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Entrevista a Antonio Bravo.


Después de semana y media de desconexión hoy volvemos a la carga con una entrevista a alguien que creo que puede aportarnos un punto de vista algo distinto ya que, estando metido de lleno en el mundo cervecero tanto a nivel de consumidor como a nivel profesional, su labor no es algo de lo que se hable frecuentemente en los círculos cerveceros. Me refiero, como bien revela el título del post, a Antonio Bravo, ilustrador malagueño que todos conocemos por sus geniales diseños para la cervecera navarra Naparbier. Sin más, espero que os resulte interesante.

¿Quién es Antonio Bravo y qué relación tenías con la cerveza antes de empezar con el diseño de etiquetas?

Llevo dibujando desde que tengo uso de razón, pero el paso para que la afición se convirtiera en algo más fue cuando estudié ilustración en la escuela de arte de Málaga, durante dos años. Sin embargo casi todo lo que he aprendido es de forma autodidacta.

En cuanto a mi historia con la cerveza, el gusto por probar cosas distintas viene desde que empecé a beber cerveza. Hace mucho tiempo, lo que hacía era ir al Corte Inglés, comprar lo que no se solía ver en los bares, juntarme con un amigo y probarlo todo. Hasta que un día ya no había nada nuevo que probar y ahí es donde entra Gabriel de Zombier en la ecuación. Cuando unos amigos me dijeron que habían abierto una tienda de cervezas “raras” en Málaga, acudí. Así poco a poco empecé a beber cosas artesanales y a descubrir que había un mundo bastante más grande (y sabroso) que el que ofrecían los hipermercados. Con el paso del tiempo se fue labrando la amistad, hasta que un día le pregunté si conocía alguna cervecera que necesitara alguien que diseñara sus etiquetas. Dio la casualidad que por aquel entonces ya se estaba gestando la creación de la cerveza “Zombreaker” de Naparbier para celebrar el primer año de existencia de Zombier. Así que como Gabriel había visto dibujos míos y le gustaba mi estilo “cadavericotentacular”, les comentó que yo iba hacer la etiqueta de la cerveza para su aniversario. Al parecer el diseño gustó bastante, por lo que confiaron en mí para hacer la etiqueta para la “Pumpkin Tzar” que creo que les gustó incluso más. Al poco tiempo llegaron “Undead”, “Sai”...

Naparbier Sai Saison.

¿Cómo suele ser tu rutina habitual ante un nuevo proyecto? ¿Normalmente te cuentan lo que quieren plasmar en la etiqueta o tienes manga ancha?

Normalmente al hacer una etiqueta esta pasa por tres fases. Una fase de documentación sobre el producto viendo cosas que ya se hayan hecho antes sobre ese estilo, particularidades de fabricación, etc. Posteriormente pasa por una fase de bocetos en la cual se elige el definitivo, y por último ponerme directamente manos a la masa. La verdad es que no lo complico mucho.

¿Cuánto tiempo de media te suele costar el diseño de una etiqueta?

Depende del diseño de la etiqueta. Por ejemplo unas de las que más trabajo me han dado han sido “Pumpkin Tzar” y “Gronne Straff” la etiqueta de la colaboración con Lervig, con una semana y pico. La que menos no te lo digo jejeje.

Colaboración de Naparbier con Lervig.

¿En algún caso el diseño de alguna etiqueta ha modificado el contenido de la cerveza que iba a envolver?

La verdad es que no. En ese sentido creo que es mejor que Juan haga su magia sin tener en cuenta lo que haga yo. Sin embargo si alguna vez un diseño mío hace que el contenido cambie de alguna manera, me sentiré muy orgulloso jejeje.

¿Cuál es el reto más difícil al que te has tenido que enfrontar hasta ahora?

La etiqueta para la colaboración con Nøgne Ø. Esa etiqueta tiene historia. Digamos que tuve que rediseñar la etiqueta en muy poco tiempo y además dio la casualidad que en ese momento pasé por  una época de poca inspiración, por lo que tuve que recurrir a mucha gente para que me dieran ideas sobre que hacer (Pau, ejem). El resto no me suponen un reto muy difícil, ya que tengo libertad a la hora de diseñar, planteo temáticas que controlo o me gustan mucho, aunque siempre está guay plantearte retos y probar cosas que nunca haya probado antes. 

Colaboración de Naparbier con Nogne

Por lo que hemos podido ver en las etiquetas que has diseñado hasta el momento, sueles moverte en una temática bastante oscura así que ¿podemos considerarlo tu sello o en realidad hay otra línea de ilustraciones que te gustaría explotar?

Realmente me considero bastante versátil a la hora de ilustrar, pero es cierto que esa temática oscura es lo que mas me gusta y divierte dibujar, por lo tanto intento trasladarlo a mi trabajo. En Naparbier parece que ha encajado perfecto y se ha creado una imagen de marca bastante reconocible, pero evidentemente estaría bien probar otros estilos.

Para Naparbier suelo hacer dos tipos de ilustraciones: una que tiene bastante trabajo de línea (Undead, Hopdoom, Blackrock, o las cervezas básicas) y otra más pictóricas (Sai, Aker, Black Rain...), pero está claro que me gustaría probar a hacer algo completamente distinto. También el problema es que cuando creas una imagen de marca tan clara es difícil a veces desviarte del tema y que siga manteniendo esa identidad. Para mí la imagen de Naparbier debería de ser esa (calaveras, animales y paisajes) y que la gente siga reconociendo la marca por ella. Podría probar cosas nuevas quizá con otra marca de cerveza o en un formato distinto. Las colaboraciones con otras cerveceras también son excusas perfectas para probar cosas distintas y salirme del estilo clásico de la marca.


A día de hoy todos te relacionamos con Naparbier pero ¿hay alguna otra cervecera, de aquí o internacional, a la que te gustaría diseñarle alguna etiqueta?

Uff está claro que sí, ¡si fuera por mí yo les hacía etiquetas a todo el mundo! Estoy abierto a ofertas de trabajo jajaja!! Ya hablando del ámbito internacional y de la fantasía, uno de mis grandes referentes como marca a imitar en cuanto a diseño e ilustración se refiere es Three Floyds, por lo que me encantaría hacer una ilustración para ellos. “Dark Lord”, “Zombie Dust” y “Artic Panzer” son para mí ejemplos perfectos de cómo debe de ser una etiqueta para una cerveza (según mis gustos personales, claro). La temática marina de Ballast Point también me gusta mucho. Después por amor incondicional a la marca, me gustaría hacer algún trabajo para De Struise Brouwers, ya que aparte de ser unos pedazos de máquinas haciendo cerveza también usan calaveras jejeje!


¿Cuál es la etiqueta de Naparbier de la que más orgulloso te sientes y por otro lado cuál crees que refleja mejor el contenido de la botella?

La verdad que estoy bastante orgulloso de todas, pero para mí “The Hoptopus from outer space” tiene un encanto especial. Por una lado, la temática y estética de revista pulp es algo que me flipa y por otro es una cerveza de la que Gabriel y yo estuvimos hablando de cachondeo y dando vueltas bastante tiempo por lo que le tengo bastante cariño. Aparte es una ilustración en la que barajé muchos diseños diferentes y finalmente salió tal y como yo quería.

Colaboración entre Naparbier y Zombier.

Por otro lado la que yo creo que refleja mejor el contenido es sin duda la etiqueta de la “ZZ+”. Los tonos rojos haciendo referencia al estilo de la cerveza, la calavera rollo ZZ Top, la tipografía de la cerveza... Para mi es la más redonda de todas y creo que encaja perfecto con lo que viene en su interior. Ya antes según mi modesta opinión era de las mejores cervezas de España, ahora creo que he ayudado a hacerla incluso un poquito mejor.

Naparbier ZZ+ Amber Ale.

Y sobre gustos pero mirando a la competencia, ¿qué cervezas de aquí te parecen destacables por sus etiquetas?

Las etiquetas de Dougall´s me parecen que destacan bastante. Tienen un diseño muy moderno llevado con mucha clase. Además no descartan probar variaciones (Invierno, Hermosa o Haití) que no tienen nada que ver con el diseño de su línea básica.

Al margen del diseño y mirando las temáticas usadas, me gustan mucho las etiquetas de Reptilian, por el uso de reptiles (valga la redundancia) o su “Heretic” (que es mas heavy que una lluvia de hachas) y la de Popaire que usan un pulpo, por lo que no tiene ningún pero y solo puede sumarle puntos jejeje!

¿En general cómo ves el tema del diseño en las microcerveceras peninsulares?

Que conste que hablo desde mi gusto personal, ya que a alguien un diseño le puede parecer genial y a otro una autentica porquería. Pero en general me parece que el diseño está bastante descuidado en las micro españolas. Según mi gusto personal a veces se peca de clásico a la hora de hacer etiquetas, por lo que no se consigue destacar dentro de la enorme marabunta de cerveceras que hay en España y mucho menos en el extranjero. Aunque es cierto que el diseño de la etiqueta es algo secundario y que lo importante es la cerveza en sí, hay que tener en cuenta que un diseño llamativo, original y de calidad que destaque entre el resto potencia enormemente el hecho de que una persona la coja de una estantería en lugar de otra. Eso es algo que a veces no se tiene en cuenta y que creo que es algo que se debe mejorar.

Naparbier IV Beer - Riders.

No digo yo que todas las etiquetas deban de tener dibujos súper llamativos o complejos (ya mencioné antes los diseños de Dougall´s) pero si crear algo que destaque sobre el resto y automáticamente sea reconocible (De Molen, The Kernel o Brewdog son ejemplos perfectos). Mi enfoque de Naparbier se basa únicamente en mi gusto por lo macarra, el metal y el enfoque de diseño anárquico de Three Floyds; pero podría haber tenido cualquier otro que hubiera conseguido crear esa imagen totalmente reconocible y única que yo creo que debe tener una cervecera.

Más allá del diseño, ¿cómo ves el panorama cervecero en la península?

Depende del ámbito del que estemos hablando. Si hablamos del número de tiendas, bares o establecimientos donde conseguir o probar cervezas artesanas la cosa ha mejorado mucho en los últimos años. Por ejemplo aquí en Málaga en pocos meses han abierto cuatro locales distintos en los que se puede degustar cervezas artesanas, cuando hasta hace un año solo había un local y está en Torremolinos, por lo que había que desplazarse lejos. Tengo entendido que en muchas ciudades ha ocurrido un fenómeno similar, por lo que la accesibilidad a la cerveza artesana es mayor que hace unos años.

Por otro lado si hablamos de la calidad del producto ofrecido por las micros españolas, creo que aun queda bastante camino para llegar al nivel de otros países, aunque hay ejemplos  de cerveceras españolas que a mi parecer hacen productos de excelente calidad, por ejemplo Guinea Pigs, Dougalls, Naparbier, entre otros. Creo que en general las cerveceras españolas deben diversificar sus productos y alejarse de los clásicos estilos, pale ale e IPA y buscar un poco mas de identidad propia.


Y para terminar, ¿algún secretillo de algún proyecto que tengas entre manos y que medio nos puedas desvelar?

No es un secreto que Naparbier ha hecho una colaboración con Toccalmatto, pero creo que la etiqueta que he hecho para esa cerveza va a sorprender bastante, porque se aleja extremadamente de mi estilo habitual. Como la gente ha podido ver, Naparbier está haciendo múltiple colaboraciones con cerveceras internacionales y creo que algunas de ellas van a sorprender todavía más.

Y solo me queda agradecer a Antonio todo su tiempo y sobretodo todo su arte. ¡Nos vemos muy pronto, maestro!

San Lúpulo 2013: santificados sean tus IBUs.


Queramos o no reconocerlo, la mayoría de cerveceros somos un tanto frikis (bueno, según el compañero Fran, también los hay snobs, iniciados… pero parece que son minoría) así que nos hacen faltan muy pocas excusas para montarnos una fiesta y luego contar las batallitas… Cuando no son armarios, es el beeranoo la navidad, el #IPAday y cuando no los santos… Sí, sí, habéis leído bien… ¡santos!. Y es que tal y como nos descubrieron el año pasado los compañeros de Cervecearte, existe un santo muy cervecero y con muchos IBUs llamado San Lúpulo de Capua. Así que, ¡¡a beber lúpulo se ha dicho!!

La cosa es que en mi armario últimamente escasean bastante las elaboraciones sobradas de lúpulo así que haciendo una especie de all-in pokeriano pero a lo cervecil he conseguido encontrar cuatro elaboraciones que se podrían acoger a esta especie de oda a los alfa-ácidos.

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- Naparbier / Zombier Hoptopus from outer space IPA, en “Hopcuentros en la octava fase”.

Nos encontramos ante una IPA que hicieron los navarros de Naparbier a principios del verano en colaboración con el conocido distribuidor Zombier y cuya botella tenía guardada desde entonces, en una especie de afrenta a ese tiempo que tan en contra juega de nuestro querido, fresco y aromático lúpulo. Así que cualquier descripción dada a continuación en principio debería distar bastante de la cerveza fresca y lupuladita que idearon para refrescar el verano y no para tomar tantos meses después.


El aspecto es inmejorable, con un bonito y limpio color anaranjado coronado por una espuma blanca y de buena retención. En nariz es más suave de lo esperado, intuyo que por el tiempo de espera y/o quizás por el vaso (otro caso a favor de mi cruzada en contra de la pinta americana para retener aromas). Destacan notas dulzonas y acarameladas acompañadas por naranja, melocotón y ligerísimamente fruta tropical tipo piña, además de un vago recuerdo resinoso. En boca posee una carbonatación muy atenuada y bien integrada, es tremendamente fácil de beber, con las citadas notas cítricas y resinosas, acompañadas por un intenso toque amargo, muy largo y persistente, sin que el aparente toque maltoso percibido en nariz lo amortigue demasiado. Muy bebible, refrescante y ligera. En conclusión, una nueva muestra del amor que le tienen estos navarros al lúpulo y el amargor. Personalmente la esperaba más ligera y más sabrosa, aunque repito nuevamente que dudo que cualquier tipo de conclusión sacada a estas alturas tenga alguna validez ya que estamos ante una cerveza hecha para consumir muy fresca.


- Toccalmatto Oceania, en “Saison… el otro lado de la fruta”.

Al bueno de Bruno Carilli le encanta jugar con los lúpulos y esta saison italiana con variedades neozelandesas y australianas es una buena muestra de ello.


En aspecto llama la atención su color amarillo pálido además de la elevada carbonatación que se consagra en una espuma de aparencia frágil, abierta y poco persistente. En nariz destacan recuerdos especialmente citricos a limón y naranja, muy frescos y sugerentes, acompañados por fruta de la pasión y en segundo plano algo de pan pero sin un claro predominio del característico dueto terroso/especiado de las saison. En boca es muy curiosa, refrescante y ligera, con predominio de las notas propias de lúpulos de las antípodas como fruta tropical, fruta de la pasión, pomelo, algo de piña, naranja amarga, acompañadas por una ligera acidez y marcada astringencia. En segundo plano y dejando toda esa frutosidad aparece un claro recuerdo especiado que no sabría definir y que se asemeja a nuez moscada y cardamomo. Tiene una carbonatación viva aunque menor de lo esperada por el aspecto. Una cerveza realmente muy peculiar ya que al intentar mezclar mentalmente una típica saison y una IPA no me imagino este resultado. En conclusión, una gran cerveza, muy refrescante y en la que personalmente mejoraría esa carbonatación y redondearía ese toque agrio/astringente para terminar de hacerla más bebible si cabe.


- Nogne & Rennaissance & 8 Wired For Awesome, en “El Hobbit 3: Bilbo en la isla desnuda” (*).

En este caso nos encontramos con una elaboración hecha por un tridente demoledor que mezcla tres de sus más conocidas elaboraciones: la noruega Nogne con su #100, y las neozelandesas Rennaissancey 8 Wired con Stonecutter Scotch Ale y Hopwired IPA respectivamente, un triplete que también he tenido el placer de probar.


Servida en copa llama la atención su color caoba profundo, prácticamente opaco, con una espuma beige alucinantemente compacta. En nariz es una auténtica maravilla, con recuerdos a toffee, caramelo, frutos secos, un curioso toque vinoso ligeramente avinagrado, mucha fruta confitada, ciruela, cereza, recuerdos vagos a madera, lúpulo leñoso y afrutado. Incluso se llega a intuir un ligero toque a hoja de tabaco. En boca no se queda atrás, nuevamente dulzona y acaramelada con la citada abundancia de fruta en confitura pero al mismo tiempo una acidez avinagrada y un toque cítrico del lúpulo que corta todo y la hace fresca y más accesible de tomar. Una pasada los matices que recuerdan a madera, toffee, vainilla y frutos secos. El alcohol (9%) está maravillosamente bien integrado. Una especie de scotch ale corpulenta pero más fresca, lupulada y menos empalagosa de lo habitual, realmente peculiar pero en definitiva un auténtico cervezón.

(*) Nogne Ø significa “isla desnuda” en noruego.


- Adams Innovation, en “Imagine, by Hop Lennon”.

El nombre nos lo dice todo, ya que innovación en forma de lúpulo es lo que vamos a encontrar en esta inglesa. Bueno, es cierto que los lúpulos foráneos no son precisamente una novedad en UK pero aún así no deja de ser llamativa la permeabilidad con la que este mercado, aparentemente tan clásico y conservador, ha integrado la moda del lúpulo también como propia.


Centrándonos en la cerveza posee un aspecto atractivo, muy limpio, con un precioso color ambarino claro y una espuma blanquecina cremosa con buena retencion. En nariz entran sugerentes recuerdos cítricos a pomelo, limón, algo de níspero y melocotón, acompañado todo ello por una base maltosa acaramelada muy suave. Muy aromática, fresca y atractiva. En boca entra también refrescante y muy equilibrada a pesar del protagonismo del lúpulo. Seca y astringente, otra vez con los recuerdos cítricos tipo pomelo y fruta tropical a piña. Una cerveza ligera y muy bebible en la que a pesar del lúpulo y la carbonatación ligeramente subida, no esconde el carácter inglés. Lo malo, que la botella solamente sea de 33cl… ;)



Y con este particular hop-lifting cierro el cuarteto con el que he querido honrar al santo y me despido de él hasta el año que viene, aunque intuyo que hasta entonces vendrán unas cuantas excusas más para poder disfrutar de las buenas cervezas… ¡Que viva el santo lúpulo!

Mediona 2013 - La crónica.



Otro año más y la que posiblemente sea la feria cervecera más grande en todos los sentidos, el gran sábado de junio, el eje sobre el que se han vertebrado tantas y tantas ferias posteriores, Mediona, ha quedado atrás.


Fueron muchas horas de placer rodeados de cerveza y buena gente venida de tantos rincones y por ello no tengo suficientes palabras en mi diccionario para describir lo que significa disfrutar a todos los niveles de esta feria celebrada en l’Alt Penedès. Aún así, y ni que sea por dejar constancia de lo que fue nuestra experiencia y sobretodo por incitaros a visitarla en futuras ediciones si aún no lo habéis hecho, os voy a comentar “más o menos” lo que allí pudimos vivir.

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Si hace cosa de mes y medio os hablaba de mi ligera sensación de insatisfacción por no haber disfrutado en Noblejas tanto como hubiera querido, la previa de Mediona no me hacía ser mucho más optimista dado su terrorífico número (53) de productores. Además, y por añadir más épica al asunto, los partes meteorológicos se empeñaban en aguar la fiesta con anuncios realmente agoreros. Aún con todo, nada evitó que pasadas las 6 de la madrugada tomáramos la carretera dirección Sant Joan de Mediona y tras algunas pequeñas trombas de agua y algún que otro atasco, por fin, poco después de las 10 de la mañana, llegamos.

Dispuestos a pasarlo en grande, cruzamos el puente previo a la llegada a la plaza donde se sitúan la mayoría de los cerveceros, sin dejar de observar el enorme caudal y el vivo color rojizo del río que lo cruzaba por debajo. La tromba de agua que lo había causado era también la responsable de que en la plaza todo estuviera retrasado. Muchos stands ultimando ajustes, la carpa central para el público sin montar, Carlos de Agullons con el ánimo un tanto abatido… Una estampa sin duda difícil de olvidar. Lo más sorprendente, que hablaras con quien hablaras, no faltaba ilusión y ganas de que el día fuera inolvidable. Y puestos a empeñarse, por qué no cumplirlo…

Tras saludar igual que el año pasado a los amigos navarros de Naparbier (es lo que tiene encontrartelos a la entrada de la plaza) y tras dar un par de vueltas de reconocimiento con las que aprovechamos para hablar con unos cuantos elaboradores y también con dos grandes amigos como son el “birrapédico” Txema y el “patillero” Joan Birraire, decidimos empezar a calentar motores ya que por momentos el tiempo mejoraba y las papilas estaban sedientas. El objetivo previo: intentar no pedir más que medias cañas en cada stand para no terminar por los suelos antes de mediodía. Sobre el número de cerveceros previstos a poner el “tick” de visitado, nada, por si las moscas. Y a ello fuimos.

¡Por fin, codo con codo en Mediona!

Tras una furtiva y sorprendente Glops Ale con lúpulo Cascade que nos satisfizo mientras terminábamos el reconocimiento de la plaza, inauguramos la ronda con los viejos conocidos El Oso y el Cuervo(eran de los pocos que ya estaban listos), donde probamos una Vendetta con lúpulo Summit de barril que no nos terminó de convencer, y Oso Negro, una Imperial stout rica y suntuosa que ya conocíamos pero no por ello dejamos de disfrutar. De los también toledanos Domusprobamos su Pacific Ale de barril, la segunda colaboración con la gente de Marina pero que en este caso, y a pesar de la tentadora nariz lupulada ofrecida, no nos sacó los colores como en su momento su hermana Lager.


La tercera parada iban a ser los turolenses de Castel, donde vino una de las gratas sorpresas de la feria, tanto por sus cervezas, de las cuales probamos únicamente la Toast (muy bien atada por todas partes, con recuerdos acaramelados, a regaliz, una ligera y suave calidez redondeando una trago nada empalagoso), como también por el trato de Rebeca y Paco, dos valencianos exiliados a tierras aragonesas. Un encanto de personas. Sus números, 4000L/mes y vendiendo desde finales de 2012. Habrá que seguirles la pista, sin duda.


Siguiendo el recorrido geográfico peninsular de oeste a este, llegamos a un clásico que admiro como bien he declarado en más de una ocasión. Hablo de Isaac y sus lagartas Reptilian, de las cuales probamos Cocoa’s Dark Side (una stout rebosante de lógicas notas a cacao, pero terriblemente fácil de beber, muy bien hecha), y Marranada 3.1., una sour envejecida en barrica durante más de 9 meses, elaborada con 7 cereales malteados y sin maltear, y un curioso añadido de hierbaluisa, con notas florales, a frutos rojos como fresa y grosella, carbonatación ajustada y terriblemente refrescante. Sin duda, dos gratísimas revelaciones.

¡Gran, Isaac!

Por esas alturas se nos unió al grupo bloguero otro conocido compañero de faenas, David (Homolúpulus y Labirratorium) junto con su amigo Jose, con quienes compartiríamos gran parte del día. Pero sigamos con la cerveza. Mucho estábamos tardando en visitar a las txapelas andantes, es decir, a los amigos de Laugar, así que a ello fuimos, no sin antes cruzar una mirada complice con Txema, quien me anticipó lo que allí nos esperaba. Probablemente, y en nuestra opinión, la mejor cerveza de todas las que probamos en la feria: Tovarisch, una imperial stout de 11º, envejecida con astillas de roble, levadura de vino… una barbaridad cuya espuma tiraba para atrás por su color oscuro y buen aguante, compleja en nariz y boca como ella sola, mucha madera, ligera acidez que recordaba a un vino tinto y muchos frutos rojos, chocolate, torrefactos… ¡Qué gozo de cerveza y más acompañándola con unos cachos de chocolate negro que se sacó el labirratorio de la chistera! También disfrutamos una muy bien terminada Pale ale, rebosante de sabor y tremendamente fácil de beber, pero tras entrar en el lado oscuro a ver quién se andaba con “rubitas”… ¡Enhorabuena “txapelones”, sois unos artistas!

De haberla dejado una hora la espuma seguiría igual...

Tras despedir a Txema y a su colega Joan Albert, que desgraciadamente tenían que dejar la feria, saltamos al stand situado justo enfrente para visitar al “pulpero” vikingo, Kristian de Popaire. Allí nos aguardaban unos curradísimos tiradores y sobretodo unas grandes cervezas. La primera, una alucinante Treumal, cuya bandera, unos elevados 12º de alcohol, se encontraban alucinantemente bien integrados en un conjunto en el que sobretodo destacaban las notas derivadas del uso de pomelo y naranja, lógicamente ofreciendo muchos recuerdos cítrica y golosos. También probamos una versión de su Tramuntanahecha con café, nuevamente muy redonda y con el café de lógico protagonista. ¡Grande Popaire y no solo por la altura vikinga!

Rica, rica esta Treumal.

Fue entonces cuando nos cruzamos con Dani (CerveTV), quien había dejado sus bártulos por un día y únicamente quería dedicarse a menesteres más lúdicos. Tras separarnos de él momentáneamente todo el contingente bloguero seguimos hacia otra micro de Blanes, Marina. Fue allí donde probamos la tercera cerveza que nos marcó la jornada junto con las anteriormente citadas Tovarisch y Treumal. Se trataba de una versión muy mejorada de Vinya Hop, una cerveza experimental elaborada con uvas y fermentada con levadura de cava, rebosante de recuerdos a uva, madera, cítricos, ligera acidez pero bien compensada, marcada astringencia y sequedad que recordaba a un cava, muy refrescante. Sinceramente, muy curiosa pero toda una señora cerveza. ¡Mi más sincera enhorabuena, “marinos”! El único pero, que con tanto charreteo se me pasó la foto...


El mediodía abrasaba los cogotes y decidimos hacer un alto en el camino para proceder a  uno de esos trapicheos paralelos que no pueden faltar en toda buena feria. Ya de vuelta en la plaza, y tras aguardar una de las numerosas rondas de babeo de los compañeros de comparsa al admirar los encantos británicos de la “brewdoguera” Josie, proseguimos esta vez separados de los citados compañeros. Los gruñidos gastrointestinales pedían algo de sustento así que fuimos para el stand de los navarros Naparbier a disfrutar de su terriblemente adictiva Pils para regar nuestras viandas. También tomamos Akerde barril, muy fresca y rebosante de lúpulo resinoso, pero mucho menos agresiva de lo que me había parecido en botella, la cualme dejó la garganta bien contenta en su momento… A esta conversación y a la comilona se nos unió Birraire antes de que volviéramos a separarnos para continuar nuestro odisea particular.

David y Jose en plena sesión hormonal...
Un tio muy grande con una birra enorme.

Con un ritmo pausado pero alegre seguimos con los amigos asturianos de Cotoya. Diego y Javi “el presi” (por la CAAC) nos esperaban, otro año más sin botellas pero con dos barriles que cumplieron con lo esperado: una Ordinarymejorada con respecto a la versión que trajeron a Noblejas y una curiosa cerveza de castañas, ésta última con un marcado recuerdo a este fruto pero nada pesada de tomar. Dos cervezas muy bien terminadas, sin pegas que ponerle y para beberse sin problemas unas cuantas.


Tras despedirnos y dirigirnos al stand vecino, Rustica Bufona, donde tomamos su torrefacta y rebosante de carácter Export Stout, otra de las también gratísimas sorpresas de la feria, el cielo decidió que la fiesta estaba siendo demasiado plácida. Así que como venidos de la nada, unos nubarrones negros empezaron el espectáculo de lluvia y truenos… ¡Tromba de agua al canto! Todos quedamos refugiados en los stands codo con codo junto con los cerveceros. Pero lejos de amilanarnos, medio escabulléndonos fuimos pasando de unos stands a otros (La Segarreta, Whym, La Pirata, Yakka…) sin dejar de lado el beber, el comprar y, cómo no, la correspondiente petición de etiquetas (que llueva cuanto quiera que uno no se olvida de la colección… ;) ).


Una media hora después de que empezara la tormenta, el cielo empezó a abrirse nuevamente, cuando nos encontrábamos en el stand de otro de los clásicos feriales: Zulogaarden. Pudimos tomar una de sus novedades, Riw-aka 47, una NZ Pale ale de la cual olvidé tomar notas (las cervezas empezaban a acumularse y los despistes también…).

Sin texto, pero con foto...

Entonces fue el momento de visitar a otros conocidos, los “ausetans” de Ausesken, donde no dudamos en pedir su novedad, una IPA muy cítrica y ligeramente resinosa, con final seco y ligeramente astringente, que no se quedó nada timorata pese al recorrido personal acumulado.


Tras saludar a viejos conocidos y conocer alguna gente nueva seguimos el tour cervecero en el stand de la extremeña Jara, junto con el amigo Ivan (5 Titius) y su colega Francesc (Cervesa Poch). En este caso, al igual que con la Zulogaarden, las notas quedaron en fugaces recuerdos mentales, del mismo modo que con las venideras. Pasamos brevemente por La Font del Diable, Holzbräu, Populus (de aquí recuerdo especialmente una terriblemente bien hecha Pale ale) y Far West, para detenernos más tiempo en Birra 08 y hablar con Jordi y Jaume, este último ya lo conocimos el año pasado. Tomamos su edición especial Mediona 2013, muy aromática, fresca y lupuladita y con un curioso toque aportado por el lúpulo El Dorado.

 
 

La tarde avanzaba y el tiempo se nos agotaba y fue entonces cuando nos juntamos nuevamente con David y Jose, y también con Albert Teixidó, en el stand dels gironins de Moska. Allí tomamos (si mis apuntes no fallan con el nombre) Gala de flors, una cerveza elaborada lógicamente con varias flores (hibisco, violeta y saúco), muy fresca y floral (qué si no…), ligera de cuerpo, ideal para cuando las temperaturas empiezan a subir; y Moska d’Estiu, ésta, sumándose a la amplia oferta de cervezas frescas y fáciles de tomar existente en la feria, pero en este caso destacando por su agradable y sugerente lúpulo cítrico y herbal sobretodo en nariz, y mayor protagonismo de cereal y pan en boca, y hacia el final cítrica y un punto seca. Muy bien hecha esta Moska, como coincidimos en opinar con varios más.


Pasaban de las nueve y media y aún faltaban las despedidas, muchas y muy largas, así que decidimos dar por cerrada la jornada juntándonos, cómo no, nuevamente con Birraire en el stand de Laugar. No apetecía marcharse, y menos con tales compañeros, discutiendo de lo humano y lo divino y con una temperatura espectacular. Pero todo tiene su fin y este, con algún doble de Javier Cámara de por medio, fue el nuestro, dando, eso sí, el último abrazo a los mismos que habíamos saludado al principio de esta edición y la anterior, los amigos de Naparbier. ¿Para qué romper con las buenas tradiciones, no creéis?

Evidentemente no podía cerrar el post sin dar las gracias a todos y cada uno con los que compartimos un instante, una mirada cómplice o en definitiva una cerveza. Mi memoria de pez me impide citaros a todos pero permitidme la licencia de felicitar en especial a esa gran pareja que son Montse y Carlos, de Masia Agullons, por llevar a Mediona a un escalafón por encima de todo, consiguiendo que más que una feria donde presentar novedades para beer hunters y coleccionistas, sea la excusa que muchos esperamos durante todo el año.

¡Un enorme placer compartir jornada con dos grandes!

P.D. Tampoco podía olvidarme de agradecer a todos aquellos que aguantasteis mis pesadillas de coleccionista en forma de etiquetas especialmente, pero también en algunos casos en bolsas o cajas de botellas vacías, como los pobres Joan e Ivan.

Las botellas del BBF 2013.



Justo ayer se cumplía un mes desde que la Cúpula de las Arenas abriera sus puertas para dar el pistoletazo de salida a aquel intenso fin de semana del Barcelona Beer Festival 2013. Pero antes de proseguir con dos ferias muy tentadoras, Noblejas y Blanes, de las cuales a título personal podremos disfrutar solo de la primera, vamos a cerrar página con las únicas elaboraciones en botella que facilitó la organización del BBF.


Se trataba de una edición limitada de 1000 packs indivisibles con cuatro cervezas que se encargaron a cuatro microcerveceras (Birra 08Naparbier, Fort y Guineu/Ca l’Arenys), para que cada implicada destacara uno de los cuatro ingredientes básicos de la cerveza: agua, malta, lúpulo y levadura.

Abajo os dejamos las descripciones comerciales traducidas del catalán que incluía cada etiqueta además de la impresión que nos han causado.


AIGUA (Birra 08, Barcelona). Specialty Ale, 4.8%, 33cl, 20 IBU, 10 EBC.

“Todo es agua o combinaciones de ella. El agua es la raíz de toda la vida de nuestro pequeño planeta azul y es el agua lo que lo distingue de los demás. Proporcionalmente somos más agua que cualquier otro elemento y en eso nos parecemos al resto de organismos vivos y como no, a la cerveza. El agua es la raíz de todo y hemos querido utilizar una agua de raíces para hacer una regresión hacia los orígenes. Si el agua es la raíz, nuestra Root's Water es la evolución. Todo es agua o combinaciones de ella. ¿Evolucionamos?”


Nos encontramos ante una elaboración de color dorado, muy limpia, sin nada de depósitos y con una carbonatación viva de burbuja muy pequeña, que forma una espuma blanquecina aparentemente frágil pero con buena retención. En nariz es muy curiosa, con notas entre azufradas y algo similar a ceniza que no terminamos de identificar y que en un principio no nos terminan de convencer, y en un segundo plano aparecen notas frescas cómo de manzana y limón así cómo un punto a cereal y regaliz, todo ello muy suave. Ya en boca entra muy ligera, con un paso por boca muy liviano, de alta bebibilidad, y es aquí dónde el regaliz aparece más marcado (tampoco de forma excesiva) junto con el cereal, además de un recuerdo muy mineral, haciendo esto último destacar el agua como supuestamente se pretendía. Muy suave, de cuerpo muy ligero pero no aburrida, siendo refrescante y curiosa por el toque ya mencionado a regaliz y azufrado.


LLÚPOL (Naparbier, Navarra). Special Bitter, 3.2%, 65 IBU, 12 EBC.

“Fue a partir del BBF 2012 cuando Naparbier dio sus primeros pasos por Catalunya. Fue en este festival cuando tuvimos la oportunidad de conocer a muchas personas magníficas que nos animaron a abrir nuestras fronteras. Para Naparbier ser invitados a hacer una cerveza para el BBF2013 supuso una maravillosa sorpresa a la cual accedieron instantáneamente. Esperamos que disfrutéis de esta cerveza de sesión, de baja graduación pero lupulada como una IPA, una cerveza diferente, atrevida, amarga y aromática. ¡Salud compañeros!”


Posee un color ambarino claro, ligera turbidez, coronada por una espuma blanca de burbuja pequeña y persistente. En nariz destacan evidentemente las notas a lúpulo que en este caso recuerdan a fruta tropical, fruta de la pasión y pomelo pero también algo de melocotón fresco, todo ello acompañado por unas intensas notas resinosas y como a pino. Muy sugerente. En boca entra muy ligera, con un trago fácil. Destaca por encima de todo un intenso amargor así como las citadas notas resinosas y cítricas a limón y pomelo, dejando una sensación de sequedad bastante marcada y persistente. Como era de esperar, la malta a penas hace acto de presencia, lo cual junto con un cuerpo bajo, da espacio para que el lúpulo se exprese de una forma más intensa, consiguiendo una cerveza no apta para paladares poco acostumbrados a nuestra querida florecilla verde.



MALTA (Fort, Barcelona). Imperial Stout, 13%, 60 IBU, 132 EBC.

“Para representar a la malta hemos decidido buscar un estilo donde poder dar este patrón a nuestra cerveza. Después de pensarlo bien decidimos decantarnos por una Imperial Stout, queríamos probar nuestra maquinaria al máximo de capacidad y esta era una buena oportunidad. Fort BBF es una cerveza equilibrada y potente donde los diferentes tipos de malta utilizados toman el protagonismo otorgando a cada sorbo todos sus matices: chocolate, café, toffee e incluso higos maduros. El patrón de el agua se ha retocado para potenciar la malta y el añadido de lúpulo se ha ajustado para que el resultado final fuera equilibrado, untuoso y de final ligeramente dulce.”


Lo más destacable en aspecto además de su precioso color oscuro opaco, es que le cuesta mucho formar y mantener la espuma marronácea, incluso en un vaso snifter. En nariz destacan las notas a cacao y regaliz negro así como caramelo y más de fondo aparecen recuerdos torrefactos. No es muy intensa aromáticamente y el alcohol, a pesar de ser bastante elevado, se encuentra muy bien integrado con el conjunto. En boca destacan sobretodo las notas torrefactas y a café, y en un segundo plano aparecen notas a regaliz, algo de ciruela pasa, y un fondo balsámico y algo licoroso. Final torrefacto y amargo que corta un poco la calidez general de todo el trago. Carbonatación mayor de lo que apuntaba en aspecto, pero bien integrada, al igual que el alcohol. Muy buena cerveza, rotunda y corpulenta, a la que por ponerle alguna pega quizás que tuviera algo más de expresividad en nariz.



LLEVAT (Guineu, Barcelona). Pale Ale, 4,5%, 20 IBU, 12 EBC.

“Aprovechando esta agradable oportunidad que nos ofrece el Barcelona Beer Festival, presentamos una Pale Ale sin excesos de maltas ni lúpulos, dando espacio y sentido a la levadura, protagonista de la receta. En boca nos ofrece frutas poco maduras con notas de mantequilla que en combinación con las maltas libera un agradable surtido de aromas de repostería acompañado de los lúpulos en segundo plano. Este perfil hace que sea una cerveza de fácil maridaje con la mayoría de alimentos. ¡Esperamos que os guste!”


Ésta última cerveza presenta un color anaranjado, con carbonatación viva pero de burbuja minúscula que forma con suma facilidad una espuma blanquecina, aunque ésta no tarda en quedar reducida a una fina capa. En nariz destacan cómo era de prever las notas a pan y bizcocho, pero también a miel y confitura de fruta, orejones y membrillo. No excesivamente intensa aromáticamente pero aún así muy golosa. En boca entra bastante carbonatada sin que la burbuja sea molesta, y destacan primeramente las notas a miel muy floral para seguidamente aparecer notas a pan y cereal. Final cítrico y con un amargor suave. Una cerveza ligera y refrescante pero muy bien armada.


Solo nos queda felicitar a la organización por esta gran propuesta, ya que además de satisfacer a curiosos y coleccionistas con elaboraciones de buen nivel, también ofrece una gran labor didáctica para todos aquellos que recién empiezan a acercarse a este maravilloso mundo de la cerveza.

1er Aniversario Zombier.



Seguramente muchos de vosotros ya conoceréis la noticia por las numerosas actualizaciones aparecidas en las redes sociales pero por si a caso todavía quedaba algún despistado os recuerdo que a finales de éste mes, concretamente durante los días 26 y 27 de octubre, tendrán lugar en el Drunk Monk de Mataró una serie de eventos realmente interesantes coincidiendo con el primer aniversariode Zombier, unas de nuestras tiendas online / distribuidoras.

La fecha y su significado serían poco más que una anécdota de no ser porque más que un cumpleaños entre amigos, que también, los planes apuntan hacia un auténtico festival cervecero a marcar en rojo intenso en el calendario.



En primer lugar se presentarán numerosas cervezas. Por un lado, la conmemorativa de dicho aniversario, la Zombreaker, así como el relanzamiento de Undead, ambas elaboraciones de Naparbier. También se presentará la cerveza que De Molen con la colaboración de Zombier dedican a nuestro mercado, la De Molen Hierba & Tierra, una Imperial IPA elaborada a base de miel y romero.

Pero si a alguno le parecen pocas las anteriores novedades, también tendrá lugar una primicia a nivel mundial, la presentación de una colaboración a cuatro bandas: Alvinne, Haandbryggeriet, Loverbeer y De Molen. En cuanto a la cerveza solo os puedo adelantar que será una cerveza ácida.

A parte de las presentaciones, durante el fin de semana también se podrán disfrutar numerosas novedades y rarezas de cerveceras de sobrado prestigio como:

- Alvinne Picobrowerij (Bélgica): Melchior Bourbon Barrel, Cuvée Freddy y Cuvée d’Erpigny. Asistirá Glenn Castelein.
- De Struise Brouwers (Bélgica): Rio Reserva 2008, Black Berry Albert, Woody Albert, Pombon, Macadame y Madammeke.
- Birrificio Tocalmatto (Italia): Zona Cesarini, B Space Invader y Surfing Hop. Además asistirá el fundador, Bruno Carilli.
- Loverbeer (Italia). Las cervezas de ésta cervecera de Torino aún están por confirmar.
- Haandbryggeriet (Noruega): Dark Force y Union (ésta última es una colaboración con Narke). Asistirá Jens Maudal.
- Lervig Aktiebryggeri (Noruega): @@PA (colaboración con Mikkeller) y Konrads Stout. Asistirá Mike Murphy.
- De Molen Brouwerij (Holanda). Asistirá John Brus.
- Naparbier (Navarra). Asistirán Juan y Josu.

Por todo ello y alguna sorpresa de más nosotros ya tenemos hotel reservado desde hace tiempo por si las moscas…

Solo nos queda darles las gracias por anticipado a Sven del Drunk Monk así como a la gente de la tienda 5 Titius de Olot como evidentemente a Zombier por montar juntos algo tan y tan grande.

P.D. Faltan 23 días 9 horas 28 minutos y 59 segundos... 58, 57...

Una tarde-noche estupenda por Iruña.


Aunque el serial del viaje por la Bretaña francesa lo cerramos en el anterior post, aún nos quedaba una bala en la recámara. Y es que aprovechando la vuelta a Valencia desde Nantes, decidimos parar en Pamplona, ciudad que como muchos de vosotros sabréis tiene dos buques insignia en lo que respecta a cerveza: el Manneken Beer y la micro Naparbier.

El Manneken es una cervecería a la que le teníamos muchas ganas desde hacía tiempo. Nuestros repetidos viajes veraniegos por el norte peninsular, sobretodo por la zona de Pirineos, eran una de las razones principales. Pero por una u otra razón siempre nos salía algún imprevisto y la visita se iba al traste… hasta este año.


Este local, que dentro de pocos días cumplirá 2 años desde su apertura, nos sorprendió por su rebosante luminosidad, con un aspecto moderno y de colores neutros pero sin que se echara de menos la calidez de las buenas tabernas vasco-navarras. Tras una larga barra había 4 neveras de cuerpo entero repletas de joyas que harían temblar al beerhuntermás avezado.


Arriba los interiores con dos infiltrados muy interesados en una final (¡partidazo!) de baloncesto. Abajo, un mérito enorme poder mantener semejantes neveras, y más aún en Pamplona…



Un nutrido surtido de belgas que nos retrotraen al anterior negocio en la misma ciudad (Maison Belge) de sus dos capitanes, Iker y Eneko, pero con una amplia gama de cervezas de “nueva ola”… De Molen, Mikkeller, BrewDog, To Øl, Evil Twin, B. del Ducato… y, cómo no, estadounidenses (Southern Tier, Lost Abbey, Founders, Anderson Valley…) y artesanas de la península (Naparbier, Marina, Zulogaarden...) conformando un cartel superior a las 130 cervezas en botella... ¡tela marinera! En barril la oferta no es tan amplia, pero tener la posibilidad de degustar los auténticos joyones que van apareciendo continuamente en su grifo rotativo es una gozada.

Menuda pasarela de perlas…

En esta estupenda garagardotegia nos habíamos citado con Juan, de Naparbier, y también con Hugo, que seguramente os suene más por su nick, Embracing Darkness, uno de los autores del veterano blog Hipos Urinatum.

Con este cartel la tarde se presentaba muuuy interesante (imaginadme a lo Mr. Burns frotándome las manos con los dedos arqueados…). Empezamos de un modo inmejorable, con una Weihenstephaner Pale ale de barril, una gozada de American Pale ale elaborada por una cervecera que me encanta pero que a ojos cerrados no hubiera acertado en 10 años. Perfil de lúpulo lógicamente muy marcado, cítrica y muy afrutada, floral y un punto ligerísimamente especiado, sabrosa y de entrada imparable. Una gratísima sorpresa.

La foto del delito (el primero de ellos…). No perdáis detalle del Manneken bruselense-euskaldun :P


Charlando tan a gusto fueron desfilando y cambiando de manos varias joyas por la barra: To ØlBlack Ball (una de las porter más acojonantes que he probado en mucho tiempo…) y Final Frontier (riquísima IPA), Southern Tier 2xIPA (otra gozada lupulada), Cantillon Lambic (¿algo que añadir?), BrewDog Zeitgeist (la recordaba mejor...), Zulogaarden Viernes 13 (también se me quedó algo corta)…

Pero entonces Juan nos propuso hacer una visita expressa las instalaciones de Naparbier (más bien a lo poco que quedaban de ellas). Y es que están en fase de traslado a un local mayor, dada la enorme demanda que tienen sus cervezas, cosa que no creo que extrañe a nadie hoy en día.

Allí, entre cubas y fermentadores, probando un par de joyas que pronto verán la luz y que mejor no desvelamos para manteneros bien al tanto, pasamos un excelente rato.


La perla sacada directamente del fermentador (fotos de arriba y abajo) apuntaba a escándalo… ¡Ufff! Verde, sí, y nunca mejor dicho...


Ya de vuelta al Manneken, con los cascos vacíos esperándonos en una bolsa, decidimos sentarnos a comer… y ya se sabe que de esto la gente del norte sabe un poco… Unas bravas de escándalo y unas salchichas que no se quedaban atrás, fueron el preludio de unas hamburguesas realmente ricas (de tanto disfrute olvidé fotografiarlas… :P), regado todo ello, como no, con otra ronda de la magnífica Weihenstephaner Pale ale.

¡Picoteo del bueno!

Y para cerrar esta jornada de excelentes cervezas y mejores compañías, Iker nos tenía guardada una sorpresilla como colofón, unos chupitos de la BrewDog Tactical Nuclear Penguin, la cual aún no había tenido el placer de probar por razones económicas que no creo que sean ajenas a nadie. He de reconocer que tenía mucho respeto a sus imponentes cifras (32% de alcohol…) pero os puedo asegurar que aún siendo una cerveza para no tomarte la botella entera, me pareció realmente bien compensada, con ciruelas y pasas que recordaban muy mucho a un Porto corpulento y mascable, con un contrapunto ahumado muy ligero… en fin, que para no aburriros con notas (que tampoco estábamos para ello…), ¡una auténtica gozada!

Ahora que recuerdo, la Tactical (en el fondo) no fue el único “espirituoso” de la noche… ;)


Y así, tras algunos intercambios de presentes (en algunos casos un tanto desmadrados, ¿eh, Iker y Hugo?, nos despedimos hasta la próxima, que esperemos sea muy pronto. Bueno, miento, a la mañana siguiente volvimos a darles la lata a los chicos de Naparbier, pero eso ya es otra historia… Mil gracias Iker y Eneko, Hugo y panda de Napar, ¡sois todos muy grandes!