Continúa abierta la exposición en el Museo del Servicio Penitenciario Bonaerense

Hasta el 27 de mayo, en 35 entre 5 y 6 de La Plata

“La figura humana está siempre en mis pinturas, me seduce”

En el Archivo Histórico y Museo del Servicio Penitenciario Bonaerense (35 entre 5 y 6) continúa abierta la Exposición Colectiva de Pinturas de Norma Pagliaro, Dora Roletto y Ana Pikuik, que podrá visitarse hasta el próximo 27 de mayo, con acceso libre y gratuito, de lunes a viernes de 9 a 18.

Norma Pagliaro, una de las expositoras platenses, charló con Diagonales sobre esta propuesta artística y cultural que ofrece la ciudad.

–¿Cómo nació la idea de realizar la muestra?

–La doctora Ana María Amelio, me ofreció el museo para exponer algunas de mis obras. Yo comencé a pintar en el año '89, con Carlos Pacheco y esta muestra fue un poco en homenaje a él. Cuando Ana María me ofrece el museo no me quedaba mucho tiempo para pintar muchas obras nuevas como yo quería, entonces le ofrecí la idea de compartir la exposición. Así que, pinté seis cuadros nuevos y completé los once que se exponen.

–¿A qué temáticas se remiten sus obras?

–Entre las temáticas que trato en esta exposición, presento dos cuadros que están dedicados a los mapuches, uno de los cuadros es sobre los indigentes y uno de los cuadros es sobre el bicentenario. Son acrílicos sobre tela, de 70 x 80 y la mayoría x 90.

–¿Siempre se referió a este temas para sus pinturas?

–Siempre me gustó mucho el problema social, la expresión de los rostros. Hice una gran muestra individual en el año 2000, en el hotel Benevento, en art novou, hecho por inmigrantes; en ese entonces el tema que encaré fue los inmigrantes y se conmemoraba el aniversario de la República de Italia.

Reconozco que la figura humana está siempre en mis pinturas, salvo algunos bodegones que pinté; la figura humana me gusta mucho y sobre todo lograr las expresiones en los rostros, no puedo decir que no pueda comunicar un paisaje, pero por lo general es la figura humana lo que más me atrae.

–¿Dora Roletto y Ana Pikuik, fueron convocadas por usted?

–En realidad, fue una sugerencia de la doctora Ana María Amelio, quien me había ofrecido anteriormente el museo. Y ante mi necesidad de compartir el lugar con otros expositores, sugirió que lo hiciera junto a ellas. Primero se sumó Ana (Pikuik) y después Dora Roletto, con quienes no había tenido la oportunidad de exponer anteriormente.

–¿Ha realizado otras exposiciones colectivas?

–Sí, colectivas realizo desde 1989, pero individuales realicé mi primera exposición en el año 2000 y después pasé por exhibiciones de mis trabajos en el restaurante La Tavola, en el Corregidor, en el Hotel El Inmigrante en Bs. As. en el MUMART, en el Pasaje Dardo Rocha, en el Círculo Policial, en el Bernardino Rivadavia.

–¿Cómo fue la repercusión de la muestra?

–Por suerte, fue muy buena, con muchas visitas. Es más, nos dieron el espacio y la muestra permanecerá abierta hasta fin de mes en el salón del Servicio Penitenciario Bonaerense.

Fuente: Diagonales

Historias de dos escenarios recuperados en la ciudad de La Plata

TEATRO LA NONNA

Siguiendo con el recorrido histórico de los teatros y las salas que este medio comenzó en su edición del viernes último, esta vez le toca el turno a dos importantes espacios culturales que, debido a circunstancias muy diferentes, necesitaron de la fuerza, voluntad y solidaridad de sus impulsores y de la gente en general para salir adelante.

Cuando el fuego lo consumió todo, la comunidad del teatro La Nonna de nuestra ciudad supuso que sería muy difícil reabrirlo. Ese martes de diciembre de 2004, un desconsiderado espectador tiró al suelo una colilla de cigarrillo, desatando un fuego que terminó siendo voraz, teniendo en cuenta que la mayoría de los materiales que componían la sala eran cartones, maderas, y telas.

Todo se consumió en poco tiempo. Sin embargo, como su director, Leo Ringer, dijo más de una vez, el episodio sirvió para mostrar el lado solidario de gran cantidad de platenses, que brindaron apoyo emocional y material para acelerar la reconstrucción del lugar. La inauguración formal fue a finales de 2007, aunque la sala principal ya funcionaba desde pocos meses después del incendio.

La casona, ubicada en la esquina de 3 y 47, había sido el hogar de María Teresa La Serna, la abuela de Ringer ­de ahí el nombre del teatro-, y fue allí donde la mujer crió a sus cuatro hijos, todos ellos casados años más tarde con artistas.

Aunque funcionaba desde 1972 como “Leolandia”, teatro para chicos, con el nombre La Nonna abrió sus puertas en 1991, con Pipo Pescador e Iris Marga como padrinos. Para la ocasión, hubo suelta de globos, de palomas, y fuegos artificiales.

El teatro tiene cinco pisos, tres salas, y un Museo del Teatro, en donde se exhiben trajes, calzados y accesorios de figuras de la escena nacional como Lidia Lamaison, Violeta Rivas, Iris Marga, Linda Peretz, Pipo Pescador, Georgina Barbarrosa, Nora Cárpena, Carlos Perciavalle, Natalia Oreiro, Mirtha Legrand, Edda Díaz, Susana Giménez y Moria Casán, entre otras. También hay un espacio de fotografía, y otro para fiestas infantiles.

SALA "ARMANDO DISCEPOLO" Sacco & Vanzetti - Sala Armando Discépolo (Fotografía Fernando Massobrio)

Por medio de un juicio de expropiación, el Teatro de la Comedia de la Provincia había perdido su querida sala Pablo Podestá, en 47 entre 7 y 8. Fue en 1967, y durante los primeros días de la década de 1970 y hasta la dictadura, la Comedia deambuló por diferentes salas hasta que, bien entrado el gobierno de facto, se quedaron sin lugar, y la parte técnica comenzó a funcionar en un galpón frente al Mercado de Frutas y Verduras de La Plata. Allí también instalaron un humilde escenario para que los actores puedan ensayar.

Los trabajos y las presentaciones fueron creciendo cada vez más a lo largo de los ‘90, hasta que, en el año 2000, se convirtió en “El Galpón de la Comedia”. Sin embargo, la necesidad de tener una sede seguía apremiando a los empleados de la Comedia, quienes pusieron manos a la obra para concretar el sueño de la sala propia, que perseguían desde hacía 25 años.

Así, pronto se consiguió el local de calle 12 entre 62 y 63 que, por entonces, pertenecía a la Dirección General de Escuelas, y estaba en estado de abandono. Un lustro después, el 10 de julio de 1998, se inauguraba la Sala Armando Discépolo, con la presentación de la obra El Organito, del dramaturgo que le da nombre.

Siete años después de su apertura, la sala tuvo que cerrar, producto del endurecimiento de los controles en sitios que convocan público que tuvo lugar luego de la tragedia de Cromañón. Así, durante otros tres años, el teatro permaneció cerrado, mientras se hacían en su interior las refacciones necesarias para ser habilitado nuevamente.

Mientras tanto, la Comedia funcionó en la Sala Astor Piazzolla, además de recorrer distintos lugares de la provincia de Buenos Aires. Una vez más, era necesario poner manos a la obra para volver a tener el lugar propio y tan esperado.

La reapertura definitiva, en 2008, contó con la presencia de autoridades provinciales y locales, el productor teatral Carlos Rottemberg; y los actores Rubén Stella, Juan Palomino, Amelia Bence y Linda Peretz. Esa vez, el estreno también lo tuvo a Discépolo como protagonista, con su obra Babilonia (una hora entre criados), dirigida por Norberto Barruti.

Lo que no mata fortalece

Las experiencias malas no son necesariamente negativas -al menos cuando pasa el momento del “shock” inicial- y la mayoría de las veces entrañan, como mínimo, aprendizajes muy valiosos que les servirán a los protagonistas para toda la vida.

Entre muchos otros ejemplos más, La Nonna y la Sala Discépolo son dos casos en que lo terrible da lugar a los mejores descenlaces.

Fuente: Hoy

"El audífono" del autor y director Jorge Palaz

Actores fantásticos en una ajustada puesta con buen ritmo y sensibilidad, el tema es la vejez

El audífono. Autor y director: Jorge Palaz. Intérpretes: Mario Alarcón, Héctor Gióvine, Miguel Ángel Martínez, Jorge Ochoa. Escenografía y vestuario: René Diviú. Temas musicales: Atilio Stampone. Asistente de dirección: Oscar Álvarez Monet. En el Teatro Del Nudo (Corrientes 1551). Jueves a domingos, a las 20.30. Duración: 80 minutos. Nuestra opinión: buena.

Cuatro jubilados buscan concretar un proyecto común. Los encuentros en la plaza del barrio parecerían motivarlos a gestar una actividad que los involucre y, de paso, los ayude económicamente. Son cuatro seres entrañables, reconocibles. Cada uno proviene de un mundo distinto y, sin embargo, se animan a apoyar a un compañero cantante que está en problemas; mientras, cada uno, busca la manera de desarrollar algo propio y de manera intensa.

El texto de Jorge Palaz es muy atractivo al mostrar el mundo singular de estos seres. Lo hace con sensibilidad y expone creatividad a la hora de, como director, construir un sistema de situaciones con calidez y siempre con buen ritmo. El material dramatúrgico, por momentos, es un tanto reiterativo en algunas situaciones y la acción no crece de manera ajustada aunque, el juego actoral, se impone con fuerza y entonces el espectáculo mantiene un interesante nivel.

Los cuatro intérpretes -Mario Alarcón, Héctor Gióvine, Miguel Angel Martínez y Jorge Ochoa- componen a sus personajes con creatividad, posibilitando que ese mundo sombrío, de seres a veces poco considerados por la sociedad, se torne intenso, apasionado. Cada uno de los actores sabe encontrarle el perfil exacto a su criatura y en la relación con los otros personajes, asoman cualidades dramáticas muy atractivas.

La escenografía de René Diviú sintetiza muy bien, con pocos trazos, ese ámbito tan contenedor y provocador que es, en este caso, una plaza barrial.

Carlos Pacheco
Fuente: La Nación

Dos espacios teatrales en el barrio de Boedo de la ciudad de Buenos Aires

Por Natalia Blanc
De la Redacción de LA NACION

Buenas noticias para los amantes del teatro independiente. Dos nuevas salas se suman este mes al circuito teatral del barrio de Boedo, en constante crecimiento en los últimos años. Una, con capacidad para ciento cincuenta personas, marca la expansión de Timbre 4, el centro cultural donde el autor y director Claudio Tolcachir da clases de actuación y presenta sus obras. La otra es un auditorio con cien butacas, construido en la terraza del restaurante Pan y Arte, donde ya funciona un pequeño espacio en el que se presenta el último espectáculo de Enrique Federman.

El viernes 21, con el reestreno de la elogiada obra La omisión de la familia Coleman (viernes a las 21.30, sábados a las 21 y 23, domingos a las 19 y 21), Tolcachir inaugura el anexo de Timbre 4, sobre la calle México, justo a la vuelta de la entrada del PH sobre avenida Boedo donde vive y donde levantó su primera sala. Como contó en una entrevista publicada en adncultura , la idea nació a partir de la necesidad de encontrar una entrada alternativa al pasillo que comparte con otros propietarios, debido a las quejas de uno de los vecinos que creía que allí se realizaban negocios ilícitos. En medio de esa búsqueda apareció un viejo galpón, que en alguna época ocupó una fábrica de sillas, con una pared lindera a su teatro. El lugar era ideal, pero los costos de refacción excedían el presupuesto original. Surgió entonces la propuesta "Comprá tu butaca", al que se sumaron amigos, familiares y colegas, devenidos en padrinos y mecenas del proyecto. Pero no sólo se disfrutará del teatro en el nuevo Timbre 4 (con entrada por Av. Boedo 640, 4932-4395, www.timbre4.com ): además de otra sala más chica, para cincuenta espectadores, en la galería se exhibirán obras de artistas emergentes y habrá también espacio para la música, la danza y el cine.

El auditorio de Pan y Arte (Av. Boedo 876, 4957-6922, www.panyarte.com.ar ) está próximo a inaugurarse. Allí se podrán ver espectáculos para grandes y chicos y se realizarán también recitales y muestras. Actualmente, en la sala del primer piso, hay funciones de las obras De antemano , surgida del seminario para actores a cargo de Enrique Federman (sábados a las 21), y de Cuentos animados , de la compañía Churumbel, con la participación de la clown Daniela Fiorentino y la artista Marcela Rapallo que hace dibujos y animaciones en vivo (domingos a las 17). Entre otras actividades para vecinos aficionados al teatro o estudiantes avanzados, hay talleres de actuación dictados por Federman y Bernardo Cappa. Todas estas propuestas están organizadas por la Fundación Cultural Pan y Arte, coordinada por Liliana Moreno y Germinal Marín, impulsores del emprendimiento familiar que combina gastronomía (con platos caseros preparados según recetas típicas de la provincia de Mendoza), cultura y docencia.

Otros teatros como Del barrio (Av. Boedo 1759), Del pasillo (Colombres 35) y Boedo XXI (al 853 de la avenida) completan la oferta de salas, que se suman a los cafés notables como Margot y Esquina Homero Manzi y las tanguerías que atraen a milongueros locales y extranjeros.

Bienvenidas sean estas inauguraciones, producto de inversiones privadas, sin subsidios ni importantes sponsors , más cercanas a la pasión y al amor por el arte que a la aspiración por hacer grandes negocios.

Fuente: La Nación

La doble vida: "El descenso del Monte Morgan"

TEATRO: CAROLA REINA, OSCAR MARTINEZ Y ELEONORA WEXLER

Protagonizan "El descenso del Monte Morgan". La obra de Arthur Miller se estrena este 15 de mayo en el Teatro Metropolitan II. Trata sobre un bígamo que sufre un accidente y sus dos esposas (con ambas tiene hijos) se conocen en el hospital. La dirección es de Daniel Veronese. Los actores prometen polémica.

Por: Sandra Commisso

La bigamia es, apenas, la anécdota. Una excusa para bucear en las profundidades de las relaciones humanas. Así lo plantea Arthur Miller en su obra El descenso del Monte Morgan y así lo llevan a escena el director Daniel Veronese y sus protagonistas, Oscar Martínez, Carola Reyna y Eleonora Wexler, en la versión que se estrena hoy en el Metropolitan II.

En la anécdota, Lyman (Martínez) es un hombre con dos familias paralelas. Cuando sufre un accidente al desbarrancarse con su auto por el Monte Morgan, sus dos esposas Theo (Reyna) y Leah (Wexler) se presentan en el hospital. Con la primera lleva treinta años de matrimonio y tiene una hija adolescente. Con la otra, está casado hace nueve años y tiene otro hijo. A partir del cruce, se sucederá el enfrentamiento de estas mujeres con la verdad salida a la luz, la encrucijada de sus vidas a partir de ahí y las reflexiones del propio Lyman que quiere mantener todo tal cual, sin resignar nada.

Me imagino los debates que habrán tenido durante los ensayos a partir de todos los temas que surgen de la obra: el matrimonio, la fidelidad, el compromiso, el amor....

Reyna: Hablamos horas y horas, tenemos encima como 10 kilos de harina cada uno y litros y litros de mate, porque los primeros encuentros fueron realmente apasionantes, debatiendo sobre todo, viendo adónde disparaban los temas. Creo que es un autor ideal para seguir debatiendo después de la función, desde muchos puntos de vista y que provoca muchas opiniones.

Wexler: Cada vez que vamos pasando la obra, voy sintiendo más que cada personaje tiene razón en su discurso. Está tan bien escrita y cada personaje tan bien dibujado, que los entendés perfectamente. Estas mujeres lo aman profundamente y es muy importante la relación establecida entre ellos.

Reyna: ¡No sabés lo feliz que nos hace a las dos! (risas).

En el camarín, la charla fluye como en los ensayos, inagotable es el tema y las mujeres apresuran las palabras en un gesto típico femenino, mientras Martínez aguarda apaciblemente su momento.

Martínez: Lo que me pasa con la obra y me va a seguir pasando es que sigo encontrando cosas. Me descubro pensando como Lyman, en función de lo que le ocurre y de sus vínculos con estas dos familias, no son sólo dos mujeres. Y desde el actor, uno descubre cosas que sólo tienen los grandes autores como Miller. Yo sé que la bigamia como tema tiene su atractivo, pero lo que ocurre con las grandes obras es que eso es anecdótico: es como decir que Hamlet es la historia de un hijo que venga la muerte de su padre. Todo es una gran excusa para hablar de la condición humana. Aquí estan nuestos anhelos, fantasías, miedos, deseos, pasiones, lo que pensamos, lo que creemos, el mandato social, la hipocresía social, la historia familiar de cada uno de los tres personajes, la ambición de querer todo y no renunciar a nada.

Lo que sucede con las grandes obras es que un retrato mínimo, acotado, sirve para retratar algo mucho más general y universal.

Reyna: Seguro, esta es una obra muy intensa y movilizante.

Martínez: El que pueda leer un poquito más allá, se va ir del teatro habiendo comido un plato de esos que son inolvidables.

Reyna: Son tantos los hilos que unen a los personajes, los links entre ellos, que uno no alcanza a abarcarlos todos y hace que estén muy unidos entre ellos.

Martínez: Una de las cosas que van a ocurrir, probablemente, aunque tenemos dudas, es que la lectura de la platea pueda llegar a tomar partido. Pero tal vez nos llevemos una sorpresa

El público se puede identificar más allá del género o de la edad de los personajes.
Martínez: Yo creo que muchas mujeres también se van a ver reflejadas. Aunque sea secretamente, tal vez puedan reconocerse en Lyman como algo que les puede ocurrir. Justamente porque la genialidad de un autor como Miller no permite estigmatizar a los personajes ni emitir juicio moral sobre ellos. En ese sentido es tan inteligente y potente el personaje de Lyman que, en medio de situaciones extremas, saca argumentos muy difíciles de rebatir. La obra también tiene ese ingrediente de pensamiento.

Wexler: Los personajes fluyen a pesar de la complejidad y uno se engancha y después del final quiere saber cómo siguen sus vidas.

Reyna: La obra va y viene en el tiempo e intercala con momentos de mucha intimidad. Esa doble estructura la hace muy interesante y entretenida.

Hay un componente cultural también en este tipo de planteo como el de la bigamia. Todo depende de la sociedad y del momento en el que se planteen.

Martínez: Sí, seguro. Esta obra es de 1991, de las últimas que escribió y está presente algo del psicoanálisis que no es casual. Es muy moderna en ese sentido. Y además, hace alusión a la cultura musulmana como una forma más elevada de entender el amor. Y abre aún más el debate.

Además, el caso de Lyman no es tan extraño en un país como los Estados Unidos, donde uno se puede casar en un estado y después en otro sin que nadie te pida un documento. Este tipo de casos siguen ocurriendo. Incluso hay series norteamericanas como Big Love, donde aparece el tema. Y Miller no lo estigmatiza desde lo moral ni desde lo patológico. No ve a Lyman como un enfermo, lo toma descarnadamente.

Reyna: Además, el resto de los personajes, en el fondo sabe lo que sucede, pero lo acepta por algo. Como muchas parejas de la vida real, tienen acuerdos tácitos después de toda una vida juntos.

Martínez: Las cosas se acomodan, pasa el tiempo y se ve ante esta situación. Y las quiere a las dos. No tiene nada que ver con el adulterio ni con el erotismo, es otra cosa. Está bueno aclararlo.
Esta es la primera vez que Martínez hace una obra de Miller. "Estoy doblemente feliz, porque siempre quise hacer un texto de él y además éste es un estreno". Con Wexler ya compartió escenario en Las relaciones peligrosas y con Reyna fueron compañeros de trabajo en televisión (Nueve lunas, De poeta y de loco), pero nunca en teatro. Para los tres es el primer trabajo junto al director Daniel Veronese.

Wexler: Me gusta el modo de trabajar de Veronese, el clima que genera y por donde llevó el conflicto.

Reyna: Ensayamos en su casa-teatro y siempre teníamos a su gato en el medio. El tiene algo de gato apoltronado, que es maravilloso.

Martínez: Nos dijo que nunca habla tanto durante los ensayos y acá se enganchó. Y creo que podríamos seguir horas, descubriendo las distintas capas, las relaciones, lo que complejiza los vinculos. Es un material inmenso. Todo lo que pasa es extremo, porque las vidas de estas personas se resuelven en un día en medio de una situación dramática. Si te perdiste un racconto, te quedas afuera para entender cómo se armaron estos vínculos. Pero Miller sabe muy bien cómo atrapar al espectador.

Fuente: Clarín