Imágenes veladas

Cuatro monólogos que citan aquellas celébres veladas temáticas que en los albores de este siglo alentaron la improvisación teatral componen Desvelada y sola, la puesta de Ximena Banús.

Por Sonia Jaroslavsky

“Una francesa despechada comienza relatando una historia que deviene en escalofriante confesión; una psicóloga de dudoso proceder presenta su libro y firma ejemplares a la salida; una ex diva –a lo Graciela Borges– del cine nacional es descubierta en la intimidad de su hogar; y una locutora de FM, cálida como una bola de fraile, ameniza su audición con mensajes, poesía y canciones”, así describe Ximena Banús a sus criaturas. En Desvelada y sola, la actriz, autora y directora, da vida a cuatro desolados personajes que aparecen y desaparecen contando sus historias al espectador. A la izquierda del acotado espacio escénico un televisor nos introduce a través de sus imágenes al ámbito público: la ciudad, los ruidos, una casa y sus objetos, y nos devuelve rápidamente al ámbito privado de los personajes en cuestión. Las poéticas imágenes funcionan como separadores de uno y otro monólogo.

Los cuatro personajes y sus respectivos monólogos surgieron en las recordadas Veladas Temáticas que en los comienzos del 2000 hacían sus primeras incursiones en un viejo PH de Almagro con tan solo un pequeño escenario. El patio era el anfitrión de jóvenes acurrucados que amenizaban la fiaca dominguera con las ocurrencias de los actores que salían a improvisar un sinfín de escenas a partir de un tema distinto cada semana. Las Veladas... recordaba el espíritu de los ‘80 que hacía rato se había esfumado de la escena teatral porteña y volvía a proponer un clima de gran intensidad y euforia en el público y en los intérpretes. “La experiencia de Veladas Temáticas es crucial e inenarrable. Allí es donde aprendí –durante nueve años– a actuar. Fue ese inmenso grado de libertad y de juego el que me permitió crear tantos personajes, escenas y momentos que jamás olvidaré. Lo que capitalizo ahora de aquella experiencia es el compromiso lúdico que requiere la actuación para que la misma esté viva”, dice Banús.

El nombre del espectáculo no responde a la soledad ni nada por el estilo, aunque mucho de esto se lea en el transcurrir del espectáculo. Banús dice que el título del espectáculo es un juego de palabras con Veladas Temáticas y con el hecho de que hace algo sola por primera vez fuera del grupo: sin veladas y sola. Entonces: Desvelada y sola.

Una mujer sentada en una silla y una luz de interrogatorio la ilumina. La francesa Marie cuenta de cómo llegó a realizar un acto desesperado por causa del amor y el despecho. Desopilante se vuelve la escena teñida de glamour francés al realizar la actriz el intento de la mezcla del francés con palabras bien porteñas –¿un franchuñol?– arrancando la carcajada en el espectador. “La inspiración de este personaje viene de una película que me marcó: La chica del puente de Patrice Leconte protagonizada por Vanessa Paradis”, agrega la actriz. El segundo monólogo es el de la psicóloga Beatriz Lecuona que presenta en libro El psicoanálisis y sus vericuetos. La “psic” tiene un modo particular de analizar a sus pacientes que tal vez la consideren algo drástica o fuera de los cánones. Tiene para todo un burdo ejemplo o una triste metáfora. El tercer monólogo es el de Grace, la ex diva nacional, que es sorprendida en la intimidad de su hogar mientras graba sus memorias bebiendo una copa de vino. Suspira y dice saber el epígrafe que contendrán sus escritos: “Es algo de Clarice Lispector, maravillosa, que la adoro: ‘el día transcurre a su aire y hay abismos de silencio en mí’”. El cuarto monólogo es el de una locutora que ameniza su audición con canciones, mensajes poéticos de los oyentes y sus propias reflexiones. La actriz se luce cantando a capella sus particulares versiones de melosas canciones de FM risueñas como: “Time after time” de Cyndi Lauper o “The power of love” de Air Supply. Banús dice que el universo femenino con sus soledades, sus dolores, sus misterios y su inmensa emoción está deliciosa y maravillosamente escrito por Clarice Lispector: “Ella es una fuente de inspiración inagotable”. Y éste espectáculo es de alguna manera un homenaje a su arte.

Desvelada y sola. Jueves a las 21. Elefante Club de Teatro.
Soler 3964. Reservas: 48214425. $20.

Fuente: Página 12

El grupo Ciertas Penurias presenta "Flor de viaje" en el Velma Café.

AQUI ESTAN, ESTAS SON EL GRUPO NACIÓ EN 2005. ESTE ES SU SEGUNDO SHOW.

Ciertas Petunias: música, actuación y humor

Con el apoyo del integrante de Les Luthiers, el quinteto presenta "Flor de viaje" en el Velma Café el jueves que viene y el siguiente a las 21

Por: Eduardo Slusarczuk

Fue algo así como amor a primera vista. Después de un par de años de recorrida por distintos espacios porteños, las Ciertas Petunias se animaron a mostrarse en la Expo de los 40 años de Les Luthiers. Ahí, mezclado entre el público, Jorge Maronna, uno de los anfitriones, no dudó.

"Se nos acercó, nos dijo que le había gustado la función y nos ofreció unos temas que habían compuesto tiempo atrás con Daniel Samper Pizano -hermano del ex presidente de Colombia, Ernesto Samper-. Nos parecieron maravillosos", cuenta Jessica Dinzelbacher, integrante del quinteto, que nació en 2005 con la idea de mezclar música, actuación y humor.

Así fue que se empezó a gestar Flor de viaje, el espectáculo que presentarán el jueves que viene y el siguiente, a las 21 en el Velma Café. "Eran canciones que habíamos escrito para una serie de la televisión colombiana, que se bancan fuera de esa historia. Y que cuando las vi a las chicas pensé que podían darles un buen uso", resume Maronna, quien al mismo tiempo intenta bajarle el tono a su figuración como director musical del espectáculo.

"Jorge es muy modesto. Pero lo cierto es que su aporte fue enorme, y no sólo en lo musical. También nos ayudó en cuestiones relacionadas con el guión y con los remates", aclara Dinzelbacher. Y enseguida coincide con Maronna en que la colaboración no significa que la propuesta esté en línea con la de Les Luthiers. "Siempre que un grupo une actuación, música y humor la referencia es inevitable. Pero, en este caso, además de que el grupo tiene gracia y es muy sólido en lo musical y en lo vocal, tiene una personalidad que lo hace original, y que hace que valga la pena descubrirlo", explica Maronna.

En Flor de viaje, el dúo Maronna-Samper contribuye con siete canciones, a las que se agregan otras tantas compuestas por el quinteto. La historia transcurre en un aeropuerto, durante una espera que se estira con la sistemática suspensión de los vuelos que deben tomar las Petunias.

"Cada momento de espera se resuelve con una canción", cuenta Jessica. Maronna enumera: "El bolero Gemelas para siempre, la Salsa pro nobis, la guajira Los minerales y tu salud, basada en un personaje de la serie guionada por el dúo, que pertenecía a la secta de los mineraleanos, que basaban su dieta sólo en minerales. Un blues, la rumba Polinízame amor". "Las referencias regionales de cada canción suman a la idea de la gira", cierra la artista.

Los temas del quinteto, que completan el show, apuntan en cambio a cuestiones de amores cuya aparición coincide con la suspensión de la gira. Todo lo contrario a la realidad, en tanto que después del Velma las chicas seguirán, en junio, en La Carpintería, y al mes siguiente en el Centro Argentino de Teatro Ciego.

Fuente: La Nación

Un Miller muy ajustado en manos de Veronese

El descenso del monte Morgan . De Arthur Miller. Con Oscar Martínez, Carola Reyna, Eleonora Wexler, Ernesto Claudio, Malena Figó y Gaby Ferrero. Dirección: Daniel Veronese. Escenografía: Alberto Negrin. Iluminación: Eli Sirlin. Vestuario: Laura Singh. Teatro Metropolitan 2. Duración: 100 minutos.

Nuestra opinión: buena

La cartelera porteña estrenó, con diferencia de días, dos obras del gran dramaturgo norteamericano Arthur Miller, Todos eran mis hijos , que pertenece a su primera etapa productiva, y El descenso del monte Morgan , escrita en 1991. Es una oportunidad casi única para el espectador de comparar dos épocas en el proceso creativo de uno de los autores teatrales claves del siglo XX. Es como si se pudiera ver al Miller inicial y final. ¿Son distintos estos dos autores? En una medida importante, lo son. El Miller de El descenso del m onte Morgan ha perdido la grandeza trágica de las historias que lo convirtieron en un dramaturgo referencial de su tiempo. Este Lyman Felt, empresario exitoso que al tener un accidente automovilístico y recalar en un hospital es descubierto por sus dos esposas como un flagrante bígamo, es un personaje pequeño frente al recuerdo de Joe Keller, Willy Loman o Eddie Carbone.

Ha desaparecido en este texto el impugnador implacable del "sueño americano", pero este Miller está igualmente preocupado por los eternos dilemas de la condición humana: la soledad, la infelicidad, la imposibilidad del deseo, el dolor. Pero su mirada ha olvidado la injusticia del mundo como generadoras de esos estigmas para concentrarse sólo en la hipocresía de sus reglas morales como fuentes del fracaso. Reflexiona más, en un giro que lo aproxima a lo autobiográfico y a lo psicoanalítico, en las desventuras del "yo".

A diferencia de Loman, Lyman Felt ha triunfado como vendedor de seguros, ha apostado todo al esfuerzo individual y le ha ido bien. Un poco como a Miller en la vida y en su condición de autor. Incluso, Felt calma sus culpas de antiguo creyente en las ideas del progreso diciendo que le ha dado trabajo con su empresa a mucha gente. De cualquier modo, vive una existencia partida y cuando se revela la verdad se da cuenta de lo poco que le ha servido ser tan poderoso en lo económico, que la opulencia que da el dinero no siempre calma los nervios.

Miller parece apostar en el comienzo de la obra a la comedia. Pero no; Miller se acuerda de quién es y conduce la comedia hacia los bordes de lo dramático y allí logra sus mejores momentos. Es cierto que algunas parrafadas del protagonista a veces suenan demasiado rebuscadas, pero la maestría del autor para pintar caracteres y describir situaciones de confrontación sigue intacta.

Así, la obra tiene pasajes muy entretenidos. Pero, a decir verdad, contribuye también mucho a esta circunstancia una dirección muy ajustada de Daniel Veronese, que no baja jamás el ritmo de la puesta. Y muy en especial, el extraordinario trabajo actoral de Oscar Martínez y Carola Reyna, que se llevan todas las palmas de la noche. Eleonora Wexler está también excelente en un papel difícil, pero no tan exigido. Acompañan con mucha idoneidad a este trío Ernesto Claudio, Malena Figó y Gaby Ferrero.

Mención especial merece además la escenografía de Alberto Negrín, concebida con paneles transparentes de tela celeste, que reflejan, en gran parte gracias a la virtuosa iluminación de Eli Sirlin, la liviandad de ese mundo tan ordenado, pulcro y, a la vez, tan frágil.

Alberto Catena
Fuente: La Nación

Un "Sótano" para Olmi y Parker

"Sótano" subirá el telón por ocho únicas semanas desde el día 21 los viernes y sábados a las 21 y domingos a las 20 en el Teatro Margarita Xirgu de la Ciudad de Buenos Aires.

De la mano de un libro que le depara al espectador pocas certezas y muchos giros inesperados, Boy Olmi regresa a los escenarios con "Sótano", una obra que protagoniza junto a Alejandro Parker.

Se trata de un espectáculo firmado por el catalán Joseph María Benet i Jornet y que fue suceso en Europa, en donde sorprendió por su agilidad y temática. Tras este suceso, llega a Buenos Aires con dirección del español Xavier Albertm.

En la pieza, Olmi y Parker interpretan a dos hombres cuyos nombres no son jamás revelados y que se conocen por casualidad, cuando uno llega malherido tras un accidente con un automóvil.

Este inesperado cruce, que comienza como mera cordialidad y ayuda, pronto va a ir llevando a los dos personajes a nuevas charlas y confesiones, que irán presagiando inesperados giros argumentales.

La pieza llega a lo más profundo de la violencia irracional que existe en cada uno de los seres humanos, fruto de las frustraciones que se acumulan a lo largo de la vida. La obra ofrece intriga y misterio que conducen a un inesperado desenlace.

Fuente: El Día

Vuelve Pipo, con un sapo

Justificar a ambos ladosDE REGRESO LA OBRA ESTÁ PENSADA PARA CHICOS DE HASTA 6 AÑOS, Y MARCARÁ LA VUELTA DEL ANIMADOR A LA CALLE CORRIENTES, TRAS CASI SIETE AÑOS.

Pipo Pescador Estrena el 29 la comedia musical "Saltando con el Sapo Pepe".

Después de casi siete años de ausencia, el sábado 29 Pipo Pescador vuelve a la calle Corrientes. Y lo hace acompañado por un personaje que todos los niños adoran, el Sapo Pepe, en el Teatro Metropolitan.

Saltando con el Sapo Pepe es una comedia musical escrita por el propio Pipo Pescador y Analía García (Candela, la creadora de la famosa canción), pensada para niños de hasta 6 años de edad que cuenta las aventuras del Sapo Pepe y sus inseparables amigas, Las Pepas.

En la obra el mundo está dividido en dos: el mundo real y Sapolandia, un mundo de fantasías y magia, al que se accede atravesando una puerta mágica. Allí vive Pepe junto a sus dos guardianas e inseparables amigas, Las Pepas.

Durante un día de vacaciones, Pepe hará todo lo que esté a su alcance para ir al teatro, ver el show del gran Pipo Pescador y viajar "en el auto de papá". El espectáculo promete dar a conocer nuevas canciones y recorrer los clásicos de siempre.

Creador de inolvidables ciclos de televisión infantil (¿quién no recuerda los dibujos sobre vidrio?), de canciones pegadizas que acompañaron el crecimiento de varias generaciones de niños y también escritor, el último paso de Pipo por el teatro fue en el 2003 con el espectáculo Pipo en vivo.

Por estos días acaba de publicar Casa sin ventanas, el libro que completa una trilogía de cuentos sobre discapacidad (integrada por María Caracolito y La campana bajo el agua), orientado a niños comunes, para que ellos aprendan a entender la diferencia.

Fuente: Clarín