/styles/stylistically-speaking/2006/07/maibock-to-helles-and-bock/
- http://allaboutbeer.com/learn-beer/styles/stylistically-speaking/2012/03/maibock-and-helles-bock/
- http://beer.about.com/od/boc1/a/BockHistory.htm
- http://www.germanbeerinstitute.com/Maibock.html
- http://www.germanbeerinstitute.com/Urbock.html
- http://www.bjcp.org/2008styles/style05.php

La vida te da sorpresas…



Ya lo decía aquel pegadizo coroLa vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ¡ay dios! Y es que uno no deja nunca de sorprenderse por esas maravillosas casualidades que se cruzan en el camino sin buscarlas.

Todo tiene su origen el pasado jueves, cuando encantados por el buen ambiente vivido en la cata de quesos en Beers&Travels, unos cuantos amigos decidimos irnos a cerrar velada en Birra&Blues, el brewpub situado en la la “orxatera” playa de la Patacona. Allí, entre muchas risas y buenas cervezas, el buenazo de Txema me hizo una de esas miradas pícaras que ponen en alerta ese sensor que uno lleva siempre a punto. Rápidamente me fui a su lado y al enseñarme el móvil de Ana, de Beers & Travels, me sobrevino uno de esos calambres intensos que suelen recorrerme la espina dorsal en ocasiones muy especiales. En la instantánea lucían bien apuestas nada más y nada menos que estas tres botellas:



De izquierda a derecha: Bell’s Hopslam(según los Best of Ratebeer, la tercera mejor Imperial IPA solo por detrás de las dos Pliny…), Goose Island Bourbon County (la quinta mejor Imperial Stout) y Three Floyds Zombie Dust (la mejor American Pale Ale en el mismo listado).

A la recurrente pregunta de ¿y cómo llegaron a sus manos? Pues ya sabéis aquella historia del buen amigo que está por tierras yanquies, en este caso un valenciano que anda por Chicago y que de cerveza sabe un rato (la selección lo dice todo…), que quiso mandarles un “detallito” indicándoles especialmente que las dos primeras las tomaran cuanto antes por aquello de la frescura.

Pero lejos de quedar ahí, anteayer martes, en una inesperada visita por Valencia con parada incluida en esa tienda pegada a las torres de Serranos que cada día crece más y más, los amigos de Beers&Travels nos sorprendieron con una propuesta tan irrechazable como si queríamos compartirlas con ellos. Tras una llamada express a Txema montamos un improvisado pero intenso festín.

Sobre las cervezas, nos sorprendió lo alucinantemente fresca que estaba la Zombie Dust, rebosante de notas cítricas y especialmente a pomelo pero también y en menor medida un punto resinoso en nariz, y en boca realmente fácil de beber, con muchas notas a fruta tropical derivadas del lúpulo, como mango y papaya y nuevamente pomelo, también con un punto resinoso muy fresco y sin las características notas dulzonas y empalagosas o incluso oxidadas que suelen tener estas cervezas con el tiempo. En cuanto al alcohol, el amargor y la carbonatación, maravillosamente bien integrado todo. Un 10 de cerveza.



De la Hopslam aún siendo una muy buena cerveza, reconozco que no estaba en su mejor momento, quizás por el duro viaje o porque no fuera tan fresca, pero sin duda tantas críticas positivas como atesora no pueden estar equivocadas. La encontramos un tanto atenuada en nariz, solamente destacando unas ligeras notas a lúpulo resinoso, floral y recuerdos de pino, y en boca una carbonatación demasiado viva y no tan bien integrada, con el lúpulo muy venido a menos y siendo la base maltosa y la dosis de miel añadida las únicas protagonistas. Repito, siendo una buena cerveza, intuimos que una Imperial IPA tan reconocida seguramente ofrecerá mucho más.



Para terminar, la Bourbon County era uno de esas joyitas que le dejan a uno patitieso, y no precisamente por sus elevados 15% de alcohol, sino por ser alucinantemente seductora en nariz y maravillosamente redonda en boca, enormemente compleja, con matices torrefactos, cacao y café, bourbon, madera y vainilla… pero todo yendo a una, con el elevado alcohol simplemente redondeando con una agradable calidez. Una delicia.



Y eso es todo, que no es poco. Lo menos bueno fue que la pobre Ana no se pudiera unir al festín a última hora así como el resto del equipo “birrapédico”, pero ya habrá más ocasiones para repetir y disfrutar de ello. Y para terminar, cómo no, ya sabéis aquella dicha que reza que de bien nacidos es ser agradecidos, no? Pues eso, que quisiera reiterar mi más sincero agradecimiento a todo el equipo de Beers&Travels, Ana, Ximo y Enrique, por el enorme gesto de querer compartir algo tan especial con nosotros.